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LA EVOLUCIÓN DE LOS DOS GRUPOS EMPRESARIALES MÁS IMPORTANTES DE LA REGIÓN

Leal y Gallardo, vidas cruzadas

Ricardo Leal y Alfonso Gallardo, un joyero y un chatarrero de Jerez de Los Caballeros, han sido ejemplo de empresarios durante 30 años llegando a crear grandes holdings desde la nada. Ahora el primero quiere comprar el grupo del segundo y agrandar la historia

 

Ricardo Leal y Alfonso Gallardo en sendas imágenes de archivo. - el periódico

REDACCIÓN
05/07/2020

En mayo de 1995 los empresarios extremeños Ricardo Leal y Alfonso Gallardo sorprendieron al panorama empresarial español presentando una oferta por el 100% del capital de Galerías Preciados. Ponían encima de la mesa 10.000 millones de pesetas de la época, que aportaban de forma directa en una ampliación de capital que iba acompañada de líneas de crédito, y pujaban por hacerse por uno de los grandes almacenes del momento, años atrás parte del holding de Rumasa que expropiara el gobierno socialista de Felipe González. La oferta estaba diseñada por el bufete de abogados de Antonio Garrigues y contaba con el respaldo del entonces presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien sacaba pecho del incipiente músculo empresarial que mostraba la región. ¿Pero quiénes eran esos dos tipos extremeños que se atrevían a lanzar una oferta sobre Galerías Preciados y pujar por la adquisición con el mismo desparpajo y solvencia como el que más? ¿Qué pintaban un joyero y un chatarrero juntos? ¿Qué relación tenían ambos salvo residir y tener asentadas sus respectivas empresas en Jerez de los Caballeros, un pueblo de Badajoz de apenas 10.000 habitantes?

Al final fue El Corte Inglés quien se llevó el conglomerado de Galerías Preciados absorbiendo todos sus activos menos su marca y pagando la friolera de 30.000 millones de pesetas (alrededor de 180 millones de euros de ahora) y Ricardo Leal y Alfonso Gallardo evolucionaron a partir de ese momento por separado. Sin embargo, esta semana han vuelto a cruzar sus destinos de algún modo después de que Ricardo Leal haya hecho pública una oferta por la adquisición del grupo de Alfonso Gallardo, hoy día en manos del fondo de inversión americano KKR (Kohlberg Kravis Roberts).

SALIR DE LA NADA 

Alfonso Gallardo emergió de la nada. Un empresario que recogía chatarra se lanzó al mercado del metal construyendo en Jerez de los Caballeros una siderúrgica en plena crisis del acero. Desde que en 1988 se constituyó Alfonso Gallardo S.A. hasta que en 1995 se creó A.G. Suministros Balboa este empresario llevó a cabo todo un hito en Extremadura, sin ninguna experiencia ni tradición en el sector. Encima, a partir de 2005 desarrolló una gran transformación de negocio diversificando su grupo con una cementera que construyó en Alconera y entrando en otras divisiones como energías, ferrocarril, medios de comunicación (llegó a pujar por la compra del grupo editorial ZETA) y papel. Además, adquirió tres plantas de corrugados y mallado en Azpeitia, Getafe y Lasao y una acería en Alemania: Stahlwerk Thüringen, perteneciente hasta ese momento a Arcelor-Mitta.

También planteó construir una refinería de petróleo en su zona de influencia, entre Villafranca de los Barros, Fuente del Maestre y Los Santos de Maimona, pero el proyecto no llegó a prosperar al no poder salvar todos los obstáculos medioambientales y toparse en frente con una importante oposición al proyecto por parte de la ciudadanía.

La crisis de la construcción y el estallido de la burbuja inmobiliaria cogió de pleno a Alfonso Gallardo hasta que en 2014 tuvo que acudir al fondo americano KKR y a distintas entidades bancarias para refinanciar una deuda que superaba los 1.000 millones de euros. Finalmente, en noviembre del 2019, cinco años después, el veterano empresario jerezano perdía el control de la compañía quedando en manos del fondo estadounidense. A fecha de hoy, el grupo arrastra una deuda viva de 440 millones de euros con este fondo de inversión y distintos bancos como Caixabank, Santander y BBVA, además de 100 millones de circulante y otros 45 millones de inmovilizado.

El JOYERO

La trayectoria de Ricardo Leal ha sido distinta y hoy se halla en lo más alto del panorama empresarial español ocupando el primer puesto de la lista Forbes de los más ricos de Extremadura con un grupo de empresas cuyo valor ronda los 230 millones de euros.

Este empresario se define a sí mismo como « joyero», ya que sus inicios se basaron en la actividad de la firma Cristian Lay, creada a principios de los años 80, de la que heredan sus filiales las iniciales del grupo: CL. La expansión de la firma joyera se asentó en la venta directa a través de agentes.

Pero mucho ha evolucionado el grupo. Tanto que la actividad de joyería aporta en la actualidad solo el 10% de los ingresos. Leal y su familia han diversificado su negocio en los últimos 20 años y a fecha de hoy tiene intereses en actividades tan diversas como Gas Extremadura, la fabricación de artículos de papel a través de la sociedad tarraconense Matías Gomas Tomás, o una agropecuaria de nombre Rancho Grande, situada en Casillas de Coria (Cáceres). Además, posee una división dedicada a la promoción y construcción de plantas de energía renovable y es propietario de Global Energy Servicies (GES), la antigua Gamesa. Finalmente, el grupo CL es dueño de dos plantas industriales petroquímicas: IQOXE, en Tarragona, (la afectada por una explosión en diciembre de 2019) y Plastiverd, en El Prat de Llobregat, dedicada al plástico reciclado.

El Grupo Cristian Lay (CL) apuesta ahora por hacerse con el Grupo Gallardo, si bien plantea una quita de alrededor del 90% de la deuda. Según las fuentes consultadas, la banca estaría dispuesta a perdonar la totalidad de la deuda a largo plazo si a cambio puede recuperar el circulante. La oferta de CL está valorada en unos 120 millones de euros, 70 de ellos directos a través de una ampliación de capital que suscribiría íntegramente el grupo y otros 50 en garantías ofrecidas por CL para avalar la liquidez a corto plazo, según lo adelantado por el diario económico Expansión este jueves.

De completarse la operación, 25 años después de la aventura conjunta de Ricardo Leal y Alfonso Gallardo de intentar comprar Galerías Preciados, la historia tendría cierta continuidad. Y es que ambos grupos empresariales e industriales (de los que no hay que olvidar dependen casi 3.000 empleos de dentro y fuera de Extremadura) seguirían teniendo su matriz en ese pueblo de apenas 10.000 habitantes donde hace un porrón de años un chatarrero y un joyero decidieron emprender y construir grandes holdings. Al final, solo uno pervivirá pero será el legado de los dos el que siga adelante.