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LA COMPLEJA INVESTIDURA

Examen 'Real' a los partidos

El jefe del Estado se entrevista de nuevo con los líderes políticos para constatar que el 20-D termina en fracaso. Este lunes comienza una tercera ronda de conversaciones en Zarzuela de la que los portavoces recomiendan no esperar sorpresas

 

El Rey Felipe VI con el presidente del Congreso, Patxi López, en una reciente reunión para decidir el formato de la nueva ronda de conversaciones. - CHEMA MOYA / EFE

GEMMA ROBLES
24/04/2016

El pasado martes el Congreso, más por aquello de mantener las formas que por tener fe en que aún queda una oportunidad de última hora, decidió reservar el 29 de abril como jornada para albergar un nuevo Pleno de investidura, si resultase necesario. Esa hipotética jornada parlamentaria llegaría en puertas de que se cumpliera el plazo constitucional para que el Rey disuelva las Cortes y se convoquen elecciones si no ha sido posible encontrar un presidente de consenso para España. Pero la ronda de contactos (la tercera de la actual legislatura) que emprende el jefe del Estado este lunes con los grupos parece nacer predestinada a terminar con una constatación: que los políticos han sido incapaces de resolver el sudoku que los ciudadanos les dejaron dibujado en las urnas. Y que no hay pacto posible. Ni investidura. Ni Gobierno, si no unas nuevas generales el 26-J.

De hecho, desde la Zarzuela ya se ha difundido informalmente que Felipe VI no encargará a ningún líder que dé un paso al frente para volver a someterse a una votación si no hay pirueta de última hora y se le garantiza algún tipo de acuerdo –en estos momentos inexistente, según los partidos- de aquellos grupos con capacidad aritmética de dar la vuelta a la situación sumando sus escaños. Teóricamente podría ser por la vía de la gran coalición que defienden los conservadores o Ciudadanos (sin compartir criterio sobre quién debe encabezarla); por el camino de “cambio” con PSOE, Ciudadanos y Podemos por el que han apostado los socialistas o por la senda de la izquierda con el apoyo o abstención de los independentistas, como desearía Pablo Iglesias.

Oído lo oído y leído lo leído en la últimas horas, la sensación generalizada es que el monarca se dispone a cumplir un trámite en las próximas 48 horas. Sin más pretensiones. De hecho, el ganador de los comicios del 20-D, Mariano Rajoy, ya ha avanzado a la prensa que le explicará a Felipe que tampoco ahora lleva en el bolsillo los apoyos necesarios para asumir una investidura. Cabe recordar que a finales de enero, el presidente de los populares declinó la invitación formal que recibió del Rey para afrontar esa responsabilidad alegando que tenía una mayoría absoluta del Parlamento en contra.


NEGOCIACIONES MULTICOLORES

Así las cosas, el segundo en el podium electoral, Pedro Sánchez, recibió y éste sí aceptó el encargo ‘real’ de intentar formar gobierno el 2 de febrero. Según dijo entonces el socialista, por asumir su responsabilidad distanciándose de la actitud de Rajoy y para poner en marcha “el reloj de la democracia”. Esto es, para que pudiera convocarse al menos una sesión de investidura a partir de la cual comenzaran a contar los dos meses preceptivos para poder disolver Cortes y volver a recurrir a las urnas.

Desde entonces ha estado enfrascado Sánchez –el culpable de que no haya acuerdo, según Rajoy, por tener la llave de la gobernabilidad- ennegociaciones de casi todos los colores que sólo han excluido oficialmente a los independentistas ERC, Democracia i Llibertad y Bildu y que también han dejado al margen a los populares, tal y como establecía la resolución que los socialistas aprobaron en su comité federal del pasado 28 de diciembre. El balance de ese proceso negociador ha sido un pacto con Albert Rivera que fue rechazado por dos veces en el Congreso y que supuso que el resto de la izquierda, especialmente Podemos, se distanciase del PSOE. Tampoco salió bien el último intento que se hizo en una llamativa reunión ‘a tres’ entre socialistas, naranjas y morados que acabó ensonoro fracaso. Eso será lo que resuma el jefe del PSOE ante Felipe VI, dándole garantías de que ha hecho “todo lo posible” por cumplir con su encargo y que sólo Pablo Iglesias podría evitar, en su opinión, un 26-J, según informa Juan Ruiz Sierra.


