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'FERNÁNDEZGATE'

El día que el ministro amenazó a CiU

Fernández Díaz fue incapaz hace tres años de explicar el informe apócrifo contra Mas y advirtió a Convergència de que tenía más documentos comprometedores

 

Jorge Fernández Díaz, durante la áspera comparecencia en la Comisión de Interior del 12 de marzo del 2013. - AGUSTÍN CATALÁN

JUAN RUIZ SIERRA/GEMMA ROBLES
28/08/2016

Jorge Fernández Díaz ya ha dado muestras de no rendir cuentas sobre lo que ocurre en su ministerio. Ahora que se apilan en el Congreso las peticiones de comparecencia y las iniciativas para crear una comisión de investigación sobre el polémico encuentro que mantuvo con el director de la Oficina Antifrau de Catalunya, Daniel de Alfonso, hay un precedente que ofrece algunas pistas sobre lo que podría ocurrir con la investigación interna que el ministro ha encargado para conocer quién llevó a cabo esas grabaciones. El 12 de marzo del 2013, el titular de Interior acudió al Parlamento para explicar, entre otros asuntos, el origen de un presunto informe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) que acusaba a Artur Mas de tener cuentas en el extranjero. El documento –falso, según declaró al juez el jefe de este organismo policial- había sido filtrado en plena campaña de las elecciones catalanas, cuatro meses antes, dando pie así a las sospechas de guerra sucia desatada contra el independentismo, en la que un grupo de agentes supuestamente elaboraba informes con clara intencionalidad política donde se mezclaba información proveniente de sumarios con datos sin contrastar. 

El ministro –ahora en funciones, entonces en plenas facultades- ordenó a la Unidad de Asuntos Internos que investigara qué había sucedido, quién había elaborado ese informe apócrifo. Su conclusión, explicó el propio Fernández Díaz en la comisión de Interior del Congreso, durante una comparecencia en la que también lanzó veladas amenazas a la extinta Convergència i Unió, fue esta: “No es posible por el momento concretar cualquier responsabilidad en su elaboración y difusión dentro del ámbito del Cuerpo Nacional de Policía”.

“¿Es que hay agentes policiales que van por libre y que no atienden las órdenes de sus superiores? ¿Es que se elaboran, con la gravedad que supone que se difundan en plena campaña electoral, borradores para después ser filtrados?”, le preguntó el diputado convergente Jordi Jané, actual ‘conseller’ de Interior. “Viene el ministro y tras cuatro meses no somos aún capaces de saber que esto lo ha elaborado tal agente policial”, continuó Jané. 

“Ya me gustaría a mí que supiéramos quién ha hecho determinadas filtraciones. Si usted lo sabe, explíquemelo a mí”, contestó Fernández Díaz.

SESIÓN ÁSPERA

El acta de la comparecencia recoge que un diputado (se desconoce su nombre) dijo: “Pues menos mal que es el ministro del Interior”. 

Fue una sesión áspera, en la que la tensión subió a medida que el dirigente conservador insistía en que había hecho “todo lo que podía hacer” y Jané le preguntaba si había conocido el informe ‘fantasma’ antes de que se filtrara, recordando que “miembros del Gobierno aprovecharon su publicación para lanzar insinuaciones sobre pretendidas cuentas en Suiza del candidato de Convergència”. 

Fernández Díaz afirmó que se sentía “ofendido”. “Yo no puedo decir más de lo que he dicho. No tengo nada más que decir”, señaló. Y entonces, justo después, dijo algo más: tenía más documentos sobre CiU, pero había optado por no sacarlos a la luz. “Simplemente diré que [la Unidad de Asuntos Internos] me ha enviado mucha documentación desde el primer informe que me envió y que no la he hecho pública. Bien porque estaba judicializada, bien porque previsiblemente sería judicializable. Pero le puedo asegurar que si hubiera dado a conocer toda la información que me ha enviado asuntos internos seguramente se estarían quejando de por qué hemos dado a conocer toda la información”, explicó el ministro. Su conclusión final, sin “señalar a nadie en particular”, fue que en “la política catalana” había “demasiada presencia de la corrupción”.