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LA INVESTIGACIÓN ES UN EJEMPLO DE ECONOMÍA CIRCULAR

Cómo convertir residuos en recursos

Un proyecto del Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (CTAEX) busca transformar los deshechos de las plantas de biomasa y las depuradoras de agua en fertilizantes y materiales de construcción H Ahora el uso es limitado porque son contaminantes

Rocio Cantero Rocio Cantero
29/07/2018

 

El Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (CTAEX) busca la solución a la ecuación que plantea qué hacer con dos residuos que en la actualidad tienen un impacto importante en el medio ambiente: las cenizas resultantes de las plantas de biomasa y los lodos de las estaciones de depuración de aguas residuales (EDAR). La solución a la incógnita que han planteado en el laboratorio es que ambos residuos pueden convertirse de forma conjunta en recursos con los que se reduce la huella de carbono y se pone además en práctica la economía circular.

«Esta es la primera iniciativa de economía circula de Extremadura, conforme al nuevo paquete legislativo sobre esta cuestión aprobado por la Unión Europea en 2018», dice Ascensión Ciruelos, investigadora del proyecto Life Icirbus 4Industries. En esencia, esta investigación pretende poner en práctica el concepto de economía circular a través de acciones centradas en el uso en cascada de los residuos de las industrias regionales de energía de biomasa y de depuración de aguas, para convertirse en nuevos productos ecológicos validados para las industrias de materiales de construcción y de fertilizantes.

Material de deshecho

Los lodos se originan en el proceso de tratamiento de aguas residuales. Debido a los procesos físico-químicos implicados, tienden a concentrar metales pesados y organismos potencialmente patógenos (como virus y bacterias) presentes en las aguas residuales. Pero junto a eso, este lodo es rico en nutrientes y contiene materia orgánica valiosa, que lo hacen adecuado como fertilizante o mejorador orgánico del suelo.

Por su parte, las cenizas volantes son los residuos sólidos generados en la combustión del carbón pulverizado. Su utilización para fabricar materiales de construcción está documentada e incluso reglamentada, pero su utilización como potencial agente adsorbente de metales pesados no, y eso es lo que pretenden testar en Cetaex.

En la actualidad, los dos residuos que se pretenden poner en valor tienen poco o ningún uso. En el caso de las cenizas volantes de las plantas de biomasa, se retiran por gestores autorizados para llevarlas a vertederos. En cuanto a los lodos de las depuradoras, tienen algún uso en agricultura, aunque muy limitado, porque están cargados de metales pesados que pueden ser nocivos para el hombre.

Lo que plantean este equipo de investigación es que las cenizas volantes de las plantas de biomasa pueden convertirse en un agente adsorbente de los metales pesados y otros compuestos orgánicos peligrosos. De esa forma, «los lodos de depuración limpios, tras ser tratados con las cenizas, tienen contenidos más bajos de metales pesados y contaminantes orgánicos, que permiten que puedan ser utilizados como fertilizantes orgánicos de bajo impacto», explica Ciruelos. Mientras tanto, una vez que las cenizas han cumplido con su misión limpiando los lodos, «se pueden poner en valor como materiales de construcción reciclables», añade sobre el proceso.

El proyecto se puso en marcha en el año 2015 y su desarrollo está previsto hasta el 2020. Hasta la fecha se han caracterizado los dos tipos de residuos a utilizar: cenizas volantes y lodos de depuración; se ha diseñado a nivel laboratorio el sistema más adecuado para llevar a cabo el proceso por el que las cenizas adsorberán los materiales contaminantes desde los lodos, manteniéndolos separados para su posterior utilización; y en estos momentos están trabajando en el diseño del prototipo que se instalará en la depuradora.

Además, ya se están ensayando los primeros fertilizantes orgánicos fabricados a partir de esos lodos limpios (tratados con cenizas), que se está utilizando como compost en un cultivo de maíz en la finca que tienen para llevar a cabo los ensayos.

Por su parte las cenizas utilizadas para en el proceso de absorción, también se han empleado ya en distintos porcentajes (mezcladas con otros compuestos) en la fabricación de materiales de construcción.

Cuatro sectores

Los autores de la investigación aseguran que los resultados del proyecto pueden tener un impacto en cuatro sectores como son la industria de fertilizantes, el tratamiento de aguas residuales, la producción de biomasa y la fabricación de materiales de construcción.

«Para todos, los resultados del proyecto suponen ventajas económicas por la reducción en la gestión y por la generación de nuevos productos, con la consiguiente creación de empleo en la región», defiende Ascensión Ciruelos.

En el caso de la industria de los fertilizantes, por ejemplo, sería «una manera de producir nuevos fertilizantes de forma sostenible, puesto que proceden de subproductos, y también más económica», explica la investigadora. En cuanto al tratamiento de aguas residuales, «se reducen los costes en la gestión de lodos de depuración». Sobre la energía, destaca que la utilización de las cenizas puede suponer «una reducción de los costes de gestión de las cenizas producidas», puesto que se daría un uso a materiales que ahora tienen como destino el vertedero y además requieren de gestores especializados para su traslado. Por último, en cuanto al sector de los materiales de construcción, las cenizas que se emplean para tratar los lodos se pueden usar para fabricar «nuevos materiales elaborados».

Y junto a todo eso, la investigadora destaca la huella sobre el medio ambiente del proyecto que contribuye a la reducción de la huella de carbono, pues utiliza como materias primas residuos. «Los fertilizantes y materiales de construcción obtenidos tienen un impacto ambiental menor, porque transforman residuos en recursos», dice Ciruelos.

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