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Día Mundial Solidarios con el Alzhéimer

Convivir con la desmemoria

Uno de cada diez extremeños mayores de 65 años sufre alzhéimer, unos 21.300 en toda la comunidad. Afecta a más mujeres que hombres y los expertos avisan de que se empiezan a detectar casos a partir de los 40

 

Paco Mora con su madre, Carmen, que ha cumplido 85 años. El ejerce de cuidador de ella, enferma de alzhéimer. - Foto:EL PERIODICO

ROCIO SANCHEZ RODRIGUEZ
18/09/2016

Ella necesita la misma atención que un bebé, casi las 24 horas del día, pero en este caso no hay recompensa para su cuidador, porque sólo se camina hacia atrás. "No hay evolución, no se avanza. Por la mañana le enseño a coger el tenedor y por la tarde ya se le ha olvidado. Con ella todo es al revés. Y además tú vas siendo cada vez más consciente de cuál es el desenlace final de la historia". Habla una de las voces que, a la fuerza, se han tenido que hacer especialistas en la enfermedad de alzhéimer en Extremadura. Francisco Jiménez Mora, de 43 años y vecino de Badajoz, ha renunciado a su vida para cuidar de su madre, Carmen, que acaba de cumplir 85.

Según los datos que maneja la Consejería de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta, en la región hay un total de 21.282 pacientes que han sido diagnosticados con esta patología, la cual empieza a detectarse principalmente desde los 65 años y se incrementa a partir de los 80. La estadística dice que uno de cada diez extremeños en ese rango sufre la enfermedad. La incidencia es mayor en mujeres que en hombres y los expertos avisan de que están apareciendo casos en edades más tempranas, incluso antes de los 45.

Este miércoles 21 de septiembre Extremadura se suma a la celebración del 'Día Mundial Solidarios con el Alzhéimer' poniendo el foco en el papel del cuidador, principalmente familiares que, como Paco Mora (su nombre artístico, es una importante figura en el flamenco), han tenido que aprender cómo afrontar una enfermedad donde la memoria es un cruel enemigo. "Empecé a darme cuenta de que algo le pasaba porque gastaba mucho dinero y salía a la calle con el pantalón del pijama o con una zapatilla de cada color", recuerda Mora, que afronta en solitario la enfermedad de su madre.

Se la diagnosticaron hace tres años, justo cuando ambos se mudaron a Badajoz desde Málaga --su tierra natal-- por un contrato de trabajo. Si ya él aparcó su vocación (ha protagonizado dos películas de Carlos Saura, 'Salomé' e 'Iberia', dirigido la Bienal malagueña y recorrido medio mundo bailando) por cuidarla a ella, la llegada del alzhéimer motivó que, además, tuviera que dejar ese empleo y vivir ambos de la pensión, algo más de 600 euros.

"De repente estábamos es una situación económica complicada, y los pocos recursos se convierten en un obstáculo que desespera".

A esta precariedad se une la lucha sin tregua del día a día: "Por ejemplo, ella quiere ir al baño por su cuenta, pero no tiene la capacidad de saber dónde está, y eso tiene unas consecuencias... O un día te deshace el dormitorio entero buscando unos pantalones que usaba en los años 70. O si alguna vez la he tenido que dejar sola diez minutos, ha montado tal escándalo diciendo que yo la había encerrado que hasta la Policía vino a mi casa. Tuve que poner un cartel en la puerta explicando la situación con mi número de móvil. Y en cualquier momento si tiene calor se quita la ropa y se queda desnuda esté donde esté".

A partir de las diez de la noche, cuando la medicación hace que duerma, surge cierta paz. "Entonces caigo rendido, pero hay veces que pasadas dos horas se despierta y empieza a llamar a todos los fallecidos de la familia. Y ese día ya no descanso".