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DE VUELTA A LAS URNAS

Los partidos intentarán enmendar los errores que cometieron el 20-D

PP y Podemos buscarán más entrevistas para humanizar a unos líderes con muy baja valoración El PSOE debe alejarse de Rivera para recuperarse por la izquierda y C's replicará más los ataques

IOLANDA MÁRMOL
08/05/2016

 

Que las elecciones las carga el diablo es una expresión manida entre los asesores políticos que los líderes de todo el arco parlamentario rescataron de los manuales y vertieron a diario por los pasillos del Congreso durante la legislatura más fugaz de la democracia española para negar que estuvieran preparándose para una vuelta a las urnas. Y sin embargo. Ahora han de afrontar una nueva campaña doblemente cargada por el diablo, porque es la primera vez que hay una repetición de comicios generales en España e, incluso para los expertos electorales, resulta una incógnita cómo se comportará la población, más allá de lo que vaticina el CIS. El principal quebradero de cabeza en los partidos a partir de la próxima semana será cómo afrontar una contienda electoral sin precedentes para romper el cerco mutuo y evitar los erroresmúltiples que cometieron en la del 20-D. El PERIÓDICO ha hablado con los consultores de las principales fuerzas políticas y este es su diagnóstico.

 

CIUDADANOS
Los politólogos admiten que fue la peor campaña en ejecución y diseño.

Se quedaron sin nuevas propuestas.
Comenzaron la contienda muy pronto, a finales de verano, pero les faltó recorrido y la última semana no tuvieron más balas, justo cuando más las necesitaban y se veían caer en las encuestas internas.

Descoordinación de mensajes.
Los dirigentes decían y se contradecían mientras Albert Rivera intentaba poner orden en el mensaje oficial. En violencia de género,corrigió a una candidata que opinó que se debe eliminar la agravante de género en las penas por violencia machista.

Imagen excesivamente presidencial en los debates.
Rivera perdió su gancho, renunció a su personalidad incisiva y utilizó un tono institucional en el que no se encontró cómodo y le hizo perder garra. El electorado percibió la impostura y no resultó ganador de ninguno de los enfrentamientos en el periodo oficial de campaña.

Anuncio de abstención.
Ante la estupefacción de buena parte de sus seguidores, Rivera desveló la noche de cierre electoral que se abstendría para permitir gobernar al partido más votado. Los expertos consideran que, ante esa confirmación, muchos votantes eligieron directamente al PP.

LAS CLAVES DEL ÉXITO
PP. Rentabilizó bien lasentrevistas a Rajoy en programas como el de Bertín Osborne porque iban directos al 'target' de personas mayores al que aspiraban a movilizar. Amarrará más citas como estas para tratar de mejorar la imagen del candidato.
PSOE. El 20-D supo identificar aCiudadanos con la derecha, pero tras el pacto con Rivera esa equivalencia carecería de credibilidad. Puede quedar ‘derechizado’ y ha de combatir a una alianza por la izquierda que puede atraer a votantes del cambio.
Podemos. Necesita volver a ilusionar a sus bases. Debe coordinarse con IU para conjugar la identidad plurinacional-popular con la radicalidad democrática sin que la coalición se lea como una mutación electoralista.
Ciudadanos. Hizo una campaña blanca el 20-D basada en propuestas más que en ataques y cree que este ‘fair play’ no le favoreció. Ante el 26-J se plantea una estrategia con más 'punch' para responder con firmeza a las críticas.

 

PSOE
Los expertos reconocen que era la estrategia más difícil, al estar presionados por primera vez entre dos adversarios potencialmente dañinos: PP y Podemos.

 

Falta de una propuesta estrella.
Sabían que les faltaba munición. Estuvieron pensando en varias ideas de contenido social. Incluso llegaron a plantear el cambio de los husos horarios que finalmente el PP ha defendido tras el 20-D.

Encorsetamiento.
Actitud excesivamente rígida en los debates y con errores que él mismo ha reconocido ahora, como llamar "indecente" a Mariano Rajoy en el cara a cara.

Indefinición.
Mensaje con gestos a derecha e izquierda para captar votos de amplio espectro, sin concreción de nichos electorales por edades y condición socio-económica.

 

 

PP
Creen que hicieron una buena campaña teniendo al peor candidato. Salieron a asegurar sus votantes más leales: personas mayores y población rural.

 

Tarde en redes.
Comenzaron la campaña en redes sociales demasiado tarde, sin tiempo de incidir. Aspiraban a un nicho de profesionales liberales 35-50 años al que no llegaron a pesar de que albergaban esperanzas de sumarles.

Exageraron el éxito de C’s.
Sus encuestas internas a principios de octubre vaticinaban que Rivera iba en primera posición. No supieron modular el mensaje de críticas al partido naranja. La última semana, viendo la caída de C’s, suavizaron el tono.

Debate.
Hay discusión. Algunos expertos defienden que mandar a la vicepresidenta al debate a cuatro fue una buena estrategia porque evitó que Rajoy se expusiera en exceso en un formato que teme. Otros consideran que transmitió una sensación de cobardía y huida.

 

PODEMOS
Campaña de movilización apelando a a épica de masas. Consiguieron aumentar 4 puntos la intención de voto desde octubre hasta el 20-D (la remontada). Nunca ningún partido en España había conseguido ese incremento. Aún así:

Llegaron tarde.
Comenzaron la campaña demasiado tarde, los últimos, desconectados de sus círculos y con todas las encuestas en contra.

Sólo al voto duro.
No lograron seducir a un sector amplio de población que es favorable al cambio político pero siente recelos ante Podemos. No llegaron a la España rural y su voto quedó concentrado en las ciudades más permeables a las transformaciones políticas y sociales.

Agresividad.
Reconocen que utilizaron un lenguaje agresivo, excesivamente duro para un electorado transversal que siente simpatías por los morados pero no es voto duro podemista. Admiten que necesitan "feminizar" su discurso.

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