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Intervención de José Antonio Monago en Los Desayunos de Europa Press

 

17/11/2014

Agradecimientos,

Amigos, a veces en la vida, el destino se parece a una pequeña tormenta de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Pero la tempestad te persigue, cambia también de dirección siguiéndote a ti. Y entonces vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a hacia ti, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra antes del amanecer.

Lo único que puedes hacer es meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo en esta tormenta de arena. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo.

Tienes fe ciega en ti. Y sabes que la atravesarás. Pero esta violenta tormenta de arena te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas derramarán por ti allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los que te siguen.

Pero cuando la tormenta de arena haya pasado en un día como hoy, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Aunque una cosa quede clara. Les garantizo que esta persona que ha surgido de la tormenta no será nunca la misma persona que penetró en ella.

Son palabras de Haruki Murakami, uno de los escritores japoneses más influyentes de todos los tiempos, con las que nos explica el significado de una tormenta de arena.

Hoy soy no sólo una mejor persona, sino un presidente más fuerte, más capaz y más valiente. Mis rivales me han hecho entre todos más grande y mis paisanos saben que por defender exclusivamente sus intereses, el sistema ha estado dispuesto a borrarme públicamente y civilmente, pero no lo han conseguido.

El sol ha sido un infierno estos días, la luna estaba demasiado lejos, demasiado alta como para poder alcanzarla, mientras ves cómo tu vida se convierte en un campo de destrucción, y, sin embargo, por el camino tienes hermanos que te abrazan y que al pasar la tormenta en un día como hoy y en Madrid, ves nuevamente cómo la primera semilla que brota es el sol.

Soy, tras la tempestad, el presidente de Extremadura. Sólo me debo a mi pueblo. Lo haría todo por ellos y ellos lo saben. Pero no sería justo que no os diera las gracias hoy, de verdad y de corazón, a todos los que estáis aquí presentes por vuestro apoyo y cariño a Extremadura, y por querer acompañarme aquí en este encuentro.

El pasado viernes anuncié a los extremeños y a toda España que me presentaba a la reelección y que iba a ganar. Me avalan muchas políticas de regeneración que hemos desarrollado como Gobierno durante estos tres años, que muchos de ustedes conocen muy bien porque las he explicado en otros foros en Madrid en otras ocasiones, pero déjenme que hoy me centre en una que es muy evidente y que es el motivo que nos ocupa esta mañana, además de la captación de inversiones: la gestión de la economía extremeña que está haciendo mi Gobierno.

Y como consecuencia de ello, el impulso de un nuevo modelo productivo en nuestra región basado en las exportaciones, por lo tanto, en la internacionalización de nuestras compañías, basado también en el emprendimiento y, por supuesto, en la innovación de nuestras pequeñas y medianas empresas, esto es, en la especialización inteligente de nuestra masa empresarial y de nuestros trabajadores, de nuestra mano de obra, que quiero recordar siempre ha estado al servicio no sólo de Extremadura, sino antes incluso, en muchas ocasiones en la historia, al de nuestra nación que es España.

No encuentro una mejor tarjeta de presentación que la que les voy a relatar, a continuación, para que todos ustedes y muchos que conocerán este encuentro a través de los medios de comunicación inviertan hoy en Extremadura. Tenemos para ello un servicio de atención específico que es “Invest in Extremadura”, que además de canalizar el apoyo financiero que aporta el Gobierno a empresas y emprendedores, y además de las ayudas a la contratación y a la internacionalización, presta asesoramiento personalizado a los inversores de nuestra Comunidad Autónoma proporcionándoles el mayor apoyo que podemos darles en el menor tiempo de tramitación necesario.

Quien quiera invertir en Extremadura tiene a su disposición esta ventanilla única con el Gobierno, donde se les asesora durante todo el proceso y se realiza un seguimiento integral de todas las fases del proyecto, tanto en la implantación como en la expansión y el desarrollo del negocio. Por indicarles un dato les comunico que este servicio ya ha gestionado en año y medio desde su creación más de 80 proyectos que suponen para Extremadura una inversión de 150 millones de euros. Lo que no está nada mal.

