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El extremeño Alejandro Roso pasea por Cibeles

Antonio Alvarado usa sandalias del artesano de Torrejoncillo.

 

NIEVES AGUTNIEVES AGUT 22/09/2010

Los vecinos de Torrejoncillo están muy orgullosos en estos días. Uno de sus paisanos, el artesano del cuero Alejandro Roso, ha llevado el nombre de su pueblo natal hasta la pasarela Cibeles de Madrid en la Feria Fashion Week, donde han desfilado las últimas colecciones de moda para la próxima temporada primavera-verano.

El protagonista de esta historia poco podía imaginarse hace unos años que las sandalias de cuero que aprendió a elaborar con la misma maestría que su abuelo abuelo Alejandro desde hacía más de medio siglo, iban a ser requeridas años después por Antonio Alvarado, uno de los diseñadores de colecciones de ropa que hoy día pisan las pasarelas con mayor proyección internacional. "A primeros de agosto me llamaron para encargarme 15 pares de sandalias para la Cibeles en septiembre, fue una gran sorpresa" confesó.

Sin embargo, Alejandro ya apuntaba alto de pequeño. De hecho, mientras los demás niños al salir del cole corrían para ir a jugar, él cambiaba su rumbo y en lugar de dar patadas al balón prefería ir al taller donde trabajaba su abuelo, ya fallecido, para ver y aprender. "Me gustaba mucho estar en el taller, estaba deseando salir de clase para recortar los diseños que me había dedicado a dibujar en clase", dice.

El mismo cariño y dedicación que le ponía Alejandro a sus diseños y a recortar continúan aún muy presentes en su día a día. De hecho, las numerosas felicitaciones que ayer recibió de sus paisanos tras su estreno en la popular pasarela, no le supusieron ninguna distracción para seguir atento y con sus manos trabajando el cuero para preparar a tiempo los encargos que cada año le demandan tiendas de Madrid, Barcelona, Avila o Guadalupe. Hace poco, junto a sus padres, trasladó su pequeño taller a una nave del polígono industrial de Torrejoncillo para consolidar el negocio familiar. Ahora, con el empuje de la Cibeles, "¡ojalá! haya mucha demanda y tengamos que contratar a medio pueblo para trabajar", deseó sonriente.