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Extremeña Miembro del Comité de la Cedaw en Naciones Unidas

Ana Peláez: «Como feminista, mi vocación es defender los derechos de la mujer con discapacidad»

R.CANTERO
17/06/2018

 

Su trayectoria es abrumadora, su entusiasmo al hablar de la lucha por la igualdad es un ejemplo y el empeño personal en normalizar la discapacidad acaba de hacer historia. Ana Peláez Narváez (Zafra, 1966) es la primera persona con una discapacidad que formará parte del Comité de la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas (Comité de la Cedaw, por sus siglas en inglés). Comisionada de Género del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), vicepresidenta ejecutiva de la Fundación Cermi, directora de Relaciones Internacionales de la ONCE y vicepresidenta de la Fundación ONCE para América Latina, Peláez está considerada una de las voces más autorizadas en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad y, especialmente, en la reivindicación de la igualdad de oportunidades de la mujer con discapacidad (ella es ciega desde su nacimiento). De todo ello habla con El Periódico Extremadura, antes de volver a Nueva York.

--La primera mujer con discapacidad en integrarse en el Comité de la Cedaw de Naciones Unidas. ¿Toda una responsabilidad?

--La elección es un paso histórico fundamental en un comité que trasciende el marco de la discapacidad en el sistema de Naciones Unidas. Eso es lo que ha recabado tanto apoyo, tanta expectación y tanto reconocimiento. Hemos conseguido hacer entender que la discapacidad forma parte de la diversidad humana y que, como tal, tenemos que formar parte de los órganos para la protección de los derechos humanos. Comenzar por el comité de la Cedaw, el que lucha contra todas las formas de discriminación en la mujer, es fundamental, porque una de cada cinco mujeres es una mujer con discapacidad. ¡Somos el 20% de la población! Y esa población no puede quedar excluida; se tiene que trabajar de forma sistemática y pensar en ella.

--El lema de su candidatura era ‘Una voz para la discapacidad en el Cedaw’. Tenía muy clara la impronta que quería marcar.

--La experticia que he desarrollado es sobre mujeres y niñas con discapacidad y en ese sentido hemos trabajado durante muchos años en Naciones Unidas. Hace 18 años, cuando negociábamos la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, recuerdo lo difícil que fue lograr que hubiera un artículo específico sobre mujeres con discapacidad, y fue muy complicado lograr que las consideraciones de género fueran tenidas en cuenta en otras partes del articulado de la convención. Creo que esta experticia es un bagaje importante que puedo aportar.

--Ha logrado además un amplio respaldo. 153 de los 185 países con derecho a voto le han apoyado.

--Bueno, nos han faltado 32 países (risas). Es cierto que ha habido un amplio respaldo y estoy muy agradecida al apoyo que he tenido de todo el movimiento de la discapacidad a nivel internacional, y en especial el apoyo de España, de la ONCE y del Cermi, que me han permitido presentarme por segunda vez, después de que en mi anterior candidatura me quedara fuera por un voto. Eran necesarios 95 apoyos y obtuve entonces 94. Me quedé con la sensación de que se podía conseguir, pero tenía que ser una candidatura global de la discapacidad. Me he sentido muy acompañada por todo ello y muy especialmente por mi tierra, por Zafra y por Extremadura, que no me han dejado sola en esta lucha para que las mujeres con discapacidad tuvieran voz en el comité de la Cedaw.

--¿Qué va a poder hacer desde esta nueva posición en el grupo de expertos de la ONU?

--Conozco muy bien el trabajo de estos comités porque he formado parte durante ocho años del Comité Internacional para el Seguimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. En principio, los órganos de tratados de derechos humanos tienen unas reglas armonizadas de funcionamiento que me dejan clara mi función durante este mandato, que empieza en 2019, para sacar adelante ese reconocimiento de derechos de ciudadanía de las mujeres y niñas con discapacidad.

--¿Cree que su presencia modificará la toma de decisiones?

--Este comité ya ha intentado en los últimos años hacer algún guiño sobre mujeres con dicapacidad, pero lo que cambia ahora es que la mujer con discapacidad se incorpora como experta en la composición del comité. Las personas con discapacidad siempre hemos defendido el lema ‘Nada para nosotros sin nosotros’; en el comité de la Cedaw sería ‘Nada para las mujeres con discapacidad sin las mujeres con discapacidad’. Igual que el comité refleja una diversidad geográfica, de culturas y de sistemas jurídicos, tenía pendiente incorporar la discapacidad. Ya se ha conseguido.

--¿Qué se propone conseguir allí?

--Que este trabajo sea sistemático. Que el comité sea consciente de que el 20% de las políticas generales que se dirigen a la mujer, tienen que orientarse a mujeres con discapacidad. Ese va a ser mi trabajo, garantizar la plena inclusión en la agenda política de la discapacidad.

--Se ha hablado mucho, usted también, de la múltiple discriminación de la mujer; de su doble discriminación como mujer y discapacitada.

--Me gusta más hablar de discriminaciones interseccionales, pero me refiero a la discriminación múltiple porque así aparece recogido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, donde se advierte de que los Estados deben tomar todas las medidas adecuadas para el pleno desarrollo y la promoción de las mujeres con discapacidad. Eso es realmente lo que persigue la Cedaw, y ahí hay una maravillosa conexión.

--¿Pero cómo se pueden materializar esas discusiones teóricas en el día a día de la mujer con discapacidad?

--Una de las principales funciones de la Cedaw es hacer el seguimiento de cómo trabajan los países para eliminar todas las formas de discriminación para la mujer, preguntando y analizando informes, tanto oficiales como sombra. Con todo ello se elaboran una serie de recomendaciones para superar en cada caso las situaciones que preocupan al comité. La incidencia es muy grande para mejorar la vida de las mujeres y de muchas familias.

--Lleva más de 20 años dedicada a luchar contra la discriminación social de la discapacidad ¿Siempre tuvo claro que esa era la orientación que quería dar a su carrera?

--En mis primeros trabajos en la ONCE tomé conciencia de muchas realidades de la discapacidad que desconocía y comencé a ver que las principales situaciones de discriminación se daban en las mujeres y en las niñas con discapacidad. Después, en el Cermi, presidí la Comisión de la Mujer. Ahí yo, que soy profundamente feminista, tomé conciencia de que la vocación de mi vida era la defensa de derechos humanos de las más olvidadas, las más pobres, las más vulneradas: las mujeres y las niñas con discapacidad. Pero lo cierto es que siempre he tenido ese interés por defender las causas justas, desde que, cuando estudiaba, fui durante años delegada de curso.

--¿Y alguna vez ha sentido en su piel esa discriminación por el hecho de ser mujer y tener una discapacidad?

--La discriminación más fuerte que he sentido en mi vida fue en los primeros años de vida de mi hija, cuando a través de su profesora supe que a la niña no la invitaban a algunos cumpleaños de compañeros porque había madres y padres que no sabían qué hacer conmigo. La discapacidad al principio impacta mucho y te das cuenta de las reticencias que hay, por ejemplo, para que unos padres dejen a su hijo venir a merendar a casa porque desconfían de si vas a poder atenderle bien. En ese ámbito he visto que hay un inmenso trabajo por realizar, porque se sigue cuestionando mucho que puedas atender a tu hijo por el hecho de tener una discapacidad.

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