Pero vengo a hablarles de la Nueva Extremadura que estamos construyendo y para eso es importante antes hacerles una radiografía histórica de nuestro punto de partida como Gobierno.

Nuestra región, por decirlo con claridad, ha vivido a lo largo de toda su historia muchas tormentas de arena como las que le ha tocado a este presidente del Gobierno vivir con las que los extremeños hemos perdido numerosas oportunidades. La primera de todas ellas, la vivimos en la década de 1960 hasta 1970. Entonces pasamos de tener en esos años, fíjense, 1.360.000 extremeños a perder 200.000 extremeños, el 14.32% de nuestra población.

La emigración nos desangró completamente entonces marcándonos límites a nuestro crecimiento, pero siguió condenándonos desde los años 70 hasta, nada más y nada menos, que el año 1991. Ésa fue la segunda tormenta, entonces volvimos a perder 107.502 extremeños, casi un 10% de nuestra población de entonces.

En cuarenta años perdíamos casi el 25% de nuestra gente. Y lo más grave es que en España en la medida en que tu peso demográfico es menor, tu influencia en el país también lo es. Ya puedes empezar a desperdirte de un sistema de financiación justo para tu pueblo y, por supuesto, ya te vas conformando, con 10 diputados en el Parlamento que es lo mismo que no tener nada si hay disciplina de voto y no hay listas abiertas.

Y quiero subrayar esta cuestión, porque el modelo de estado como país que nos hemos dado no es ni el mejor del mundo, ni el más hegemónico ni el más equitativo ni el más igualitario ni tampoco ni el más acorde con la Constitución española. En España con el sistema que nos hemos dado el rico sigue siendo más rico y el pobre más pobre y hay que hablar claro para que esto cambie.

Durante los últimos cuarenta años además los diferentes Gobiernos centrales nos continuaron dando la espalda como pueblo. Y eso se ha convertido históricamente en una desazón constante para el conjunto de los extremeños que tienen gravado en su corazón. Yo mismo nací con esa rebeldía y como yo todos los extremeños de buena fe. Somos un pueblo humilde, pero nos rebelamos siempre ante las injusticias y con el memorial de agravios a Extremadura, como dice nuestro poeta, podríamos empapelar el universo.

La tercera de las tormentas de arena fue interna. Los 30 años ininterrumpidos de un Gobierno del mismo signo político en nuestra región y de un modelo productivo basado exclusivamente en el empleo público nos condenó definitivamente. No sólo al desarrollo de un tejido productivo poco competitivo, sino a la desertización industrial de nuestra autonomía.

Nuestra sociedad civil estaba anestesiada con ideología, la Junta les administraba su dinero, mientras muchos en Extremadura estaban secuestrados por una espiral del silencio y tenían miedo a ir contra lo establecido. Tuvimos dos presidentes y el segundo, fue breve, porque fue continuista con lo anterior.

¿Qué es lo que hemos hecho nosotros para cambiar las cosas?

Desde el primer momento nos planteamos una política económica para Extremadura seria, rigurosa y decidida con dos claras líneas de acción: la austeridad y el crecimiento.

Y fijamos un calendario sencillo hace ya casi tres años, pero muy preciso para que los extremeños vieran que íbamos cumpliendo objetivos: 2012 fue el año de la consolidación fiscal de nuestras cuentas públicas; 2013, el de la especialización inteligente de nuestra economía abriendo un proceso de participación sobre lo que queríamos llega a ser toda la sociedad civil extremeña; también fue el año del cambio de modelo productivo y del crecimiento económico; 2014 sería, como podrán comprobar, el año de la creación de empleo neto en Extremadura y 2015 será el año en el que vamos a impulsar, con más intensidad que nunca, no sólo la creación de empleo neto, sino la apuesta por un empleo de calidad para todos los extremeños gracias a un modelo económico basado en empleos cualificados. No en empleo temporal y de baja calidad que es el empleo público que defienden muchos de los sindicatos de nuestro país.

