La Crónica de Badajoz | Lunes, 9 de diciembre de 2019

11:07 h. gesta en el hipódromo

La historia de Belvoir Bay, la yegua que se quemó en un incendio

La purasangre se convierte en la más rápida del mundo después de sufrir graves quemaduras en su cuerpo en un percance que mató a 46 caballos en el 2017

JOSÉ I. CASTELLÓ 04/11/2019

No cabe duda que detrás de cada caballo siempre hay una gran historia. Alguna, increíble. Alucinante. Como la de Belvoir Bay, la yegua que este fin de semana se ha coronado la más rápida del mundo en el hipódromo de Santa Anita (Estados Unidos), y que hace 23 meses escapó con unas quemaduras muy graves de un devastador incendio que mató a 46 purasangres de carreras.

Esta potra inglesa de sangre española, pues su padre perteneció a un empresario español, escapó el 7 de diciembre del 2017 de un incendio que quemó las cuadras de San Luis Rey (San Diego). Las imágenes de cientos de purasangres aterrados, relinchando y galopando para huir de las llamas mientras sus caballerizas ardían dieron la vuelta al mundo.

El complejo, de unas 500 cuadras y regentado por latinos, se convirtió en un caos de gritos, humo, ceniza y fuego. Los entrenadores que trataban de salvar a sus millonarios purasangres guiándolos a un lugar seguro para evitar que pisaran las brasas del suelo perdieron el control. "Comenzó a llegar tan rápido el fuego, que tuvimos que soltarlos. No hubo tiempo para hacer otra cosa", dijo entonces la preparadora Linda Thrash. El resultado final, devastador: 46 caballos muertos y un sinfín de ejemplares desaparecidos y malheridos.

UNA YEGUA DE CINE

Entre estos ejemplares huidos estaba Belvoir Bay, la yegua propiedad de Gary Barber, productor de cine y expresidente de la Metro Goldwyn Mayer, una cotizadísima purasangre que todos dieron por muerta, creyendo que no se recuperaría de las heridas. Un drama para su dueño, que acababa de comprobar que cinco de sus mejores corceles estaban entre los fallecidos del incendio de San Luis Rey.

Sin embargo, dos días después, y tras una búsqueda desesperada, unos lugareños encontraron en la montaña en muy mal estado a Belvoir Bay. "Fue muy complicado identificarla. Estaba muy quemada, sobre todo de las patas", ha recordado Peter Miller, su entrenador, después de que la potra cruzase primera la meta. "Tuvimos que enviarla a la cámara hiperbárica, que es lo que hacen con las víctimas que padecen quemaduras", ha añadido.

Ahora, 23 meses después, se ha convertido Belvoir Bay en la yegua más rápida del mundo. Con su triunfo en los 1.000 metros de la Breeders" Cup Turf Sprint, un mitin de pruebas que viene  a ser los mundiales de las carreras hípicas, consigue la docena de victorias y  1.699.787 dólares en premios acumulados. Pero, sobre todo, la fama de una historia sacada de un libro de cuentos y que muy bien su dueño ya podrá echar a rodar.