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DE HAWÁI A FILIPINAS

Un surfista recupera su tabla tras recorrer 8.000 kilómetros perdida

Doug Falter perdió su tabla hace dos años en Hawái y un profesor la ha encontrado en una playa filipina

 

Giovanne Branzuela, a la izquierda, y otros vecinos de la localidad filipina de Sarangani posan con la tabla que ha recorrido más de 8.000 kilómetros perdida. -

EL PERIÓDICO
21/09/2020

Cuando Doug Falter, un surfista estadounidense que ama las grandes olas, se cayó de su tabla frente a las costas de Hawái, no podía imaginar que se desviaría hasta Filipinas, a más de 8.000 kilómetros de distancia. Más de dos años después de verla desaparecer en medio de las grandes olas de Waimea Bay, un punto de reunión surfero hawaiano muy famoso, Doug Falter la ha encontrado a través de las redes sociales.

Su tabla se dirigió a la isla de Sarangani, ubicada al sur del archipiélago filipino, a más de 8.000 kilómetros de Hawái. Su nuevo dueño, Giovanne Branzuela, es un aprendiz de surf que enseña en una escuela primaria local. "Cuando la vi en la foto, no lo podía creer, pensé que era una broma", dijo a France Presse el surfista estadounidense, de 35 años, en una conversación a través de Zoom.


Doug Falter, a la izquierda, posa con su tabla de sur en el 2015. A la derecha, Giovanne Branzuela, con la misma tabla en una playa filipina, este año. / AFP

Hace unos meses, Branzuela compró esta tabla a un vecino por 2.000 pesos (unos 35 euros). Fue encontrada, dañada, por unos pescadores filipinos en agosto del 2018, flotando en alta mar, seis meses después de su desaparición. El nombre del fabricante hawaiano de la tabla, Lyle Carlson, todavía era visible. Desconcertado, el profesor filipino buscó en Facebook y le envió al 'shaper' (el fabricante de la tabla) una foto de su hallazgo. Carlson luego compartió la foto en Instagram, mencionando a Doug Falter. "Era una tabla de surf de Hawái. No podía creerlo", explica Branzuela, de 38 años.

El agradecimiento

El surfista estadounidense planea viajar a la pequeña isla filipina para recuperar su propiedad en cuanto se levanten las medidas de restricción de viajes relacionadas con la pandemia del coronavirus. "Esta tabla significó mucho para mí por todo lo que conseguí hacer con ella", dijo Falter, quien comenzó a surfear hace unos 15 años en Florida, para después instalarse en Hawái.

Con esa tabla, Falter, fotógrafo profesional, había participado en el 2016, con olas de hasta 20 metros, en la competición de surf Eddie Aikau, que se realiza en la playa de Waimea Bay y lleva el nombre de un mito de esta disciplina. Falter quiere mostrar su agradecimiento a Branzuela regalándole una tabla de surf para principiantes a cambio de la suya y pasar un tiempo en Filipinas dando lecciones de este deporte. Mientras tanto, está recaudando fondos para la escuela de Branzuela. "Esta es una excusa perfecta para que yo vaya a Filipinas y cierre el círculo de la historia", ha dicho el estadounidense. "Creo que sería un buen final para... enseñarle a surfear".