Les voy a dar un dato que les va a sorprender: saben cuántos empleos netos hemos creado en Extremadura desde el primer trimestre de 2013 hasta hoy: les anuncio que hemos creado 32.500 empleos netos. Para una economía que cuenta todavía con 140.000 parados, y quiero que conste con claridad que a mi Gobierno nos importan todos y cada uno de ellos (no podemos descansar ni bajar la guardia hasta que todos tengan una oportunidad laboral), convendrán conmigo en que vamos, sin duda, por el buen camino.

Lo estamos consiguiendo, porque teníamos desde el principio y así se lo explicamos a los extremeños, como les decía, un relato y una planificación muy profesional que estamos cumpliendo escrupulosamente año a año. En estos últimos tres, estamos demostrando a toda España que cuando los extremeños nos lo proponemos, podemos llegar a ser lo que queramos ser.

Fuimos los primeros en España en equilibrar nuestras cuentas públicas. Hemos cumplido el objetivo de déficit durante dos años consecutivos, con déficit simétrico y sin él y siendo los más austeros del país. Había que corregir lo que heredamos: el segundo déficit más alto de España.

Somos la segunda región con menor deuda por habitante del país y si en 2011 nuestra economía caía casi un punto cuando accedimos al Gobierno, hoy está en plena expansión: crece al 1,2% y los servicios de estudios más prestigiosos del país calculan para 2015 un crecimiento del Producto Interior Bruto de Extremadura por encima del 2%.

Siempre que hay estabilidad presupuestaria y crecimiento económico, el resultado es la creación de empleo real. Por ese orden, ésta es una máxima que siempre se cumple en economía. Como consecuencia de no saltarnos ninguna de estas tres etapas, en Extremadura llevamos hoy seis trimestres consecutivos bajando el paro. Tenemos 32.200 parados menos que en 2013, nada más y nada menos, que un 18,64% menos. Y no sólo desciende el desempleo, sino que el número de ocupados se incrementa en el segundo trimestre en 13.200 personas y la población activa ha aumentado en 5.800 personas en el tercer trimestre.

Y hay una cifra muy significativa en estos datos: si a 31 diciembre de 2011 heredamos un 28,33% de paro en Extremadura, hoy tenemos un 27%. Ya tenemos 1.000 parados menos que con el Gobierno anterior.

Fíjense, en 2012 nosotros y Andalucía estábamos como primos hermanos cerca del 37% de paro. Dos años despúes, Andalucía sigue en el 35%. Nosotros no sólo les hemos dejado ya atrás, sino que estamos por delante de Castilla-La Mancha por primera vez desde 1979. Y esto no es una crítica a nadie: simplemente es la constatación de que nuevas políticas económicas aplicadas en territorios que llevan más de 30 años con las mismas políticas, producen resultados diferentes.

Ésa es hoy nuestra realidad regional. Pese a la incredulidad que rodeaba al Gobierno de Extremadura, la que no le daban ni seis meses, y al Gobierno más joven de España que es el que presido. Pese a la inicial falta de confianza de muchos, hemos superado las expectativas y estamos demostrando que otro modelo en el sur de España es posible y además necesario.

Por primera vez sí se pueden comparar los resultados de unos Gobiernos u otros, de diferente signo político, en el sur de España. Ahí están para la reflexión de analistas y tertulianos. Hay hoy un Gobierno del Partido Popular en el sur que se puede comparar perfectamente con el de los socialistas.

