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Presidenta de la Asociación de Docentes de Religión en los centros públicos de Extremadura

María José Soria: «Ni adoctrinamos en clase ni elegimos el sistema de acceso»

Guadalupe Moral
27/05/2018

 

Diplomada en Magisterio, en Ciencias Religiosas, licenciada en Psicopedagogía, máster en Teología y profesora de Religión Católica desde hace doce años. Es parte del currículum de María José Soria, de Malpartida de Plasencia pero residente en Don Benito, que desde el pasado abril preside la Asociación de Docentes de Religión en centros públicos de Extremadura. Nació en el 2015 y la integran más de 360 profesores que también conforman el movimiento de protesta Marea Amarilla, de nuevo en la calle. Tras tres años de conflicto y varias sentencias del TSJEx y del Supremo, la Consejería de Educación va a recuperar el próximo curso el currículo de Secundaria y Bachillerato del 2016 que reduce al mínimo legal la carga horaria de esta asignatura.

–¿Cómo está el colectivo?

–Nuestro lema es unión, fuerza y valentía y eso es lo que intentamos aplicar ante tanto atropello ideológico a nuestra profesión.

–¿Por qué tienen tan claro que es ideológico?

–Porque hay mala intención por parte de la Junta, porque el Supremo no dice que reduzca la carga horaria de Religión, también porque es la única asignatura de entre más de 70 del currículo que está casada con otras materias y eso supone que en 1º de Bachillerato si coges Religión también curses Ética y Ciudadanía y viceversa. Conozco chicos musulmanes que quieren cursar Ética y se les obliga a dar Religión. Además las matrículas van a caer porque al alumno se le exigen dos materias, un doble esfuerzo.

–¿Cómo afectará ese nuevo currículo a los docentes ?

–Trabajamos y cobramos por horas. Yo perderé cuatro horas, pero hay compañeros que pierden siete y once horas y algunos se quedarán a cero y eso en contratos que ya son precarios. Hay verdaderos dramas. Afectará dependiendo de la carga que tiene cada trabajador pero de media perderemos entre un 25% y un 45% de la carga lectiva y de sueldo. En Secundaria y Bachillerato somos 140 docentes y el 80% sufrirá recortes, la mitad se quedará en situación precaria.

–Pero este curso están en mejores condiciones porque ahora se imparten ocho horas semanales y en 2015 eran siete...

–Sí, gracias a la sentencia del TSJEx y a la receptividad de la Junta hay una carga aceptable y es la que queremos que se mantenga, porque así se cumplen todas las sentencias. Sin embargo, con el nuevo currículo que quieren imponer, la Junta no cumple con la Justicia porque la asignatura de Religión no se da con dignidad. Es cierto que el Supremo no fija la carga, pero no dice que haya que cambiarla, sino que haya consenso para fijar las horas necesarias. Pero no quieren hablar con nosotros.

–¿Por qué se sienten perseguidos por la Junta cuando es la LOMCE la que establece la carga mínima y la que aplica el propio Ministerio de Educación en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla?

–Está claro que estamos en esta situación también por la LOMCE porque fija el mínimo y le da autonomía a las comunidades para decidir. Pero es que además de docentes, somos padres y vemos mermados nuestro derecho a elegir libremente. Es una contradicción que la Junta lleve la carga horaria al mínimo cuando somos la comunidad donde más familias eligen Religión.

–Hay quien dice que es porque se trata de una asignatura ‘maría’.

–Mentira. Es cierto que es una materia más práctica, porque no se trata solo de explicar contenido si no de ponerlos en práctica. Pero como en cualquier otra asignatura tenemos un currículo que impartir y unos criterios que evaluar con trabajos o exámenes. Yo soy de trabajo porque me gusta que mis alumnos desarrollen el pensamiento crítico y comprendan las cosas, de nada me sirve que se aprendan algo de memoria y lo suelten en un examen.

–¿Qué aporta la Religión Católica en la escuela?

