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EL PROGRMA SE H SUPRIMIDO POR LA INCIDENCIA DEL COVID

La cancelación del Imserso deja a los balnearios sin sus clientes

El programa aporta casi el 90% de su reservas anuales, con unas 20.000 personas. La paralización de marzo ya mantenía la mayoría de negocios termales cerrados

 

Un grupo de mayores, en un balneario. - EL PERIÓDICO

R. CANTERO
24/09/2020

Los balnearios afrontan un futuro inmediato incierto después de que el Gobierno central haya decidido cancelar lo que quedaba de la temporada de viajes del Imserso. La actividad estaba paralizada desde el pasado mes de marzo y la decisión de dar por terminada la campaña se esperaba en gran medida teniendo en cuenta como evolucionaba la situación epidemiológica, pero con la cancelación ya sobre la mesa, en el sector del turismo termal se plantean cómo podrán superar el golpe que supone perder la vía por la que llegan entre el 80% y el 90% de los clientes que pisan cada año sus establecimientos. La decisión golpea de lleno también a otras actividades y negocios (agencias de viajes, hoteles, guías turísticos...) que se benefician de este programa de viajes subvencionado por el Estado. La mayoría atraviesa una situación muy delicada con el frenazo que ha supuesto en el turismo el covid-19.
«Nos va a tocar reinventarnos, ir a otro tipo de clientes y de programas para ver cómo amortiguamos este golpe», apunta Carlos Yubero, presidente de la Asociación de Balnearios de Extremadura, en la que se integran siete de los ocho establecimientos que hay en activo en la región. Por ellos pasan cada año alrededor de 20.000 personas a través del programa de turismo termal del Imserso.


El secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, ha anunciado esta semana en una comparecencia en la Comisión de Derechos Sociales y Políticas la supresión del programa, que se había paralizado ya en el mes de marzo tras decretarse el estado de alarma. La decisión se justifica por el riesgo que suponen este modelo de viajes, con grupos numerosos de personas que rebasan de forma mayoritaria los 65 años de edad y que constituyen el principal grupo de riesgo ante la enfermedad.
Como consecuencia de la postura que se adoptó en marzo, los balnearios no habían abierto sus instalaciones en la región a la espera de ver cómo evolucionaba la situación y si se retomaba el programa (únicamente abrió este verano sus instalaciones El Raposo, pero cerró siete semanas después). La previsión ahora es que no se va a producir esa reapertura a corto plazo o al menos hasta que se evalúe que alternativas tienen para atraer a clientes a sus instalaciones.


La elevada dependencia que los balnearios tienen de este programa se había aceptado hasta ahora por enorme impacto en los negocios y en la zona en la que se asientan. «Es cierto que el programa del Imserso rompió el mercado porque lo copó todo», reconoce Yubero. «Pero a cambio, su existencia nos permitió abrir casi todo el año y no solo durante cuatro meses», razona el responsable del Salugral. Esta medida ha tenido además un impacto directo en el empleo de estos establecimientos y, como consecuencia, en las localidades en las que se asientan, la mayoría pequeños núcleos que tienen en estas instalaciones «un motor económico». 

«Es un mazazo. Confiaba en recuperar algo de actividad»

Toñi Nevado lleva 27 años dedicada a la gestión de viajes del colectivo senior y tiene en la oferta del Imserso a buena parte de la clientela, especialmente en estos meses. Cuando debería estar preparándose para empezar a recoger reservas, está terminando de gestionar las cancelaciones derivadas de una supresión de campaña que confiaba poder esquivar. «Es un mazazo. Confiaba en que se pudiera recuperar algo de la actividad, en poder empezar a vender algo de cara a la primavera del próximo año», señala sobre la decisión de suprimir el programa en vigor.


Su agencia de viajes, Nevatur, es uno de los establecimientos autorizados para comercializar los viajes del Imserso y cada año gestiona unas 700 solicitudes, para las que ya tiene casi resueltas las cancelaciones. «Sé que el virus está, pero se debería haber planteado algo para la primavera. La gente está ya muy cansada», cuestiona. 

«Desde marzo dimos por hecho que se había acabado»

«Desde que se paralizó el programa en el mes de marzo sabía que ya no se iba a recuperar. Lo he asumido y he dejado de contar con él en mis previsiones para este año», señala José Luis Hernández, al frente del Hotel Tryp Medea Mérida. Los viajes del Imserso le dejan entre octubre y junio (salvo en la época navideña y en Semana Santa, que se quedan fuera de la franja subvencionada por el Estado) un autobús cada semana (unos 60 clientes), y tienen un impacto especialmente destacado en la época que esta a punto de comenzar, en la campaña de otoño.

«Me parece un error la supresión; porque por un lado tratamos de mostrar que somos un sector fiable, pero por otro lado no nos fiamos de nuestro propio sistema de trabajo», critica el hotelero, que reabrió las instalaciones el pasado 22 de julio y confía en poder resistir con el goteo de reservas que se van produciendo de otro tipo de clientes. H