Con estas cifras, que no se habían dado nunca antes y en el contexto económico más difícil de la historia de Extremadura, nos hemos convertido en una tierra que ofrece grandes posibilidades para la inversión porque somos un Gobierno abierto que además de disponer de herramientas únicas en materia de financiación, dispone de una credencial hasta 2020 que le sitúa como la única Comunidad Autónoma objetivo 1 en España para la Unión Europa. Esto suponen más de 3.000 millones de euros para nuestro próximo Programa Operativo, además de ser los únicos en España que podemos dar ayudas a grandes empresas.

Pero la financiación no es nada si no viene acompaña de una política fiscal orientada a la creación de más empresas y más empleos. Nosotros tenemos una visión: queremos ser la región con menos impuestos de España. Para eso, todos ustedes nos pueden ayudar.

Como presidente del Gobierno creo firmemente en impuestos bajos y lo creo por el trabajo de campo y por los resultados que he cosechado aplicándolo en mi Comunidad Autónoma. Fíjense, fuimos el primer Gobierno de España que bajó los impuestos en 2013. Lo hicimos en más de 20 millones de euros.

Bien, pues como consecuencia de todo ello, Extremadura ha ingresado 110 millones de euros más que hace un año, 110 millones de euros más. La recaudación ha aumentado en un 17,4% en el último año en nuestra región cuando la media nacional está en un 4%; los ingresos por IRPF suben en Extremadura un 13.3%; los de sociedades un 17.4% y la prueba del algodón, el IVA, en un 14.1%.

Bajar impuestos genera siempre más ingresos, si uno los baja en el momento adecuado y con intensidad despúes de hacer los deberes. Hacerlo genera confianza en la economía y eleva el estado de ánimo de tu sociedad civil. Así fue en la España de los años 90 y también en la de 2014.

Con estos resultados como comprenderán, mi Gobierno no ha presentado este año una bajada de impuestos, sino algo mucho más ambicioso: una profunda reforma fiscal, con la que vamos a bajarles todos los impuestos a los extremeños. En lugar de 20 millones de euros, se los vamos a reducir en 114 millones de euros en 2015.

Con esta reforma, les anuncio que esperamos recaudar en Extremadura como mínimo 300 millones de euros que van a moverse en la economía extremeña.

Vamos a devolverles a todas las rentas con ingresos inferiores a 24.000€, que son más del 99% de los extremeños, más de 300€ euros de media. La reforma contempla una bajada del IRPF, nuevas deducciones, la supresión progresiva del céntimo sanitario que impulsó el Gobierno anterior, la supresión del canon de saneamiento en dos fases, del impuesto de sucesiones y donaciones que es uno de los más injustos de España, además de algo muy importante para las nuevas inversiones: la reducción del 50% de todos los impuestos autonómicos propios y la exención de las tasas y precios públicos.

Éstas son nuestras principales variables económicas, pero la esencia de nuestro Gobierno reside en el nuevo modelo productivo que estamos impulsando en Extremadura. Queremos posicionar a nuestra economía como una región del Sur de Europa especializada en el desarrollo de productos, bienes y servicios profesionales destinados al medio rural.

Nuestro nuevo modelo económico tiene un nombre: Agrotech. Y a través de él estamos incorporando de manera estratégica a nuestra autonomía una industria que retenga, transforme y comercialice todo nuestro conocimiento acumulado en innovación, en energía, en medio ambiente, en turismo cultural, en educación o en sanidad que son las áreas en las que estamos especializando de manera inteligente a nuestras empresas y trabajadores.

Somos una autonomía excelente en agroalimentación, pero queremos serlo también en los bienes derivados de la robótica, la innovación o en servicios comerciales destinados al desarrollo del medio rural en el mundo. Queremos producir con todo ello tecnologías y servicios que podamos exportar para consumo de los empresarios y ciudadanos que viven en en medios rurales similares al nuestro y que los extremeños conocemos muy bien.

Estamos preparando para ello no sólo a quienes se están formando actualmente, sino también a trabajadores que no son tan jóvenes y que hay que integrarles en esta estrategia de emprendimiento. Agrotech es nuestro Plan Director de Política Económica y un proyecto para el desarrollo integral de nuestra región.

