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la industria audiovisual en la región

'Extremadura, tierra sin cine'

Profesionales del sector reivindican que las grandes productoras no graben «a coste cero». La barrera que impide el desarrollo de la industria cinematográfica es, principalmente, económica

ALICIA GARCÍA HERNÁNDEZ
17/08/2019

 

Dos años después de la presentación del cinematógrafo en París, llegan las primeras proyecciones de películas a Extremadura, en 1897, al teatro López de Ayala en Badajoz y poco después a Cáceres. Los franceses Lumière, y después Pathé, abarrotaron las barracas de madera, hasta que en los años 20 llegan los primeros cines estables como el Salón Royalty en la calle Chapín de Badajoz. Pero lo cierto es que, en esta época embrionaria, en la zona no había empresarios dedicados al cine, ni productoras y apenas unos pocos rodajes a excepción de los realizados por la familia de fotógrafos Garrorena en Badajoz y Julio González Borreguero, colega de profesión, en Cáceres. Al igual que el cineasta Luis Buñuel retrataría el norte de la región como Las Hurdes, tierra sin pan, Extremadura es ahora una ‘tierra sin cine’.

«Desolador resulta el panorama expuesto para la región extremeña donde la falta de vigor socioeconómico repercutió directamente en lo retardario la expansión y el asentamiento del cine como nuevo espectáculo», escriben Catalina Pulido Corrales y Rafael Utrera Macías en Los orígenes del cinematógrafo en el sur: Andalucía y Extremadura.

Resulta familiar más de cien años después. En Extremadura apenas se produce cine. No es por falta de profesionales, ni porque no se intente. «Las instituciones que deberían facilitar un rodaje creo que no quieren arriesgarse a apoyar esos proyectos», opina Alberto Campón, actor, director, guionista y productor cacereño que rodó Los cuatro Sandos. Una de las pocas películas que, además de ser rodada en la región, se trata también de una producción extremeña, con la mayor parte del equipo de aquí.

«Tal y como se está llevando ahora mismo, por lo menos la parte audiovisual, Extremadura está muerta y no tiene miras a expandirse. Solamente hay que ver lugares como Cataluña o en el caso de Galicia, que me tiene totalmente maravillado, como apuestan por la ficción y por el cine de allí», expresa el cineasta. Pone el foco en las «pocas ayudas» que hay para hacer largometrajes, en comparación con otras comunidades como País Vasco o Galicia. Además, añade que «por norma general, te tienes que agarrar a un gigante más grande que son las televisiones y, sinceramente, la televisión de Extremadura todavía no se atreve a hacer eso».

AYUDAS AL CINE / Existen subvenciones a nivel estatal para hacer cine pero estas solo cubren, como mucho, el 50% del coste de la película. Además, están destinadas a largometrajes con un coste mínimo de entre 600.000€ y 1.300.000€, según el tipo de ayuda, y con un porcentaje del coste de la película garantizado como requisito. Hacer cine no es difícil sólo en Extremadura. De hecho, hay buenas noticias para los cineastas noveles extremeños. En la región se ofrece la posibilidad de financiar hasta un 70% de la película siempre que el presupuesto de producción no supere los 300.000€ y el realizador haya hecho, como máximo, dos películas anteriores.

Apenas se tienen noticias de ficciones producidas en Extremadura. Nada que ver con el nivel de producción de televisiones autonómicas como la TV3 de Cataluña cuyos peripatéticos de Merlí han llegado a cruzar el charco hasta Argentina.

¿Cobardía por parte de Canal Extremadura? Realmente no. Todo es cuestión de dinero. Por ejemplo, la televisión autonómica de Cataluña contó con 307,2 millones de euros de presupuesto en 2018. El presupuesto de la televisión autonómica de Extremadura es de 24,7 millones, según la EFE. Las comunidades más sonadas en cuanto a producción de ficción y ayudas (Cataluña, Andalucía, País Vasco y Galicia) son también las que cuentan con el presupuesto más alto de España para las televisiones autonómicas. Como cuenta Alberto Campón, «yo imagino que a todo el mundo que se dedica a esto le gusta un poco lanzarse a la piscina prácticamente sin saber si hay agua en ella y más de una vez no hay agua y te pegas un golpe importante».

Aunque a nadie se le escapa que de localizaciones cinematográficas Extremadura no anda escasa precisamente. Los realizadores de Juego de Tronos, La catedral del mar o Still Star Crossed eligieron el norte de Extremadura para contar sus historias. Riddley Scott y Pedro Almodóvar también lo hicieron en su momento con 1492: la conquista del paraíso, del primero, y ¡Átame!, del manchego. En la investigación en curso llevada a cabo por la Filmoteca de Extremadura se estima que se han rodado alrededor de 630 películas en la región, con un margen de error de en torno al 5%, según Enrique Pérez Romero, responsable de investigación y archivo de la Filmoteca.

«Hay una labor que no hemos contado que es la de la Film Commission que está trayendo bastantes producciones a rodar a Extremadura. El paso que falta para mí es que, si traen producciones, que no sea a coste cero, que tienen que contratar a gente. Pero no me refiero al catering, me refiero a gente que trabaje también en la producción, pero que sean de la zona», propone el actor cacereño Alberto Amarilla, conocido por Mar adentro o Fuga de cerebros, entre otras. El artista explica que en Andalucía, realizarlo así, ha posibilitado la creación de un sector audiovisual «super potente» porque la generación que «está tirando del carro» se ha formado en producciones de películas grandes que han ido allí a rodar.

REIVINDICACIONES / Esta problemática es precisamente la que denuncia la Asamblea Audiovisual de Extremadura (Asaex), el sindicato de profesionales del sector audiovisual en la región. «La mayoría de productoras de cine, y yo me he reunido con productoras de fuera, sobre todo las más grandes que han venido a Extremadura, no están haciendo uso de los técnicos de la región sino que vienen con sus propios equipos», expresa Carlos Arjona, asesor del sindicato Asaex. «El sistema de grabación parece ser que es diferente» añade.

Por su parte, Alberto Campón reivindica que en el territorio se promocionen otros lugares para rodar como los tramos de ciudad, que es lo que cuenta que pretendía hacer con su película Los cuatro Sandos, «porque ya es evidente que Extremadura da una serie de cosas. ¿Un acueducto romano? Pues sí, tenemos un acueducto romano. ¿Tenemos una ciudad medieval? Tenemos un montón de ciudades medievales, pero claro, todo eso nos limita mucho. Sin embargo, yo veo que Extremadura es un sitio extremadamente polivalente», defiende el cineasta.

Alberto Campón finaliza expresando que la región «está preparada para hacer cine y nota que la gente está deseando hacerlo».

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