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La investigación en Extremadura

El gasto en I+D en Extremadura baja más de 35 millones de euros desde 2010

Supone un recorte cercano al 25% en solo cuatro años, el doble que en el conjunto del país. Extremadura está entre las cinco autonomías donde menos se invierte en investigación

 

Un joven investigadora trabajando en un laboratorio de la universidad. -

Guadalupe Moral
24/04/2016

La crisis económica ha hecho mella en la investigación. Pese a las advertencias de los propios investigadores que han salido en varias ocasiones en defensa del desarrollo científico, las administraciones han bajado cada año su inversión en innovación. De hecho, nuestro país se encuentra a la cola de la Unión Europea en el gasto total y a su vez Extremadura está en la parte baja de la clasificación dentro de España. En concreto, es la cuarta comunidad autónoma que menos fondos destina a proyectos de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i). Y no solo eso, sino que el dinero que llega a los investigadores de la región es cada vez menor.

Durante el año 2014 se invirtió en I+D 116 millones de euros en la región. Son casi 14 millones menos que en el 2013 y 35,7 millones menos que en el 2010, según los datos recopilados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La caída regional es de casi el 25% en estos cuatro años, el doble que la experimentada en el conjunto de España, donde la rebaja es del 12%. Así, el gasto en el país ha pasado de 14.500 millones a 12.800, el 1,23% del Producto Interior Bruto (PIB). En el caso regional, los 116 millones suponen apenas el 0,67% del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que en el 2005 correspondía al 0,78% del PIB. Este "estancamiento" de la financiación, reconocen algunos investigadores, supone paralizar o abandonar determinados proyectos.

MENOS INVESTIGADORES Pero no solo ha bajado el gasto dedicado a inversiones en ciencia, sino con él también ha descendido el número de investigadores. En Extremadura, las últimos datos del INE señalan que se han perdido al menos 200 investigadores entre los años 2010 y 2014 --último dato disponible--. Esto supone que se ha pasado de 1.444 contratos a tiempo completo a 1.236. En el conjunto nacional, se han perdido más de 11.000 investigadores en esos cuatro años.

El secretario general de Ciencia, Tecnología e Innovación, Jesús Alonso, reconocía hace unos días los malos momentos que vive la investigación dentro y fuera de Extremadura. "Los últimos datos conocidos no son nada halagüeños". Reconoce que la región no ha conseguido que el tejido empresarial sea el motor de las inversiones en I+D. Y es que Extremadura está a la cola de las autonomías que logran fondos privados para investigar, solo por delante de las Islas Baleares. En concreto, el sector empresarial invirtió 25,8 millones durante el 2014 en investigación en la región. Las administraciones públicas destinaron 24,5 millones y las instituciones privadas sin fines lucrativos apenas 60.000 euros. El resto hasta los 116 millones invertidos durante el 2014 proviene de la universidad, en concreto, 65,5 millones. La enseñanza superior es la principal fuente de investigación en la comunidad.

Tal es la escasa implicación empresarial que en los dos últimos años apenas se ha registrado una decena de proyectos de investigación para optar a los fondos que la Junta destina a las empresas para financiar proyectos innovadores. Jesús Alonso presentó hace unos días la nueva convocatoria de ayudas por valor de 15 millones destinada a la financiación de proyectos de investigación y desarrollo para empresas de cualquier ámbito. Las pequeñas y medianas empresas podrán optar a entre 15.000 y 100.000 euros mientras para las grandes será de entre 45.000 y 150.000 euros. La Junta espera despertar el interés "del máximo" de empresas para poder abrir una segunda convocatoria si fuera necesario.

"Es preciso que las empresas alcancen más nivel competitivo evolucionando hacia actividades con más valor añadido que incorpora la innovación y la investigación", precisa. Alonso espera que se realice una transformación de la perspectiva empresarial, incrementando las capacidades de investigación, para fomentar la creación de nuevas empresas de base tecnológica y que sean palanca de desarrollo en la región.