En el sector agroalimentario conocen de sobra la excelencia de Extremadura no sólo dentro de España, sino en Europa. Pero quizás se sorprenderán si les digo que hay producciones de arroz de naciones de África cuyo control de cultivo se gestiona desde nuestra autonomía. Me refiero a la gestión técnica y telemática. Sabemos cómo están las balsas de riego, sabemos si existe algún tipo de patología. El valor añadido que nos genera esta aplicación de nuestro conocimiento agrícola es que las empresas y el personal cualificado que dirige las operaciones reside en Extremadura y tributa en nuestra Comunidad Autónoma.

Deben tener claro que es básico que todas las regiones que hemos sufrido o sufren problemas de despoblación innoven, porque la innovación fija población. Y nuestra visión es muy clara al respecto, queremos que las batas, como ya sucede en los Estadosd del sur de EE.UU, los investigadores vuelvan al mundo rural.

A través de ello, estamos transformando progresivamente nuestro Producto Interior Bruto y el modelo de una Nueva Extremadura que estamos construyendo. Les pongo dos ejemplos fuera del ámbito de la Agricultura para que entiendan bien la transversalidad de nuestra estrategia económica: hace unas semanas una empresa extremeña fue la primera en España autorizada para realizar vuelos de drones que tienen múltiples aplicaciones, más allá del campo.

Nuestra experiencia en desarrollar servicios públicos de calidad en 42.000 km2 es también uno de nuestro principales capitales de desarrollo. Extremadura tiene la mitad de extensión que Andalucía, o para que entiendan gráficamente la dimensión de nuestro territorio, somos una autonomía que tiene el tamaño de Baleares, la Comunidad Valenciana y Murcia juntas.

Tenemos un conocimiento que debemos aplicar en productos concretos y que a partir de ahí podemos exportar y comercializarlo en otras regiones del mundo con desafíos similares a los nuestros. A través de este nuevo modelo económico que genera puestos de trabajo cualificados en Extremadura, podemos acercarnos a otros mercados internacionales, desde un ámbito totalmente nuevo que no es el tomate, el jamón, la cereza o el aceite.

Lo estamos haciendo aprovechando la experiencia y el conocimiento de todos nuestros profesionales en los diferentes sectores en los que nos estamos especializando y de nuestras empresas de consultoría, de ingeniería y de informática.

Para ello, hemos actuado desde arriba, pero también estamos actuando desde abajo: en el ámbito de la educación. Hemos incorporado desde mi toma de posesión como presidente la asignatura de emprendimiento desde la escuela, pero ahora vamos a empezar a enseñar a nuestros hijos desde la secundaria a programar aplicaciones para móviles y a construir sus propios objetos incorporando las impresoras 3D a todo el sistema educativo.

En Extremadura no sólo estamos impulsando que se sepa inglés en los pueblos como en otras partes de España, lo que es básico, sino que tenemos planes para que desde la secundaria y la formación profesional las matemáticas específicas que están detrás de las aplicaciones de los móviles, de las redes sociales, tabletas o dispositivos informáticos sean conocidas por todos. Todo está dentro de nuestra estrategia Agrotech.

Quizás desconozcan que un grupo de sanitarios extremeños ha creado Diabetes-Farma, la aplicación líder a nivel mundial de habla hispana para regular el tratamiento de la diabetes con más de 7.000 descargas. Eso también es Agrotech.

Deben saber que en Extremadura tenemos un Sistema de Gestión Sanitaria, que denominamos Jara, con el que desde el Servicio Extremeño de Salud no sólo controlamos la gestión telemática de todos nuestros recursos y servicios sanitarios en la Comunidad, sino también los ficheros de nuestra plantilla y ficheros de pacientes con el que podemos consultar en tiempo real desde cualquier punto de nuestra región el status de cada paciente. Con todo ello, somos capaces de romper barreras y superar la dispersión que existe entre los diferentes municipios de Extremadura.

