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Empoderamiento femenino. Un proyecto extremeño

La rebelión de las amas de casa

Las asociaciones de mujeres de Valdelacalzada, Pueblonuevo y Talavera la Real reivindican en un divertido videoclip el papel de la mujer rural. Piden que se reconozcan y se compartan los cuidados del hogar y la familia y más presencia femenina en los espacios públicos

 

Guadalupe Moral
22/02/2020

«Me da mucha rabia. Nosotras no somos solo amas de casa. Somos muchas otras cosas. Parece que solo sabemos barrer y fregar. Que no trabajamos fuera de casa, que no tenemos vida ni sueños por cumplir. Somos las últimas en todos sitios. Parece que las asociaciones de mujeres solo sirven para que nos vayamos a tomar café, para salir de comida o de excursión. Pero, ¿qué serían de los pueblos sin nosotras, sin las mujeres? Si somos las que participamos en todo y damos vida a los pueblos ¿Y qué sería de nuestras casas?». Directa, tajante y sin remilgos habla Josefa González, la presidenta de la Asociación de Mujeres Kuria de Valdelacalzada. Ella no ha podido participar directamente, pero es una de las 70 extremeñas implicadas en un videoclip que está corriendo como la pólvora por las redes sociales y que han realizado al alimón con las asociaciones de mujeres de los pueblos vecinos: Talavera la Real y Pueblonuevo del Guadiana.

Se titula Es el momento y tiene un objetivo básico y compartido: reivindicar el papel de las cientos de mujeres que, trabajando o no fuera de casa, se dejan la vida en atender a sus familias, sus hogares y que, sin darse cuenta, en muchas ocasiones se colocan a sí mismas en un segundo plano en la vida. Aparcan sus intereses, sus sueños, por ayudar a hacer realidad los sueños de quienes les rodean.

«Qué jartura», exclaman reiteradamente en el trabajo audiovisual con el que dicen basta. «El empoderamiento empieza en ellas. Cantando, interpretado y protagonizado por ellas. Reivindicamos el reconocimiento y la valorización de los cuidados del hogar y la familia. Reivindicamos marcar límites, delegar y compartir cuidados. Porque nosotras también tenemos proyectos, aficiones y mucho cansancio. Reivindicamos visibilidad, ocupar espacios públicos y de poder. Todo esto y más. Porque lo valemos, lo merecemos y lo queremos», cuenta Laura Álvarez, la promotora de este proyecto.

Álvarez es coach profesional y, entre otras tareas, se dedica a impartir formación y a desarrollar proyectos sobre empoderamiento femenino con distintos colectivos y organizaciones de la comunidad. Pero hacía tiempo que venía rondando en su cabeza una idea para pasar a la acción: poner letra, música y voces en primera persona a la reivindicación de las mujeres de estos tres municipios extremeños que, al final, es la reivindicación compartida de una sociedad que históricamente ha entendido la gestión del hogar como una tarea esencialmente femenina.

Un denominador común

Así lo reflejan también las estadísticas. Según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) las tareas del hogar siguen recayendo principalmente en ellas. El 91,6% de los extremeños inactivos (es decir, fuera del mercado laboral) para dedicarse en exclusiva a cuidar del hogar y la familia son mujeres y solo el 8,4%, hombres. Y además ese rol femenino se mantiene invisible a pesar de que la mujer no para de incorporarse al trabajo, especialmente en los años de crisis «para contribuir a la economía familiar» con contratos a menudo más precarios. El dato positivo es que cada vez son menos las que tienen esa consideración de amas de casa. La última EPA muestra que en la región hay 84.500 mujeres dedicadas en exclusiva a las tareas domésticas, 57.000 menos que hace casi una década (cuando se registraron 141.900 inactivas por esta razón).

«A raíz de mi trabajo con mujeres rurales observé que todas tenían un denominador común, todas estaban entregadas al cuidado del hogar y de la familia, sin tiempo para dedicarse a ellas mismas, a sus gustos, a sus anhelos... y todos esos cuidados encima no tienen ningún reconocimiento ni de la familia ni de la sociedad. Mi idea es que fueran visibles, que reivindicaran, que se divirtieran y que se convirtieran también en referentes para las más jóvenes», explica la promotora de la iniciativa.

