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INVASORAS/LA LUCHA PARA ERRADICAR EL JACINTO DE AGUA

El camalote, a las puertas en el Tajo

Castilla-La Mancha inicia una actuación para erradicar el brote hallado cerca de la provincia de Cáceres. Por ahora no se ha detectado en el tramo extremeño. Ecologistas y expertos aseguran que están «expectantes», aunque las condiciones de este río lo hacen menos proclive a la expansión de la invasora

R. CANTERO
22/09/2019

 

Otra vez el camalote y esta vez en el río Tajo, aunque de momento parece ser una amenaza. Tras más de una década de lucha contra la invasora en el río Guadiana, ahora la planta exótica acecha en un nuevo frente en la región. Aunque según informa la Junta de Extremadura no se han detectado ejemplares aún aquí, desde hace casi dos meses se mantiene activo un brote de la invasora en un tramo del Tajo situado en Castilla-La Mancha, a unos diez kilómtros del límite provincial con Cáceres.

Los primeros ejemplares de la eichhornia crassipes (conocida también como jacinto de agua) se localizaron en el Tajo a finales del mes de julio entre Talavera de la Reina y el embalse de Azután en dirección a Extremadura. Las plantas se retiraron durante varios días en una actuación de emergencia de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) «pero no se rerradicó el brote», según explican desde la Consejería de Desarrollo Sostenible del Gobierno manchego, que esta semana ha aprobado una actuación de urgencia dotada con 37.000 euros para «erradicar de la planta exótica e invasora y evitar que se extienda por el río y dañe el ecosistema fluvial». En concreto, ha declarado la emergencia de estas actuaciones y, en consecuencia, la ejecución de los trabajos de control y eliminación del camalote, que ya se han iniciado. Para ello ha emitido una orden a la empresa pública Geacam para que realice los trabajos de extracción y retirada de la invasora del río Tajo con apoyo de embarcación, lo que implica que se colocarán barreras y se recogerá con lanchas el camalote de la zona afectada ahora: «el río Tajo, en el embalse de Azután, desde el límite provincial de Toledo con Cáceres hasta Talavera de la Reina, que incluye los términos municipales de Azután, Alcolea de Tajo, Aldeanueva de Barbarrolla, Calera y Chozas y Talavera de la Reina», según la información remitida por el ejecutivo de Castilla-La Mancha.

NO HAY EN EXTREMADURA/ Por el momento el brote parece acotado al tramo manchego del Tajo y «no se ha detectado en el tramo extremeño», según confirman desde la Consejería de Transición Ecológica y sostenibilidad. En todo caso, permanece activa la Red de Alerta Temprana para la vigilancia y detección de la posible presencia de invasoras, por la que se prospeccionan charcas, graveras y brazos muertos tanto en el Tajo como en el Guadiana. «Se buscan ejemplares de camalote que funcionan como reservorios y fuentes de reintroducción para la especie en el río», señalan desde el ejecutivo extremeño. Erradicar la especie en esas masas de agua periféricas es esencial para reducir la posibilidad de que la planta se pueda expandir cuando llega el periodo de lluvias y esas masas de agua consigan conectarse de nuevo con el río

¿Quién debe actuar? Los gobiernos central y autonómicos se reparten la responsabilidad en la gestión de los recursos fluviales y las invasoras, aunque ninguno deja claro quien debe llevar la iniciativa en casos como el del camalote. De hecho, aunque la CHT realizó la actuación inicial de emergencia, aclaran que «la elaboración y desarrollo de planes de prevención y control de las especies exóticas y especies exóticas invasoras es una competencia que ostentan las comunidades autónomas». Mientras tanto, desde la Consejería de Transición Ecológica señalan al gobierno central y sitúan el papel de las autonomías como «colaboradores» con el fin de «dar aviso en cuanto se observa alguna invasora». Toda la información que se obtiene en Extremadura a través de su red de alerta, por ejemplo, se pone en conocimiento del organismo de la cuenca para integrarlos en la gestión y control de la especie invasora.

«Es difícil hacer una predicción de cómo va a evolucionar la propagación del camalote y si puede llegar a Extremadura. Pero si se ha detectado a tiempo, puede ser posible controlarlo y eliminarlo», valora el profesor experto en invasoras de la Universidad de Extremadura (UEX) José Luis Pérez Bote. Y añade: «a su favor tiene que la situación de sequía y el bajo nivel del río Tajo provocan que sea más fácil actuar ahora y también que los inviernos en esa zona son algo más fríos que en el tramo del Guadiana afectado por la invasora desde hace 14 años». La razón es que la temperatura (tanto la del agua como la exterior) es determinante en la expansión del camalote porque las esporas de la planta, que están presentes en muchas masas de agua, se activan con temperaturas más cálidas y no resisten las más frías. La parte más preocupante para el experto es radica en las propias características del río Tajo a su paso por la provincia de Cáceres: «si se llegara a propagar la planta las actuaciones para erradicarla serían muy complejas por las características del río en la provincia de Cáceres, que va muy encajonado».

más encajonado/ Desde Ecologistas en Acción reconocen que si cualquier especie invasora genera inquietud, «más aún en el caso del camalote, viendo lo que ha sucedido en el Guadiana», en palabras de uno de los integrantes del colectivo, Carlos Garrón. Lo más preocupante es que, al igual que pasa en el Guadiana a su paso por Badajoz, el Tajo arrastra gran cantidad de nitratos procedentes del agua sin depurar que baja desde Madrid y Toledo y también de los productos que se utilizan en los cultivos, «Lo positivo en el caso del Tajo, es que en el tramo de Cáceres va muy encajonado», añade por su parte Garrón. Según explica, la orografía del terreno por el que transcurre el río Tajo en la región contribuye a que haya más profundidad en todo el cauce y eso incide en que el agua esté más fría, lo que puede contribuir a dificultar la expansión. La duda, en todo caso está en los embalses y el de Valdecañas está próximo a la zona afectada. «Estamos expectantes, porque los pantanos tienen su propios ecosistemas y no sabemos cómo se va a comportar la planta si llega a entrar», dice Garrón.

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