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Mourinho: el hombre de los proyectos cortos que nunca encajó en Old Trafford

09/01/2019

Después de infinidad de fuegos abiertos con la prensa, la plantilla y parte de la directiva, el Manchester United puso fin el pasado 18 de diciembre a la etapa de José Mourinho en Old Trafford. Con más de media temporada por delante, se acaba dos años después de unir caminos la relación con el elegido para hacer olvidar a una leyenda como Alex Ferguson, una apuesta contradictoria desde el primer día.

Los que conocen a Mourinho saben de sus cualidades y defectos. Ganador nato, es muy válido para reflotar a grandes en crisis. Así ha sido desde que en sus inicios dejase el modesto Leiria para poner rumbo al FC Porto. Firmó por el club de Oporto en 2001, y de ahí en adelante no falló nunca a la cita con los títulos en sus distintos proyectos, todos, eso sí, de corta duración. Capaz de hacer jugar a Samuel a Eto’o de lateral o enfrentar a Iker Casillas con amigos de la infancia como Xavi Hernández, Mourinho es un técnico convincente y con liderazgo para llevar al jugador al extremo en lo deportivo y lo no deportivo. No obstante, su mensaje, siempre en la frontera con la falta ética y del reglamento, no ha tardado en chocar de frente con un club en que los valores están muy por encima de los resultados. El United ha invertido 434 millones de euros para satisfacer las necesidades del entrenador; a cambio ha recibido tres títulos menores (Copa de la Liga, Europa League y Community Shield) en algo más de dos temporadas y ha visto como su imagen como institución ha caído en picada, y esto último ha sido el detonante para cortar la relación de cuajo.

Mourinho está en manos de Mendes, el Jon Smith del presente

Aunque la tensión se palpaba desde hace meses, el club ha alargado el tema de la destitución hasta que la situación se hizo insostenible por el finiquito. El contrato del Mourinho contemplaba más de 20 millones de euros como liquidación en caso de despido, una jugada maestra para el entrenador y todo gracias a la astucia legal de Jorge Mendes. Su representante está detrás de este y otros de los contratos más importantes del fútbol. En la actualidad es lo que Jon Smith en la década de los 80, el hombre que movía los hilos de los traspasos en la época en que Diego Maradona era la referencia de este deporte. No hace mucho concedió una extensa entrevista para explicar cómo funciona este negocio. Un mundo en ocasión incomprensible para la mayoría, y donde las relaciones lo son todo o casi todo. Solo así se explica que Mendes, amigo de Florentino Pérez, esté ahora en condiciones de colocar al Mourinho de vuelta en el banquillo del Santiago Bernabéu, después de la división social que creó en su anterior paso por el Madrid.

El United apuesta por la serenidad con Solskjær

La revolución en el United, al contrario que en el Madrid, no terminó de orquestarse porque el respetable se negó a ponerse en contra de Paul Pogba y de otros jugadores. Old Trafford sembró sus años de mayor gloria bajo más de dos décadas de mandato de Ferguson, etapa que se caracterizó por el señorío y el respeto a todos los rivales menos al Real Madrid, con el que el escocés siempre tuvo una guerra personal por la insistencia de Florentino Pérez por robarle a casi todas sus estrellas. A riesgo de producirse un motín en el vestuario, el United ha actuado ipso facto destituyendo al luso y apostando por un técnico de la casa como Ole Gunnar Solskjær, quien se hará cargo del equipo hasta el final de temporada. Ya después se verá si se van a por Mauricio Pochettino o por Zinedine Zidane. Pero de entrada, todo pasaba por reconducir la situación institucional con un mensaje moderado y sereno, tal y como transmitió el noruego en sus primeras palabras a los medios oficiales del Manchester United.

Los ‘red devils’ tienen más de media temporada para reconducir la situación y para replantearse un proyecto a largo, a sabiendas de que sin el portugués en Manchester las estrellas están por la labor de continuar. La carta del título de la Premier League, con el Liverpool a casi 20 puntos, está perdida, pero aún hay opciones reales de acabar entre los cuatro primeros, objetivo para lo que queda de la 20172018.

Puede que a Solskjær le quede grande el puesto, pero no hay duda de que encaja más con el perfil del técnico que gusta a Old Trafford que Mourinho, más preocupado en enfurecer a través del personaje creado alrededor de su figura que de respetar los valores institucionales.