–Tiene tres vertientes: una cultural porque es un aspecto innegable para conocer la historia y el arte, además es el nexo que une al niño con sus tradiciones y le ayuda a comprender el mundo que le rodea y a desarrollar el pensamiento crítico, y por último también aporta educación en valores. Hacemos mercadillos solidarios, actividades que favorecen a colectivos que lo necesitan,... Pero nosotros no imponemos dogmas, no adoctrinamos, no enseñamos catequesis ni evaluamos la fe.

–¿Qué les parece la propuesta planteada por algunos sindicatos de que realicen otras tareas?

–Estamos contentos de que en general los sindicatos hayan sido sensibles a nuestra realidad laboral y es legítima la postura de cada uno acorde a su ideario. Lo que se plantea son horas de tutorías y jefaturas de los departamentos de Religión como se hacen en otras regiones porque es un derecho que está ratificado por varias sentencias y si vamos a las bravas lo tendremos que reclamar. También planteamos complementar nuestras horas con otras actividades de servicio a la comunidad con las que se podría dar mayor calidad a la enseñanza, como guardias en los recreos, reuniones de departamentos que ahora hacemos gratis, proyectos de innovación... Pero sin quitar el trabajo a nadie, somos gente de concordia y no queremos enfrentamientos.

–¿Los está habiendo?

–En general el ambiente en los colegios es bueno, estamos integrados, pero sí hay gente que lo está pasando realmente mal. Hay compañeros que se sienten acosados por otros docentes, por equipos directivos...

–Una crítica eterna es el sistema de acceso, injusto para muchos.

–No cometemos ninguna ilegalidad, el derecho a trabajar nos lo dan los padres que eligen Religión en la escuela y ese derecho está amparado en la Constitución y en acuerdos estatales e internacionales, cosas que no dependen de nosotros. Y tampoco ponemos nosotros las condiciones de acceso a la docencia, están dictaminadas por la ley que regula el decreto 696/2007 aprobado por Rodríguez Zapatero. Esa es la única vía posible para ser docente de Religión y ya nos gustaría a nosotros que fuera otra, un sistema de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, ojalá. Estamos trabajando para intentar cambiar esto.

–¿Qué se requiere para ser docente de Religión Católica?

–El 60% de los docentes a día de hoy acceden a nuestra profesión con una doble titulación universitaria. El que menos tiene, cuenta con una licenciatura en Filosofía o Teología y el antiguo CAP. Yo no conozco a ningún obispo, para entrar aquí me fui a hacer un máster a Salamanca mientras otros compañeros estaban estudiando oposiciones para vivir más tranquilos porque nadie quiere esto. Luego además de una titulación universitaria se necesita la DECA (Declaración Eclesiástica de Competencia Académica), es como un CAP pero específico de Religión que imparten las universidades privadas, y en algunos sitios se está exigiendo también la titulación en Ciencias Religiosas.

–¿No le parece incongruente que sea Educación quien contrate y pague a los docentes pero sobre ellos decida el Episcopado?

–Me remito al decreto de Zapatero, donde además se dice que los contratos serán a tiempo completo o parcial y aquí son por horas.

–¿Pero no es contradictorio?

–Ya nos gustaría que eso cambiara y ojalá fuéramos trabajadores de la administración. Pero las condiciones no las ponemos nosotros, es un debate que se nos escapa y está en manos de la Iglesia y el Estado.

–¿Qué le parece la llegada de la Religión Islámica a los colegios?

–Me parece fenomenal que se dé respuesta a las familias que así lo demandan. Si nosotros es lo que queremos cómo nos vamos a oponer. Lo que pedimos es que se haga con las mismas condiciones para todos, es decir, siempre que haya un alumnado mínimo como nos ocurre a nosotros. La educación no puede cerrarse a una opción más, queremos una escuela abierta, inclusiva, plural, dialogante e integradora. Al final es lo que defendemos todos, pero a nosotros nos quieren echar.

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