Hace ya casi un año que Laura Álvarez le contó su idea a las mujeres de las asociaciones de Valdelacalzada, Talavera la Real y Pueblonuevo del Guadiana. En abril presentó el proyecto al Instituto de la Mujer de Extremadura (IMEx) y durante el verano le comunicaron que contaban con una subvención para materializar la idea. En septiembre se pusieron manos a la obra. «Seleccionamos a las mujeres que querían cantar, las que preferían bailar, grabamos en cada uno de los pueblos y al final hicimos una convivencia».

Y tras meses de trabajo, de pruebas, de ensayos, de cuadrar horarios y de muchas risas, acaba de ver la luz un divertido videoclip, grabado y montado por Sergio Chávez y con letra orignal de Laura Álvarez. En el vídeo aparecen unas 50 mujeres de estos tres municipios pacenses, pero han sido más, unas 70, las que han participado en el conjunto del proyecto. El estribillo deja clara su protesta: «Es momento de mirarme al espejo y saber lo que quiero, de dedicarme mi tiempo». «No podemos estar más contentas todas. Si ves lo felices que están ellas cuando van a otros pueblos y las reconocen por la calle. Está siendo muy emocionante y se están llevando mucho cariño de la gente. No imaginábamos la repercusión», valora Álvarez. El videoclip supera las 3.000 visualizaciones en Youtube y tiene cientos de interacciones en las redes sociales.

La carga física y la mental

Pero más allá del tirón mediático, permanece el mensaje. Laura cuenta que la mujer generalmente asume no solo el trabajo de ama de casa sino también la carga mental (planificación, organización y toma de decisiones) que supone llevar un hogar y sin apenas ser conscientes de ello. «Cuando comienzan a hablar de este tema se van dando cuenta y aprenden que tienen que poner límites, dar valor a las cosas que ellas quieren hacer por encima de las necesidades de los demás».

Es un patrón que se repite en el conjunto de la sociedad pero que se visualiza más en las zonas rurales «porque son ellas las que para contribuir en casa se van al campo a coger fruta en las campañas, las que se quedan en casa con los niños porque es más económico que contratar a alguien... al final, las que acaban dando la espalda a su autorealización». Y todavía se repite mucho más este rol en aquellas que superan los 50 años. «Tienen una educación patriarcal mucho más inculcada, esa valía personal en función de lo buenas madres que son... Son roles que se han venido asumiendo con normalidad pero no son normales», explica Laura.

«Afortunadamente en las nuevas generaciones sí veo que las cosas están cambiando un poco, aunque hay excepciones. En casa de mis hijas, por ejemplo, se comparten más la tareas, pero es verdad que las mujeres con más de 50 o 60 años. trabajen fuera de casa o no, tienen asumido que las tareas del hogar son cosa suya, como si nos pertenecieran y fuera solo nuestra responsabilidad. Pero es algo que tenemos inculcado desde pequeños. Mi hermano no hacía su cama, pero yo tenía asimilado ayudar a mi madre cuando volviera del colegio. Era otro modo de vida», cuenta Esperanza Salguero, presidenta de la asociación de Pueblonuevo del Guadiana y trabajadora del campo.

«La verdad es que no sé dónde está escrito que la casa sea tarea de la mujer, ¿quién se lo inventó? No tengo ni idea, pero al final damos por sentado que es cosa nuestra, sin elección», reflexiona Mª Carmen Gómez, presidenta de la Asociación de Mujeres de Talavera la Real, autónoma en el sector agrícola y auxiliar administrativo. Reconoce que hay excepciones, pero en la sociedad sigue todavía muy presente que el hogar el femenino. «Es complicado cambiarlo, pero desde luego los hombres no van a hacerlo. Por eso es necesario recordar lo que hacemos y que se valore».