La Cr?nica de Badajoz | Jueves, 18 de julio de 2019

el remate

Selectividad

MARÍA ORTIZ Periodista 07/06/2019

Nunca la selectividad, llamada ahora EBAU, había dado tanto que hablar como en estos últimos años, aunque es cierto que nunca estuvo libre de polémica, sobre todo en lo que respecta a las sombras de sospechas sobre el grado de dificultad de los exámenes en una u otra comunidad. Y Extremadura vuelve a estar en el punto de mira.

Este año las quejas llegan sobre todo desde la Comunidad Valenciana, donde los estudiantes están recogiendo firmas para pedir que se unifiquen los exámenes para todas las universidades por la «dificultad», dicen , en su prueba de matemáticas, con respecto a la misma prueba en otras comunidades.

La ministra Celá ya ha dicho que se va a estudiar si existen esas diferencias. Y yo me pregunto: ¿pero esa constatación no debería haber estado ya hecha? ¡Claro que habrá diferencias entre unos exámenes y otros!.

Las pautas para elaborar las pruebas de acceso a la Universidad se dictan desde el ministerio para todo el país, pero los contenidos del currículo son diferentes puesto que se trata de una competencia transferida; y, por supuesto, influye el profesorado que se encarga de proponer los exámenes.

La cuestión está en saber si esas diferencias son significativas, hasta el punto de que no haya equidad entre los estudiantes; y un alumno por estudiar en una u otra universidad puede tener mayor o menor facilidad para poder acceder a determinada carrera universitaria o simplemente a la que elija. Que ya es muy importante.

Por eso si no lo han hecho aún, el ministerio junto con las comunidades autónomas y las distintas universidades están tardando en averiguarlo. Incluso se deberían haber reclamado desde territorios como el nuestro, siempre señalados de hacer una supuesta selectividad más fácil que en el resto.

Mi hijo sacó una nota muy elevada en su EBAU del año pasado. Y pudo acceder a una universidad y una formación muy exigente en cuanto a la nota de acceso. No sería justo que nadie pusiera en duda ni su esfuerzo, ni su formación. Estamos hablando, señores, del futuro de nuestros hijos. Del futuro de nuestro país.