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Los cambios que la crisis sanitaria ha producido en el mercado inmobiliario

El confinamiento aumenta el interés por las casas con terraza y unifamiliares

El encierro de semanas hace que se valoren más los espacios abiertos, la iluminación natural o la ventilación. Las consultas para segundas residencias ya sea en el campo o en pueblos también se incrementan

 

La responsable de Viprés Inmobiliaria en Cáceres muestra a una clienta la terraza de una vivienda en la plaza de Bruselas de la capital cacereña. - FRANCIS VILLEGAS

Eduardo Barajas
29/06/2020

Viviendas exteriores, sobre todo que tengan terraza, y para quien pueda permitírselo, con jardín o piscina. Son algunas de las características que, tras más de dos meses de confinamiento, han comenzado a valorarse más por parte de quienes están pensando en comprarse una casa. El estar varias semanas sin poder salir de sus domicilios ha hecho que se aprecie mucho más la iluminación natural, la ventilación o los espacios abiertos. También ha impulsado las consultas por los adosados, los chalets y las segundas residencias en campos o pueblos, por si la mala experiencia se repite y hay que volver a recluirse.

«Se está empezando a mover alguna cosa. Y lo que se va buscando son casas que tengan terraza. Está clarísimo», confirma Juan Pedro Cabrera, propietario de Viprés Inmobiliaria. También se está preguntando en mayor medida por los adosados, «que nos los están solicitando mucho, y el que tiene uno [en propiedad], si puede aguantarlo, lo aguanta».

Cabrera aclara que, más que de primeras viviendas, percibe una demanda fundamentalmente de segundas residencias, ya sean chalets, casas de campo o inmuebles en pueblos cercanos a los núcleos de mayor población, donde el mercado «se está moviendo más». Por lo que respecta al perfil de los que adquieren, es el de alguien «con capacidad económica. De hecho las primeras operaciones que hemos hecho son todas al contado. No necesitan financiación y compran a precio».

GANAS DE ESPACIOS ABIERTOS / «Sí que se ha notado. Creo que es algo que se irá suavizando, pero ahora mismo la gente ha salido con muchas ganas de espacios abiertos, terrazas, patios y zonas comunes», coincide Mariano García Sardiña, director gerente de García & Márquez Servicios Inmobiliarios, aunque en su caso está apreciando esta tendencia a la hora de buscar primeras viviendas.

Personas que hasta mediados de marzo solo acudían a sus casas poco más que «a comer y dormir», arguye, se han dado cuenta con el confinamiento de las carencias de sus domicilios, lo que ha llevado a que quienes «pueden aspirar a otra cosa» se planteen un cambio.

En la zona del campo de golf de Badajoz, pone a modo de ejemplo, «que al año se vendía un chalet o una parcela, en estas tres semanas se han vendido ya unas cuantas». Urbanizaciones alejadas del centro como Las Vaguadas o la Dehesilla de Calamón —aquí para segundas residencias—, también en la capital pacense, y Vistahermosa, La Mejostilla o Macondo, en Cáceres, son algunas de las zonas por las que más se está consultando, agrega.

Este interés por los espacios abiertos se ha trasladado a los alquileres. «Nos han estado preguntando sistemáticamente por chalets con piscina para alquilar en Badajoz y Cáceres durante los dos meses de verano. Eso ha sido todos los días muchas personas», cuenta.

Para Francisco Marroquín, presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (COAPI) de Cáceres, esta mayor preferencia por las viviendas con más luz natural y con zona exterior se viene apreciando ya «en los últimos ocho o diez años. Ha sido una de las razones de la pujanza del mercado de segunda mano, que acostumbra a tener más terraza que la nueva promoción», detalla. Una orientación, sur o suoreste, hacía incrementar hasta «un 10% o un 12%» el precio del inmueble ya antes del coronavirus. No obstante, reconoce que «dentro de la escasa demanda que hay ahora mismo» es una tendencia que se ha acentuado.

En cuanto a las viviendas en pueblos, apunta que de forma tímida «se empieza a preguntar por ellas», pero que lo que sí que se ha producido «es que segundas residencias que estaban puestas en venta han sido retiradas del mercado. Gente que no las tenía en estima ha visto que las pueden necesitar».

Las estadísticas del INE, realizadas a partir de los datos de los registradores de la propiedad, reflejan una caída de la compraventa de viviendas en Extremadura durante abril del 65,7% en relación al mismo mes del año anterior. De 869 operaciones formalizadas se pasa a 298. «En abril se vendió cero, la caída fue del 100%. Aparece algo en la estadística porque el registro va con algo de retraso», precisa García Sardiña.

«No se ha podido vender porque no se han podido visitar viviendas», señala en esta misma línea Francisco Marroquín. El presidente de los agentes de la propiedad de Cáceres afirma que el mercado inmobiliario en la provincia está, tras el confinamiento, «muy mal, literalmente planchado. Por muchas circunstancias, la primera de ellas la anímica. La gente anda sumamente recelosa, con mucha cautela. El que tiene necesidad de encontrar una vivienda, bien en alquiler bien en compraventa, pues ahora se lo piensa no dos, sino hasta diez veces. Porque el que no está afectado por un erte lo está por un despido o tiene la empresa cerrada», esgrime. «Mientras no se aclare el panorama, probablemente en otoño, vamos a vivir con muchísima incertidumbre y lo que menos quiere el mercado inmobiliario es incertidumbre», apostilla. Sobre cómo evolucionarán los precios, recalca que el actual «es un escenario que no hemos vivido nunca. Lo normal, atendiendo a experiencias anteriores, sería que hubiese una bajada importante. Pero no se puede decir cuánto».

CAÍDA DEL 15% AL 30% / Juan Pedro Cabrera calcula por su parte que los precios pueden caer «entre el 15% y el 30% de aquí a septiembre, porque hay muchísima más oferta que demanda». De esta última, estima que se ha producido un descenso de en torno al 40%, dentro de un contexto en el que sigue habiendo «muchas casas de más, sin habitar». «La mayor parte de los propietarios no se cree aún que estamos ya en postcovid, no en precovid y que por lo tanto tienen que bajar [de precio]. Y el que necesite vender, tendrá que hacerlo, Y no poco, con toda seguridad», vaticina.

Mariano García Sardiña, indica, en cambio, que el mercado «nos lo hemos encontrado mucho mejor de lo que esperábamos. En cuanto a demanda y a cierre de operaciones». Esta inmobiliaria cuenta con oficinas en las dos capitales de provincia y asevera que en ambas «se están vendiendo viviendas», tanto nuevas como de segunda mano. «No son operaciones de antes del confinamiento, son nuevas», sostiene.