Nosotros hemos tenido que encontrar respuestas políticas como Comunidad Autónoma diferentes a las del resto de España para poder prestar una sanidad de calidad en una región donde prima el medio rural y las grandes distancias y las nuevas tecnologías son fundamentales para acercar los servicios públicos a los ciudadanos y ahorrar costes.

Tenemos soluciones de las más novedosas de Europa en Telemedicina y el Sistema Jara, que estamos trabajando en su patente, nos permite crear y comercializar múltiples aplicaciones. Les animo a que conozcan este proyecto que es una de las líneas maestras de “Invest in Extremadura” y de nuestro Programa Operativo, que está supervisando personalmente además por la Presidencia del Gobierno.

Estamos liderando, como ven, una transición económica en Extremadura de largo alcance.

Pero hoy en día, aún haciéndolo bien en economía, en asuntos sociales, en materia de regeneración, los Gobiernos tienen que ser más políticos que nunca en los tiempos en los que vivimos para que tu pueblo te entienda. Toda la clase política estamos bajo sospecha y hasta se nos arrebata la presunción de inocencia. Y los políticos podemos hacer dos cosas ante este hecho: o nos resignamos o nos sobreponemos dando una respuesta política a lo que la sociedad demanda.

Debemos hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para explicar a los ciudadanos cada política, cada medida y cada acción que se implementa predicando antes con el ejemplo. Todo tiene siempre un por qué y el reduccionismo en cualquier debate es un argumento muy endeble. Los porqués deben conocerse y si se conocen, pueden explicarse y entenderse. Y ahí el papel de los medios comunicación debe ser el de altura, deben ser un auténtico contrapoder poniendo luz a las sombras de la política.

Nosotros para poder ejercer un liderazgo muy fuerte en nuestra sociedad civil hemos tratado, en todo momento, de fomentar la ejemplaridad pública proyectándonos como un Gobierno abierto sin horarios y exigiéndonos más permanentemente.

Empezando por el presidente del Gobierno. Por mí mismo. Sé muy bien que nada de lo que hemos conseguido hubiera sido posible si no lo hubiésemos hecho así desde el principio. Yo lo he hecho durante toda mi vida pública. Decidí bajarme el sueldo nada más comenzar mi mandato y no vivir en los más de 1.000 metros cuadrados del Palacio Presidencial que hay en Mérida.

Vivo en mi casa, pagándome con mi sueldo neto de 3.500€ al mes mi luz, mi agua y mis gastos familiares. Tengo mujer y dos hijos. Somos una familia normal como cualquier familia en España. Los extremeños saben, ustedes quizás no, que renuncié al inicio de mi mandato a los 15.000€ que me corresponderían a día de hoy como dietas de parlamentario y a todas las dietas derivadas de la acción de Gobierno por mi presencia como presidente en el Comité de Regiones, donde he sido además el máximo representante de las Comunidades Autónomas españolas.

¿Saben dónde están las dietas de mi presencia en el Comité de Regiones? En la tesorería de la Comunidad Autónoma que presido. Es decir, en la caja única de todos los extremeños. También renuncié y todos los altos cargos de mi Gobierno a las dietas por presencia derivadas de Fundaciones o Patronatos públicos o por desplazamientos.

Mi Gobierno ha puesto el techo muy alto en materia de transparencia pública desde que llegamos, mucho más que cualquier otro y nos hemos impulsado además muchísimas políticas de regeneración que ahora discuten ustedes a nivel nacional que ya hemos aprobado en Extremadura hace un año.

Una de las más importantes es la limitación de mandatos del presidente a ocho años que he aprobado como presidente en ejercicio. Y por supuesto hacemos mucho más con menos: tenemos un 50% menos de altos cargos y eventuales que el Gobierno anterior, hemos cumplido practicamente el 100% del Informe CORA de reducción del sector público, hemos reducido en un 90% los gastos protocolarios y un 50% los gastos de publicidad y propaganda.

