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Polémica en Zafra / La firma de la bellota mordida, en entredicho

Consumo ya investiga el presunto fraude de los móviles extremeños

La Consejería de Economía asegura que no ha destinado ninguna subvención a Zetta Europa. La empresa, con sede en Madrid, guarda silencio mientras continúan las acusaciones de fraude

 

Antonio Delgado, Erik Cui y Unai Nieto, creadores de Zetta Europa. - EL PERIÓDICO

Unai Nieto con el presidente de la Junta y el alcalde de Zafra en 2015. - EL PERIÓDICO

Guadalupe Moral
18/10/2016

De jóvenes empresarios de éxito a presuntos estafadores. Es la historia de cuatro jóvenes --Antonio Delgado, Erik Cui, Unai Nietoy Juan José Cortés-- residentes en la localidad pacense de Zafra que a finales de 2014 se colaron en todos los medios regionales por desarrollar el primer móvil extremeño bajo el nombre de Zetta y la imagen de una bellota mordida. En solo un año el primer terminal ya estaba en el mercado y las mil unidades de salida se agotaron en pocas semanas por su atractivo precio: unos 150 euros por terminal.

Sin embargo, lo que parecía un proyecto exitoso está ahora en entredicho tras la denuncia de usuarios y organizaciones de consumidores desde este pasado fin de semana. El Instituto de Consumo de Extremadura, dependiente de la Junta, ya ha iniciado una inspección de oficio para garantizar los derechos de los consumidores, asegura.

La sospecha la levantó uno de los propios creadores en un foro de internet. A raiz de un comentario que hizo uno de ellos tras una publicación en ‘El Español’ comenzaron a llover críticas y acusaciones de falsedad y comenzaron a circular fotografías de los terminales ‘extremeños’ con sus etiquetas reales donde se comprueba que los terminales no son fabricados en Extremadura sino en China y pertenecen a la marca Xiaomi. Denuncian que Zetta lo que hace es comprar en el país asiático estos terminales a bajo coste y venderlos a un precio muy superior en España.

El presunto fraude vendría por no contar la verdadera procedencia de los terminales. Fuentes conocedoras explican que lo que hacían era remarcar los móviles, lo que se conoce como ‘rebranding’, una práctica que es legal y que utilizan otras marcas españolas. Consiste en comprar un clónico y marcalo con una marca propia, lo pueden hacer hasta los propios fabricantes chinos. Sin embargo, estos jóvenes no habrían comprado un clónico, sino un modelo de terminal ya existente aunque no disponible a la venta en Europa y habrían ocultado en todo momento tanto la marca como el lugar de fabricación del terminal tapando todas las referencia a Xiaomi (MI) introduciendo modificaciones con pegatinas tanto en el interior del terminal como en sus carcasas. El software es de código abierto.

Nieto --la cara más visible-- aseguraba que las piezas de los terminales se compraban en China pero el ensamblaje era «puramente extremeño». Era el reclamo.

Pero hay más. Desde las organizaciones de consumidores denuncian que la empresa tampoco es extremeña sino que su sede social y jurídica está ubicada en Madrid y tiene como único propietario a Cui con otro nombre, según consta en el Registro Mercantil. La empresa además de terminales vende otros productos como pulseras deportivas, similares a las que dispone Xioami.

Zetta, que dispone de varias tiendas repartidas en España, una de ellas en Zafra, sigue guardando silencio desde que salieran a la luz las acusaciones de presunto fraude. Su web vuelve a estar operativa tras más de 24 horas inactiva, mientras sus empleados remiten a una nota de que está elaborando la empresa con sus abogados pero que no acaba de publicarse.

PRESENTACIÓN/ Los jóvenes fueron recibidos el pasado noviembre por el presidente de la Junta que, acompañado por el alcalde de Zafra y otras autoridades, se interesó por el proyecto. La Consejería de Economía aclaró ayer que la Administración «no ha destinado subvenciones públicas al proyecto Zetta Europa».

Por su parte, desde la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales se está realizando una inspección de oficio «para garantizar los derechos de los consumidores», que se inició antes de que fuera solicitada por las organizaciones de consumo. «Esta labor inspectora tiene como finalidad garantizar que el móvil cuenta con las prestaciones publicitadas en el terminal, así como el cumplimiento del etiquetado de las piezas utilizadas en el dispositivo». Por el momento, señala la Junta, no constan reclamaciones.

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