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Mínimos vitales La situación en Extremadura

La pobreza energética es ya la segunda causa de intervención social

Cruz Roja ayudó en 2015 a más de 700 familias y Cáritas abonó más de 6.000 recibos de suministros en la región. Más de 27.000 familias tienen graves problemas para abonar las facturas y el 6,7% ha tenido retrasos en los pagos

 

La pobreza energética es ya la segunda causa de intervención social -

Rocio Cantero Rocio Cantero
21/02/2016

Extremadura es la tercera región de España con mayor número de hogares con dificultades para llegar a fin de mes --con una tasa de un 20,9% -- y se estima que más de 27.000 familias tienen graves problemas para abonar las facturas. Son dos de los puntales del decreto de mínimos vitales que la Junta de Extremadura puso en marcha el año pasado y del que está ultimando de resolver las solicitudes de los 301 ayuntamientos y 14 entidades locales, que han expresado su deseo de adherirse a ayudas que oscilan entre los 5.000 y los 250.000 euros. El montante global asciende a 5 millones de euros en dos anualidades (los 2,3 millones correspondientes a 2015 son los que están pendientes de resolverse) y estarán destinadas a atender pagos de suministros básicos de las familias con menos recursos. Solo en la ciudad de Badajoz, estiman que con esta ayuda se podrá atender a 589 familias. En Cáceres se están tramitando un centenar de peticiones.

Más allá de este plan de ayudas regional, oenegés como Cruz Roja o Cáritas soportan buena parte del peso de la ayuda para cubrir sus mínimos vitales. Para ambas organizaciones, este concepto ya copa buena parte de las intervenciones que realizan, situándola al menos como la segunda en relevancia, tanto económica (por el volumen de fondos que destinan) como social, por las familias atendidas.

"Somos el último recurso, o el primero", dice Pilar Rama, trabajadora social de Cáritas en Plasencia, donde el año pasado destinaron más de 14.000 euros a pagar facturas de agua, luz y gas en más de un centenar de ocasiones y donde la pobreza energética supone el montante más abultado de la atención del colectivo en la diócesis. "La primera demanda la atendemos siempre, si la cuantía es razonable" añade. Hubo 82 peticiones en el primer semestre --lo calculan de noviembre a mayo-- y en este llevan 72, lo que le hace temer una tendencia al alza en 2016. "Se nota mucho cuando hay retrasos en la Renta Básica, los que van muy justos no llegan", dice.

ELECTRICIDAD En el caso de Cruz Roja, en el último año han atendido por este motivo las peticiones de más de 700 familias, de ellas 300 correspondientes a la provincia de Cáceres y 400 a la de Badajoz. Las demandas son principalmente por el pago de recibos de electricidad, pero también de gas y en menor medida, de agua. En Cáceres estiman que el número de beneficiarios del último año es de 750 personas --es el cómputo total, que incluye a todos los integrantes de la familia a la que prestan atención-- y apuntan a un incremento en el 2016 que ya es evidente. "Ahora tenemos 950 beneficiarios", resume María Redondo, responsable de este proyecto en Cáceres.

Según la última encuesta de condiciones de vida publicada por el INE en 2015 (los datos corresponden a 2014 y son los últimos disponibles), un 7,3% de los extremeños no pueden permitirse mantener la vivienda a una temperatura adecuada (18 grados en invierno según la Organización Mundial de la Salud) y un 6,9% había tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, facturas de suministros, comunidad...)

Desde Cáritas apuntan dos factores clave que han ahondado en este problema: desde 2007 la factura eléctrica se ha disparado en España un 67%, mientras que la renta media de los hogares se ha reducido un 14% --son cifras del informe Foessa de exclusión social--. "La pobreza no se puede fragmentar y la pobreza energética no es más que la consecuencia de la pobreza, de la combinación de ingresos bajos, elevados precios de la energía y deficientes niveles de eficiencia energética", subraya Francisco Manuel Delgado, secretario de Cáritas en Cáceres. El año pasado pagaron recibos por 3.000 euros, el doble que en 2014, y trabajaron con las familias en una integración social.

La pobreza energética es una pata más de la pobreza "agravada", según Delgado, porque las herramientas creadas por las administraciones son lentas. "Desde que una familia pide ayuda pagar suministros, hasta que se le concede, pueden pasar dos o tres