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Los nombres de los 178 presos extremeños muertos en Mauthausen

La Asociación para la Memoria Histórica lo valora de forma «muy positiva». Al menos 136 eran originarios de la provincia de Badajoz y 42 de la de Cáceres

MARIAN ROSADO
10/08/2019

 

Han tenido que pasar más de 40 años para que sean oficiales los nombres y apellidos de los 4.427 republicanos españoles que perecieron en los campos nazi de Mauthausen, en Austria. De ellos, al menos 178 eran extremeños. Los datos los recoge el BOE de este viernes, en donde también se detalla la localidad de procedencia, edad y fecha de la muerte. Desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura califican la publicación de manera «muy positiva».

«Nosotros le damos una valoración muy positiva. Era una reivindicación que viene desde hace muchos años. De hecho es uno de los mandatos de la Ley de Memoria Histórica, la Ley 52/2007. Son datos que de alguna manera ya se conocían por las investigaciones hechas por historiadores pero ahora las familias y los descendientes tienen ese dato de manera oficial, se oficializa de forma clara», dice José Manuel Corbacho, presidente de la Asociación.

Tal y como explica Corbacho, esta publicación permite también que se abra un plazo de alegaciones para que se puedan subsanar errores en el nombre o en cualquiera de los datos de estas víctimas, que a menudo los cambiaban para protegerse a ellos mismos y a sus familias. Por ello, y porque en muchos casos no hay información suficiente, el número de republicanos fallecidos allí es aproximado.

Lo que sí es certero es que se trataba de hombres jóvenes que creían en los valores de la II República: «Eran gente comprometida. Miembros de las casas del pueblo, de las Juventudes Socialistas, concejales, muy vinculados al proceso de reforma agraria», cuenta Corbacho. «Por eso, con el avance de las tropas golpistas huyeron primero al Levante y de allí a Francia, donde fueron apresados tras la ocupación nazi. Se fueron de sus pueblos porque temían por sus vidas. De hecho, la mayoría de los compañeros que se quedaron fueron asesinados por los golpistas», añade.

Muchos de ellos se habían integrado en el Ejército francés o en la Resistencia gala contra el régimen colaboracionista de Vichy.

Pueblos como Fuente de Cantos, Ribera del Fresno, Azuaga, Guareña o Cañamero se repiten en este listado: «Es algo que ya conocíamos en buena parte gracias al trabajo del historiador madrileño Benito Bermejo, que analizó las fichas del centro documental de Salamanca. En estas localidades había personas muy comprometidas políticamente», detalla Corbacho.

Desde la Asociación «animan y alientan al Gobierno a que se siga esta línea de cumplimento de la Ley de Memoria Histórica. También que continúe cuando se forme un nuevo Ejecutivo».

Y recuerda que la región tiene su propia Ley Extremeña de Memoria Histórica y Democrática: «Para ambas lo que pedimos es que se doten de presupuesto para que puedan ser aplicadas», asevera Corbacho.

Entregados por España

Se calcula que 7.533 españoles pasaron por el complejo de campos de concentración nazi de Mauthausen-Gusen, situado en el norte de Austria.

Por todos los complejos de campos nazis en Alemania y otros puntos de Europa Central pasaron alrededor de 274 extremeños. Más de 200 no sobrevivieron.

Diferentes historiadores apuntan a que estos republicanos llegaron allí gracias al acuerdo alcanzado entre el por aquel entonces ministro de Gobernación de España y cuñado del dictador Francisco Franco, Ramón Serrano-Súñer, y la cúpula nazi.

Durante ese tiempo eran calificados de apátridas, ya que su país les entregó y se desentendió de ellos. Otras tantas décadas fueron necesarias para que les sacaran del olvido.

Hoy, la Asociación para la Memoria Histórica de Extremadura cree que ha llegado el momento de rendirles el tributo que se merecen: «Desgraciadamente se ha llegado tarde. Nos hubiera gustado que se llegara antes. Es hora de reconocer definitivamente la memoria histórica y a las víctimas del franquismo», dice Corbacho.

Por eso, desde la Asociación sugieren que los pueblos de origen de los represaliados pueden rendirles pequeños homenajes como señal de reconocimiento a su lucha y al sufrimiento de sus familias: «Nosotros volvemos a recordar a las instituciones que hagan homenajes, que instalen placas conmemorativas. La Ley extremeña insta a ese recuerdo. Aquí ya se está haciendo en algunos pueblos igual que en otras partes del Estado. Cuesta tan poco un recuerdo», argumenta Corbacho.

La Asociación celebra cada 5 de mayo el aniversario de la liberación de los campos de Mauthausen-Gusen. Ese día de 1945 la 11ª División Acorazada de los Estados Unidos fue recibida por miles de prisioneros españoles que habían colocado banderas republicanas alrededor de una gran sábana que leía «Los antifascistas españoles saludan a las fuerzas liberadoras». A diferencia de los 178 extremeños y otros 4.249 españoles, ellos sí sobrevivieron al horror nazi. Pero la pesadilla del exilio les persiguió durante décadas tal y como lo hizo la dictadura franquista, que recicló su doctrina fascista para lograr sobrevivir ante las democracias occidentales.

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