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El error estratégico de Cs

El Partido Popular culpa a Albert Rivera del triunfo de la moción de censura por haber anunciado que apoyaría la moción ideada por Podemos para intentar convocar elecciones lo antes posible

PILAR SANTOS
02/06/2018

 

Por una vez, Ciudadanos no va a tener demasiadas ganas de ver la próxima encuesta. Si hay un solo consuelo en el que pueda pensar Mariano Rajoy estos días es que la maniobra de Pedro Sánchez también ha dejado herido a Albert Rivera, con el que el PP compite por el voto de centro-derecha.

El político catalán no calculó bien. Va a pasar de ser líder de la oposición de facto, ya que el secretario general del PSOE no tenía escaño, a difuminarse tras el látigo en el que se va a convertir el PP en la oposición. Y, para colmo, los 32 diputados naranjas votaron no a la moción socialista y apoyaron la continuidad de Rajoy, por lo que pierde credibilidad en su defensa de la regeneración política.

Los populares culpan a Rivera de la salida de Rajoy de la Moncloa. Consideran que sus ganas de elecciones generales y su «ambición» de intentar perjudicar a la vez al líder del PP y también al del PSOE le han llevado a tomar malas decisiones estos últimos 10 días. La primera que señalan algunos diputados del PP es la rapidez con la que, después de conocerse la sentencia de la Gürtel, proclamó la ruptura de cualquier pacto con Rajoy y exigió generales cuanto antes.

El segundo fallo estratégico llegó el martes, cuando Pablo Iglesias anunció que, si la moción de Sánchez fracasaba, él presentaría otra nueva con el único objetivo de convocar elecciones de manera inmediata. Ciudadanos hizo saber horas después que se sumaría a esa segunda moción si fuera necesario, porque los españoles «deben decidir» el futuro de España en las urnas.

La presión al PNV

La maniobra de Podemos tuvo éxito: al conseguir que Rivera se sumara y garantizar el triunfo de esa segunda iniciativa, añadió más presión al PNV. Los nacionalistas vascos, que han sido los que han decantado la votación y han permitido la victoria de Pedro Sánchez, desean que las elecciones generales se alejen cuanto más mejor.

Por lo tanto, saber que esa segunda moción iba a salir sí o sí, les empujó a apostar por la primera. Al menos así, respaldando la del PSOE, podrán negociar que la fecha de esos comicios debe aplazarse lo máximo (hasta verano del 2020).

Tras el triunfo de Sánchez en la votación del Congreso, Rivera aseguró en un rueda de prensa que la llegada de Sánchez a la presidencia del Gobierno «no es una buena noticia para España». «Había que cambiar el Gobierno, pero no de esta manera», lamentó el líder del partido naranja como si estuviera abrumado por la velocidad de los acontecimientos.

Rivera expresó sus dudas sobre el futuro Ejecutivo y ya empezó a introducir dudas, como algunos diputados populares, sobre la duración de la legislatura en la que el PSOE tendrá que convivir con una mayoría de escaños pendiente de pactos y con dos Mesas del Congreso y el Senado que no controla. «Los españoles nos merecemos un poquito más», sentenció. Sobre el antiguo bipartidismo, dijo que «da los últimos coletazos».

También mostró su preocupación por el precio que deberá pagar Sánchez por el apoyo de los partidos nacionalistas. «Tendremos que estar pendientes de las concesiones y las hipotecas que nos deje Sánchez en estos meses, en manos de Torra, el presidente racista de Cataluña, y Bildu», alertó.

Futuro incierto

En cuanto a su nuevo papel en el Congreso de los Diputados, adelantó que Ciudadanos hará «una oposición firme a este Gobierno Frankenstein». «Rajoy podía haber dimitido o convocado elecciones o pactar una solución tranquila. Pero ante la desidia y su falta de liderazgo, Sánchez suma», reconoció antes de describir el nuevo panorama político tras la moción de censura: «Empieza una etapa nueva, de incertidumbre y debilidad, pero estoy convencido que faltan pocos meses para que los españoles puedan votar. Nosotros no tenemos miedo a las urnas».

En el PP se han acabado las contemplaciones y los equilibrios con Ciudadanos. No solo comparten los escaños de la oposición, tampoco les une ya el 155, que llega a su fin. Si el tono que tuvo el portavoz popular Rafael Hernando en el debate de la moción augura algo, los naranjas deben estar preparados para el cuerpo a cuerpo. Hernando reprochó a Rivera que haya «contribuido» a «desestabilizar» el Ejecutivo pidiendo elecciones con la «colaboración mediática habitual» y señaló que ha sido su «deslealtad» con el Gobierno y el PP, con los que tenía un pacto de investidura, la que ha «allanado el camino» al secretario general del PSOE.

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