Pero hoy quiero anunciarles que vamos a poner el techo de la ejemplaridad pública más alto aún de lo que ha hecho nadie todavía en nuestro país. Tenemos que seguir dando pasos para generar confianza en la política y estamos dispuestos a liderarlos.

Quiero anunciarles por ello que en enero seré el primer presidente autónomico en España que hará públicas todas sus finanzas. Y cuando les digo todas las finanzas públicas les hablo de mucha más información que la que aparece en nuestra declaración de la renta. Eso es la renta, que es una parte de nuestra fiscalidad.

Nosotros vamos a dar un paso definitivo hacia la transparencia en España. Actualicemos nuestros saldos bancarios antes de las elecciones para que los ciudadanos conozcan verdaderamente quién es quién en la política en nuestro país y pongan a cada uno en su sitio. Yo no critico al que más tiene, critico al que dice que no tiene y luego tiene fuera de España.

No veo ningún reparo en que la sociedad conozca anualmente cuál es el estado financiero de su presidente, así se hace en Reino Unido y en EE.UU. La sociedad debe conocer cómo vive su presidente. Si te elige el pueblo, el pueblo debe conocerte. Aquí todos hemos visto a posteriori muchas cuentas, registremoslas antes y que las puedan conocer nuestra gente.

Declaremos todas las cuentas con cuantías a cierre de año, los depósitos si se tienen, las tarjetas, la hipoteca si alguien la tiene, recibos, impuestos, fondos, seguros, planes de pensiones, préstamos, valores y avales. Si queremos que los ciudadanos nos traten como personas y no como políticos, demos pasos que nos acerquen a ellos. Yo ya lo he hecho estos días y lo voy a seguir haciendo.

Al fin y al cabo, en mi caso, represento a casi 1.100.000 de extremeños y no tengo ningún problema en que comprueben que su presidente es uno de ellos en todos los sentidos.

Invito a todos mis compañeros a que se sumen a esta iniciativa si así lo estiman oportuno y, como no puede ser de otra manera, a todos los principales líderes de la oposición en Extremadura. Pongamonos cada uno en nuestro sitio que es al servicio exclusivo de los ciudadanos. Y así volverá la presunción de inocencia a la política y nadie estará bajo sospecha por ser político.

Dejen que termine haciéndoles una confesión: cuando viajé a Israel y me entrevisté públicamente durante más de dos horas con el entonces presidente del Estado, Simon Peres, me dijo algo que nunca voy a olvidar: una de las diferencias para saber si uno es un buen presidente o un mal presidente, está en el número de llamadas que hay que hacer para hablar con él.

Si hay un proyecto, una buena idea para nuestra región, incluso una crítica feroz, póngannos a prueba. Con este presidente sólo necesitan una. Yo siempre devuelvo los mensajes o las llamadas si son desde el sentido común. Lo hago porque me apasiona Extremadura y la quiero por encima de todas las cosas y porque soy su presidente y cuando me atacan o ataco sé que también se lo están haciendo al pueblo extremeño. Mi trabajo final, en resumidas cuentas, es defender lo nuestro.

Para mí nada vale más que el día de hoy. Lo que nos trae este nuevo día sólo lo sabremos mañana. Mientras tanto, dejen que termine con un mensaje que quiero que se escuche especialmente aquí en Madrid, los destinatarios del mismo son muchos, pero los dejo a su juicio: cerrar los ojos no os servirá de nada. Yo he cruzado la tormenta y todo ahora me detiene mucho menos que antes. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. Sólo un cobarde cierra los ojos. Taparse lo oídos no va a hacer que el tiempo se detenga.

Soy el presidente de Extremadura. Y por si alguno todavía no se ha dado cuenta servir a mi pueblo no es para mí una estación de llegada sino de destino. Muchas gracias.