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Solo dos de cada mil extremeños han expresado sus voluntades anticipadas

2.210 personas lo han hecho desde el 2008. En España son más de trescientas mil. La región es la que tiene una tasa más baja de todo el país de inscripciones de instrucciones previas

REDACCIÓN
09/12/2019

 

Apenas dos de cada mil extremeños han dejado constancia ante la Administración de cuál es su voluntad en relación a los cuidados y la atención que desean recibir si llegado el momento se encuentran en unas circunstancias que no les permitan expresarla personalmente o cuando se produzca su fallecimiento. Se trata de la proporción más baja entre todas las comunidades autónomas españolas y es menos de un tercio del promedio estatal: 1,91 por mil frente a 6,3, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, que hasta octubre pasado recogían 2.049 instrucciones previas activas en Extremadura.

No obstante, incluso tomando como referencia las regiones que figuran a la cabeza del país en la ratio de inscripciones —por este orden, Navarra, País Vasco, Cataluña y La Rioja—, en ninguno de los casos se llega a superar el 1,5% de la población, lo que muestra el escaso calado que están teniendo las voluntades anticipadas en España.

Para Alberto Meléndez, vicepresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), uno de los escollos a los que aún tienen que hacer frente estos registros es que el final de la vida «sigue siendo un tema tabú en nuestra cultura». No se quiere abordar la muerte, sostiene, como si al hacerlo, de algún modo, «casi la estuvieras llamando». En este sentido, remarca que «lo importante» es que se supere este veto y «fomentar el diálogo, que las personas reflexionen sobre la cuestión y hablen de ella con sus seres queridos». Posteriormente, fruto de ese diálogo, llegará la decisión de expresar o no estas voluntades, arguye.

En este proceso de naturalizar la muerte como parte de la vida, Meléndez incide en que «el papel del equipo de Atención Primaria, del médico y de la enfermera de cabecera, es fundamental. Son ellos los que más pueden velar por el cumplimiento de los deseos del paciente y los que muchas veces más cercanos están a él». En este sentido, apunta, a ellos les corresponde «iniciar la conversación. A veces hay mucho más miedo en los profesionales de hablarlo que en las familias de escucharlo. Hay que ayudar a la gente a que lo reflexione y a que lo hable».

En lo que va de año —hasta el 25 de noviembre—, en Extremadura ha habido 253 inscripciones en el registro de expresión anticipada de voluntades. La cifra, siendo baja, está muy por encima de la del 2018, cuando el año completo acabó con 134. Los ejercicios con números más elevados fueron el 2010 y el 2011, con 439 y 359, respectivamente.

Atendiendo al género, casi seis de cada diez expedientes cumplimentados en la región (1.182, un 57,7%) corresponden a mujeres, mientras que, por tramos de edad, el que acumula un mayor número de instrucciones previas activas es el de quienes superan los 65 años, con 851, por encima del que discurre de los 51 a los 65, en el que hay 618. Entre 31 y 50 años hay 508 registros, y los 72 restantes pertenecen al segmento que va de los 18 a los 30. Por debajo de esa edad no hay ninguna inscripción en Extremadura. Sí en otras comunidades que permiten a los menores de edad acceder a este registro. Eso es algo que, expresamente, solo se recoge en Andalucía, donde pueden hacerlo los menores emancipados o con 16 años cumplidos, y Aragón, donde la frontera está antes, en los 14.

En este sentido, ¿cuándo conviene comenzar a plantearse dejar constancia de las instrucciones previas. «Depende de las circunstancias de cada persona —responde Meléndez—. Si uno vive solo en una ciudad en la que no le conoce nadie, probablemente necesite hacerlo antes que una persona que vive rodeada de gente que sabe qué es lo que quiere. Pero para hacer la reflexión, nunca es pronto».

Igualmente, agrega, en los casos particulares en los que una persona sufra, por ejemplo, una enfermedad crónica que, aunque no amenace su vida en ese momento sí le pueda generar complicaciones en el futuro, «cuanto antes se hable, mejor». El vicepresidente de la Secpal recuerda, además, que se trata de un documento que puede cambiarse cuantas veces se desee, por lo que las directrices que se establezcan en un momento determinado de la vida no son ni mucho menos definitivas, y pueden irse modificando con el transcurso de los años cuantas veces se desee.

DESTINO DEL CUERPO Y ÓRGANOS / Más allá de las cuestiones relacionadas con la salud o con el tramo final de vida, el documento también permite reflejar cuál se quiere que sea el destino del cuerpo y los órganos del otorgante. Desde el 2013, casi medio millar de inscripciones han recogido el deseo de donar órganos en Extremadura. Eso supone más de un 40% de los declarantes en este periodo (498 de 1.218). También es elevada la proporción de quienes en estos casi seis años han dejado constancia del deseo de donar su cuerpo, casi un tercio: 393, un 32,3%.

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