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Consecuencias de la pandemia en Extremadura

El confinamiento dispara la demanda de piscinas privadas

Las empresas del sector dicen no dar abasto con los encargos dentro de Extremadura

 

Dos operarios trabajan en una piscina construida por Jardinería Sara cerca de la capital cacereña. - Francis Villegas

Eduardo Barajas
02/08/2020

Si hay que pasar el verano en casa o en la parcela, al menos que sea con piscina y frescos. Este es el razonamiento que parece haber despertado en muchos extremeños el interés por construirse una piscina o  instalarse una prefabricada en sus residencias. «Mayo empezó ya fuerte, con muchas preguntas y solicitudes de presupuestos, pero en junio fue el ‘colapso’ completo, hasta tal punto que tuvimos que dejar de hacer contrataciones y cerramos ya el año», cuenta Paco Gómez, gerente de Jardinería Sara, quien calcula que este verano tan atípico ha multiplicado el volumen de negocio en el sector «por tres o por cuatro». «Hay fabricantes que están desbordados, nos están dando plazos para octubre y las estructuras de las empresas están ya al límite», apostilla.

Si habitualmente requiere un equipo de «tres o cuatro» trabajadores, ahora lo ha ampliado a más de una decena. Entre mayo y agosto tiene previsto hacer unas treinta piscinas, situadas en un radio de unos cien kilómetros en torno a la capital cacereña, donde tiene su sede. Otros años realizan proyectos en cualquier punto de la geografía extremeña, pero este, «con la sobrecarga de trabajo que hay, había que tener las instalaciones más controladas», precisa.

La empresa hace «todo tipo de piscinas: «prefabricadas, de acero, de obra, de lámina armada, rehabilitación....».  Estos meses, asegura, todas las alternativas han tenido salida en el mercado. «Lo que tengas, lo vendes. Si no tienes una cosa, se vende otra», resume. En cuanto a las dimensiones, el 80% de ellas van de seis por tres a ocho por cuatro metros. También las construye públicas. Esta misma semana ha empezado una en Valencia de Alcántara y aún le queda otra más este verano, que comenzará a mediados de agosto en  La Zarza.

«Al principio pensábamos que este año no íbamos a vender, pero al final ha sido todo lo contrario», esgrime Pepe Santos, gerente de Piscinas Pepe Santos.  El dinero que muchos se están ahorrando en veranear fuera este 2020, asevera, lo están dedicando a ponerse «un ‘charco’» en casa. «Cualquier unifamiliar que disponga de 30 metros cuadrados hace una piscina de 4x3 y ya no tiene que salir de casa» para darse un chapuzón, arguye. Santos, que trabaja «en toda la región» haciendo instalaciones tanto de obra como prefabricadas, estima que el aumento de la actividad este verano puede rondar el «25%». Alto  aunque «para nada el mejor» de las dos décadas y media que lleva con este negocio en Cáceres. «Hace 15 o 20 años he llegado a tener mucho más trabajo. Ha sido un repunte por las circunstancias en las que estamos», concluye.

Tienda. Pepe Santos, en su establecimiento en Cáceres.

Pisconza es una empresa familiar de Badajoz especializada en el diseño, tematización y construcción de piscinas de hormigón proyectado. «Ya no podemos coger más, pero ha salido trabajo para hacer dos o tres veces el que estamos realizando», afirma José Manuel Zamora, su propietario. Lo habitual, detalla, es que los clientes llamen en septiembre u octubre para pedir precio y que los presupuestos se acepten sobre febrero «y ya más o menos haces la listas hasta agosto. Llegados a estas fechas ya te llama poca gente, pero este año después del confinamiento ha sido una exageración». Todas las semanas da de seis a diez presupuestos. Una piscina estándar, de 7x4 u 8x4, apunta, «oscila entre nueve y doce mil euros». Este año «muchos que disponen de un patio, aunque tengan también una piscina comunitaria, quieren hacerse una en él. Y luego está el típico con una parcela, que es el cliente  ‘de toda la vida’».

En Montijo. Vaso de una piscina que está realizando Pisconza.

Existen en el mercado otras opciones para remojarse en casa más modestas que las piscinas de obra o prefabricadas:_las desmontables y las hinchables que se venden en grandes superficies o por internet. También aquí la demanda se ha disparado.  «Las piscinas hinchables se han agotado. Este año era la primera vez que las íbamos a traer y directamente no las han servido», cuenta Juan Carlos Campos, gerente de Bricon, una gran superficie dedicada a la venta de artículos de bricolaje, jardín o herramientas en Cáceres.