La Crónica de Badajoz | Lunes, 9 de diciembre de 2019

JUICIO CON JURADO EN LA AUDIENCIA PROVINCIAL

Los dos acusados del crimen de Cerro de Reyes se acusan mutuamente

Uno se declara autor de los disparos, «sin intención de matar», y culpa de los golpes a su ahora excuñado . El segundo dice que nunca vio la pistola e imputa al otro inculpado el uso de un arma y un palo

F. LEÓN lcb@elperiodico.com BADAJOZ 22/10/2019

Los dos acusados por el crimen de Cerro de Reyes, Marcos A. M. S. y Luis F. R. T. cuñados cuando ocurrieron los hechos, el 2 de abril de 2017, declararon ayer ante el Tribunal de Jurado que los juzga y lo hicieron acusándose mutuamente de haber dado muerte a Eugenio G. R., conocido como ‘El Negro’, quien recibió dos disparos de pistola y numerosos golpes con un palo, que acabaron con su vida.

Coincidieron al señalar que Eugenio se dirigía a la vivienda de los acusados cargando un tubo de metal convertido en un arma de fuego casera con la que efectuó un disparo que le dio a Luis. Y en que aquel llevaba tiempo amenazando a Marcos por una rencilla anterior relacionada con la ocupación de una vivienda.

Marcos contó que había denunciado a la policía las amenazas y el día antes de los hechos le disparó desde la calle estando él en una ventana, «pero me decían que le diera un tiro y lo tirara al Guadiana». A partir de ahí, cada uno narró su versión.

«NO TENÍA INTENCIÓN DE MATAR» / Marcos admitió al fiscal y la acusación particular que él efectuó los dos tiros contra Eugenio, «que venía cargando el tubo y gritando te voy a matar perra», y «cayó de rodillas, pero sin intención de matar, solo de acabar con aquella persecución a mi familia». Además, aseguró que no cogió el palo, que fue Luis quien estando Eugenio de rodillas, «me sobrepasó y corrió a golpearlo, y siguió cuando estaba ya en el suelo; yo le gritaba déjalo, déjalo ya».

Según su versión, él entró en casa y «luego llegó Luis diciendo lo he matado. Ya no amenaza a nadie más. Yo lloraba y decía ¿y ahora qué hacemos? Y Luis me dijo coge la pistola y tírala al Guadiana». Además, añadió, «Me puso la pistola en la cabeza, dijo si me nombras te mato, y que me quitarían la vida en la cárcel con un punzón». Él fue «en bicicleta y la tiré --la pistola-- en el puente de Las Tres Cabezas».

Contó que fue su entonces esposa quien le dio una pistola -calibre 6,35- cargada y sin seguro, con la hizo los disparos, y «me gritaba toma, defiende a la familia, mátale; pero yo no quería matar a nadie, tengo hijos, soy evangelista, no soy un asesino». También reconoció que había tomado «caballo y trankimazín», que consume desde los 14 años. Y no volvió a casa, si no a la de su madre, y buscaron un abogado que lo acompañó para entregarse.

Marcos A. M., que se negó a responder al abogado del otro acusado, a preguntas del suyo respondió que siempre ha admitido ser el autor de los disparos. Y cuando le preguntó si declaraba así por venganza, dijo que «no; hablo la realidad, con la verdad».

«LLEVABA UN PALO EN LA MANO» / Cuando le tocó declarar a Luis F. R. T. manifestó: «Vi que venía Eugenio y corrí, oí un tiro y sentí un calor, me rozó, y me metí en casa bajo llave. No tengo nada que ver». A preguntas del fiscal y la acusación dijo que «Marcos no entró en casa», que «sonaron dos disparos y dije lo ha matado, y los niños se pusieron a llorar».

Él no volvió a salir «por miedo a que me dispararan también a mi, creyendo que Eugenio había matado a Marcos». Dijo que se enteró de que «el muerto era ‘El Negro’ por los vecinos». Se asomó y vio a la policía pero no denunció el tiro «porque estaba acobardado», aunque «ese hombre decía que no tenía nada con mi familia, pero que mataría a Marcos».

Tras entregarse Marcos, la policía «me llamó; les dije que no tenía nada que ver, que tenía abrasaduras por el disparo, que me curo mi hermana; y que mi madre estaba ingresada, que cuando le diera un beso el día siguiente me entregaría, y así fue». Luis, como Marcos, se negó a declarar en sede policial por consejo de su abogado, y lo hizo ante la juez.

Cuando le preguntaron por la pistola, dijo que «nunca la vi en casa. Es mentira que se la diera mi hermana». Y sobre el palo, afirmó que «sabía que Marcos llevaba un palo en la mano», pero «yo no lo toqué». Sobre quién salió tras Eugenio, dijo «solo Marcos, nadie más salió de la casa».

Tras su declaración, el jurado efectuó una pregunta por escrito, que leyó el presidente de la Sala, sobre «¿Cómo sabe qué calle cogió Marcos si lo no volvió a ver?» Respondió que «porque me lo contó el».