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Fórmula 1

 

mundial de f-1

La F-1 se despoja del circo para salvar la temporada

Los equipos reducirán al máximo sus estructuras para hacer frente a un calendario de 12 o 14 carreras que arrancaría en Austria el primer fin de semana de julio

 

Lewis Hamilton, durante los entrenamientos en el circuito Paul Ricard el año pasado. - EFE / YOAN VALAT

MIGUEL MARTÍNEZ
27/04/2020

Una cosa es bastante segura: las primeras carreras se celebrarán sin público. No será necesario comercializar localidades, no se desplegara márketing, ni habrá invitados La F-1 se despojará del circo que la envuelve y del que toma su sobrenombre para centrarse en la esencia de las carreras, con una estructura que recordará a la de 30 años atrás.

Eso reduce el negocio, pero facilita la flexibilidad de fechas para salvar un calendario que se antoja casi imposible. La idea es comenzar en julio y agosto con las carreras europeas, y mantener el resto de temporada por continentes y meses con el objeto de facilitar desplazamientos, logística y minimizar riesgos. "Esperamos que las primeras carreras sean sin público, pero que los espectadores vuelvan a ser parte de nuestros eventos a medida que avance el calendario", explica Chase Carey, presidente de Liberty Media, la empresa que maneja la organización de la F-1.

"Todavía tenemos trabajo para solucionar diferentes asuntos, como los procedimientos para que los equipos y nuestros socios entren y trabajen en cada país. La salud y la seguridad de todos sigue siendo la prioridad número 1 y solo avanzaremos si confiamos en que tenemos procedimientos fiables para afrontar los riesgos y los posibles problemas", añade Carey.

Un mínimo de ocho carreras

Liberty Media está calculando todos los escenarios posibles partiendo de un "mínimo de ocho carreras", que es lo que la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) exige para dar por bueno el Mundial. Esas ocho carreras parecen estar bastante aseguradas en la parte final del calendario: Barein y Abu Dabi, en diciembre; México y Brasil, en noviembre: Singapur, China y Japón, en octubre; y Azerbayán y Rusia, en septiembre, forman un grupo de nueve carreras.

A partir de ahí se añadirán por delante las carreras europeas que aún pueden tener cabida: Italia. España, Hungría, Austria y quizá, dos carreras en Silverstone. "Ya nos han preguntado si podemos realizar dos grandes premios seguidos, o dos carreras en el mismo fin de semana, y a las dos cuestiones hemos contestado que sí", explica el director de Silverstone, Stuart Pringle, a 'The Guardian'.

Sería la forma más sencilla de arrancar si todo se tuerce. Silverstone es el epicentro de toda la industria de la F-1. Red Bull, Williams, Racing Point, Haas y Renault tienen sus fábricas a escasas millas, y todos los mecánicos e ingenieros viven al alrededor de esas escuderías, por eso podrían pernoctar en sus domicilios durante el GP de Gran Bretaña. La fábrica de McLaren se aleja un poco más, en Woking, mientras que Ferrari y Toro Rosso, deberían viajar desde Italia, y Alfa Romeo, desde Suiza. En cualquier caso, parece que habrá libertad parcial de desplazamientos en el espacio Schengen para el mes de julio.

Inicio en Austria

Por eso la F-1 apuesta por arrancar el primer fin de semana de julio en el Red Bull Ring. "Tenemos como objetivo empezar a correr en Europa en julio, agosto y a principios de septiembre, con la primera carrera en Austria, del 3 al 5 de julio. Septiembre, octubre y noviembre nos llevarán a Eurasia, Asia y América, acabando la temporada en el Golfo en diciembre, con Barein antes de la tradicional final de Abu Dabi. Esto nos llevará a completar unas 15-18 carreras. Publicaremos nuestro calendario definitivo lo antes posible", dice Carey.

Eso abre también las posibilidades de encajar más carreras europeas entre julio, agosto y la primera semana de septiembre que está adjudicada para el GP de Italia. La FOM intentará colocar el máximo de eventos durante los meses estivales: Austria, Gran Bretaña, Hungría, Holanda aunque es muy probable que las primeras deban celebrarse a puerta cerrada, algo que Jan Lammers, director del circuito de Zanvoort (Países Bajos), no ve con buenos ojos. "Una carrera sin aficionados es un escenario impensable", afirma Lammers.

"Si celebramos una carrera, tiene que ser sin compromisos. Tenemos que poder celebrarla. Para nosotros se trata del regreso de la F-1 después de 35 años. Debería ser una gran fiesta que quieras celebrar con todo", dice mientras sueña con un Zandvoort plagado de camisetas y banderas naranjas como las que ya se ven por toda Europa en apoyo a Max Versappen, algo que hasta la fecha solo había sucedido con Fernando Alonso en Montmeló.

Menos gente en el paddock

No solo se piensa en las primeras carreras sin público, también en una versión muy reducida del paddock. Los equipos rebajarán el personal desplazado de 100 a solo 50 o 40 personas, tan solo los mecánicos, los pilotos y menos ingenieros porque no habría sesiones de entrenamientos de viernes, solo una el sábado, antes de la clasificación.

Así que acudirían menos ingenieros y se quedaría en casa también toda la troupe de marketing, relaciones públicas, paddock club, mientras que la prensa se reduciría al máximo: sería como volver a lo que era la F-1 hace tres décadas. Ese podría ser el panorama de la primera carrera que, a día de hoy, sería el GP de Austria en el Red Bull Ring. El Gobierno austriaco ya ha dado permiso para su organización.