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EN 2015 SE MOVIERON 33.000 TONELADAS, TRAS PICOS DE 64.000 AÑOS ANTES

La exportación relanza el transporte de mercancías tras caer un 50% desde 2007

El sector tocó techo en la región en 2007 e inició un declive arrastrado por la caída de la obra pública, la principal actividad entonces. Ahora comienza a crecer y las empresas invierten de nuevo

 

Rocio Cantero Rocio Cantero
18/09/2016

No hay la alegría de hace una década, pero el clima general es de optimismo, dentro de la cautela de la inestable situación política del país y cómo puede afectar. Las empresas de transporte de mercancías en la región perciben una lenta recuperación desde el pasado mes de abril y lo atribuyen principalmente a los productos manufacturados y especialmente a la exportación de productos hortofrutícolas, que han devuelto parte de la actividad perdida en le sector en Extremadura especialmente a partir del año 2007 en los primeros estertores de la crisis. "La época de la crisis ha sido bestial", resume Alonso Sánchez secretario de la Asociación de Empresarios de Transportes de Extremadura (Asemtraex), integrada por 700 empresas y más de 4.200 vehículos en al región.

Los datos del Ministerio de Fomento revelan un desplome en el sector en los últimos nueve años con una caída que se situaba a finales del 2015 (33.444 toneladas) en la mitad de los datos registrados en el año 2007 el año en el que se consiguieron las cifras más abultadas y a partir del que se inició el declive que parece romperse ahora con las exportaciones. El sector tocó techo con las 64.000 toneladas que se cargaron en los desplazamientos con origen o destino Extremadura y que incluyen tanto el transporte dentro de la región como con otras regiones y también el transporte internacional. Solo en el segundo trimestre de ese año se movieron 20.400 toneladas, más del doble de las 8.300 que se movieron en el mismo periodo en el 2015. Los últimos datos disponibles corresponden al primer trimestre del 2016 y reflejan el peor inicio del año para el sector con 6.250 toneladas.

PYMES Las condiciones del sector en Extremadura no eran las mejores para resistir la embestida de la crisis: no hay grandes empresas tampoco en este sector, formado principalmente por firmas con entre dos y cuatro vehículos (un 85%) aunque aún quedan empresarios autónomos con un único vehículos --"cada vez menos", matizan desde Asemtraex-- . Junto con la caída general, en el sector se vieron principalmente perjudicados por el parón de la obra pública, lo que para ellos suponía perder toneladas principalmente del movimiento de tierras. "Solo quedó algo del AVE y muchos trabajos se le adjudicaron a empresas de Portugal", dice Alonso Sánchez. Sin embargo la tendencia parece haberse revertido, aunque levemente, en los meses posteriores según ratifican desde el sector en la región. "Lo que nos llega de los socios es que el mercado se está recuperando", insiste Sánchez. Y el mejor reflejo de ello es que las empresas vuelven a invertir y están renovando vehículos.

No es que la obra pública se haya reactivado: "sigue parada y la construcción de viviendas tampoco despega", puntualiza el secretario de Asemtraex en Cáceres. De hecho, junto con el trabajo generado en la región en los últimos meses, principalmente por el empuje de las exportaciones, otra parte del incremento se sustenta también en el trabajo que las empresas extremeñas han buscado en otras regiones en las que "sí se está apreciando más un incremento de actividad".

INTERNACIONAL Junto a esto, España es una potencia en transporte internacional y las empresas extremeñas lo están aprovechando también como filón, especialmente en una práctica que se conoce como 'cabotaje' y que consiste en realizar un transporte con origen y destino en un país distinto al de matriculación del camión. La razón principal es que España es más competitiva que países como Francia, Italia o Alemania porque los costes sociales son menores y eso está llevando a estos últimos países a buscar formas de proteger a su sector, requiriendo a las empresas españolas que realizan algún trabajo allí, que acrediten que el salario que se percibirá es el equivalente al salario mínimo del país en cuestión. "Nos estamos encontrando con prácticas que limitan la competencia y que están llevando a cabo para frenar nuestra competitividad en salarios", dice Alonso Sánchez.