LA FIGURA DEL PRESIDENTE 'INDEPENDIENTE'

En cuanto a los podemistas, resulta aventurado precisar cuál pueda ser el discurso que Iglesias pronuncie ante el Rey, dada su probada capacidad de contragolpe y su tendencia a protagonizar maniobras efectistas, no es descartable que aproveche los últimos compases del calendario antes de la convocatoria electoral para mover el tablero. O que tenga preparados varios escenarios de respuesta por si fuera el PSOE quien hiciera una maniobra de última hora. De dar por válidas las declaraciones ante la prensa en los últimos días, esta vez no habrá sorpresa, informa Iolanda Mármol. “ Voy a transmitir al jefe del Estado que nuestra propuesta es coherente. Puede tener una seguridad con nosotros. No cambiamos según sopla el viento. Lo que decimos en campaña lo cumplimos”, aseveró hace unos días, incidiendo en que los de Podemos son “gente de palabra”, ha sostenido el líder morado. Y de consultas, puesto que Iglesias también llevará bajo el refrendo que las bases de su partido dieron a su decisión de no facilitar un Gobierno a compartir con socialistas pero también con Ciudadanos, el único sendero que Pedro Sánchez dice posible explorar para no hacer depender la gobernabilidad de España de los secesionistas.

En lo que atañe a Albert Rivera, es bastante probable que incida ante el jefe del Estado en que él, con sus 40 escaños, ha peleado hasta la saciedad por tratar de acercar a socialistas y populares para una gran coalición que, a su entender, era preferible que liderara Sánchez por haberse presentado a la investidura. Rivera, que presume y presumirá de haber impedido que Podemos llegase al poder, ha abogado en las últimas horas por que PSOE, PP y C's hagan un último intento de pacto que conlleve que los jefes dan un paso atrás (incluido él) y se coloca como presidente a una figura independiente.

EL PSOE PONE A PODEMOS EN LA DIANA

El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Antonio Hernando, ha lamentado que "las ambiciones" de Pablo Iglesias hayan "frustrado la gran ambición de la mayoría de los españoles, que era mandar a Mariano Rajoy y a sus políticas a la oposición".

En un encuentro con militantes y cuadros socialistas en Lorca (Murcia), Hernando ha señalado que, mientras el PSOE se ha dejado la piel para que hubiera un Gobierno de cambio, Iglesias "ha pensado que la política no es una cuestión de proyectos sino de poder". A su juicio, este es el motivo de "su obsesión por controlar el CNI, el ministerio de Defensa, el del Interior y RTVE". "Todos ministerios sociales", ha ironizado Hernando.

Para el dirigente socialista, Iglesias es ejemplo de los políticos que "envejecen muy rápido". "Podemos era fresco, ilusionaba, pero cuatro meses después, Iglesias ya no es el mismo", ha señalado, para añadir que el líder de Podemos es "el de la cal viva, el de los sillones y el que insulta a los periodistas que les critican".

Por otra parte, Hernando se ha referido a los escándalos que han salpicado al Gobierno del PP en las últimas semanas y que, en su opinión, hubieran justificado por sí solos el acuerdo para el cambio. "En este tiempo se ha puesto de manifiesto que la calidad de la democracia en España es ínfima y que el principal problema es la corrupción que existe en torno al PP", ha declarado.

En este sentido, ha recordado que "Rajoy ya lleva dos ministros que se han tenido que ir por su relación con la corrupción o con la inmoralidad: Mato y Soria", y que a ello se suma "un porrón de alcaldes y tres presidentes de comunidades autónomas relacionados con la corrupción".