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LA INCIERTA INVESTIDURA

La reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se desvanece

Los socialistas transmiten escaso interés en que la cita se produzca antes de Semana Santa

 

Pablo Iglesias, en el Ayuntamiento de Madrid, este martes. -

JUAN RUIZ SIERRA/IOLANDA MÁRMOL
22/03/2016

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias habían acordado reunirse antes de las vacaciones de Semana Santa, pero las posibilidades reales de que el encuentro llegue a producirse se disipan a medida que pasan las horas. La dirección del partido morado está algo desconcertada, a la espera. En Podemos daban por hecho que la cita se produciría este martes por la tarde, en cuanto el secretario general del PSOE volviese de su viaje a las islas Canarias. Sin embargo, perciben ciertas reticencias desde el lado socialista a concertar una fecha. La reunión no está cancelada, pero lo llamativo es que, desde el miércoles pasado, cuando ambos líderes quedaron en fijar un día, no hayan señalado ningún hueco en la agenda. Ambos partidos admiten que lo más probable es que no se vean hasta la próxima semana.

Fuentes de Podemos aducen que hay problemas de agenda. Sin embargo, representantes del PSOE van más allá y reconocen que existe un cierto desinterés por su parte. Consideran que han tenido poco tiempo parea preparar un encuentro de elevado valor simbólico y no quieren trasladar la sensación de un nuevo fracaso negociador, ni en clave interna ni a una opinión pública en la que intuyen hartazgo.

Entienden que se trata de una reunión que requiere un cuidado trabajo previo de sus equipos para que cuando ambos dirigentes se reúnan dispongan de una base sólida en la que las posiciones ya se hayan acercado y puedan llegar a algún acuerdo significativo. Estas circunstancias, opinan, no se han dado, y acelerar la entrevista podría resultar dañino. Fuentes podemistas confirman que el entorno de Sánchez no les ha trasladado ninguna documentación preliminar y dicen desconocer los motivos del bloqueo.


DESPUÉS DE VACACIONES


Voces socialistas opinan que, a estas alturas, lo más recomendable es que el encuentro se traslade a después de Semana Santa. En Podemos la sorpresa no es menor. Siguen a la espera. El secretario general ha reducido considerablemente la carga de trabajo, tras el cólico nefrítico que sufrió el fin de semana pasado. Se encuentra mejor pero su equipo no quiere forzar el ritmo, así que de momento no tiene en agenda más que asistir al minuto de silencio que se ha decretado en el Congreso de los Diputados este miércoles a mediodía como repulsa a los atentados de Bruselas. Tampoco tiene que atender a reuniones de calado en su partido, puesto que no hay ejecutiva prevista. Sus portavoces más cercanos han insistido en sus comentarios públicos en que el dirigente tiene total disponibilidad para ver a Sánchez antes de que comiencen las vacaciones, este jueves. "La agenda de Pablo está limpia esperando esa reunión", confirmó el candidato a secretario de organización, Pablo Echenique.

Tanto Iglesias como Sánchez tienen previsto tomarse unos días de descanso.

ACERCAMIENTO EN LA DESCONFIANZA


Hasta el momento, ha sido el jefe podemista quien más interés ha mostrado en el encuentro. La semana pasada escribió a Sánchez para proponerle el encuentro y, a pesar de que el número uno de PSOE se comprometió a reunirse con Iglesias esta semana, lo cierto es que afronta la entrevista con cierta desconfianza. Considera que no tiene sentido generar expectativas que se pueden esfumar fácilmente si ninguna de las dos partes está dispuesta a ceder.

Desde el partido morado le llega la confirmación de que Iglesias seguirá reclamando un gobierno de coalición en el que reclama la vicepresidencia y que los socialistas abjuren del pacto sellado con Ciudadanos. Sánchez estaría dispuesto a considerar la primera condición, pero sostiene que el acuerdo con Albert Rivera es firme y se mantendrá.


En Podemos desean que el secretario general del PSOE sea explícito y les confirme si está dispuesto o no a formar gobierno con ellos, pero intuyen que lo máximo que conseguirán es reabrir las negociaciones entres sus equipos técnicos y que, en el fondo, lo único que buscan los socialistas es arrastrarles hasta una abstención que, aseguran, es imposible.