La Crónica de Badajoz | Jueves, 20 de febrero de 2020

EL RASTRO DEL EUROMILLONES EN LA PEDANIA PACENSE

La obsesión por la seguridad marca la nueva vida de los millonarios de Gévora

Han contratado guardaespaldas que los acompañan las 24 horas del día. Para hablar con ellos hay que pedir cita previa, incluso sus vecinos

A. M. ROMASANTA 25/01/2012

El matrimonio de Gévora que resultó agraciado el pasado 6 de enero con más de 36,5 millones de euros del Euromillones, el mayor premio que jamás ha recaído en Extremadura, ha extremado en su nueva vida las medidas de seguridad, de manera que permanentemente tienen vigilancia privada en su vivienda y ambos van siempre acompañados de guardaespaldas. "No es para menos, con tanto dinero", comentaba ayer un conocido.

Este diario pudo comprobarlo en la propia casa, una unifamiliar adosada situada en una urbanización nueva, a las afueras del pueblo, lindando con el campo. En la puerta de Rosa y Juan (así se llaman los afortunados) hay un vigilante vestido de paisano en la fachada y controla a todo aquel que llega, hasta tal punto que evita que nadie toque el telefonillo y amablemente pregunta por la identidad de quien pretende hacerlo. Ni siquiera el repartidor del pan puede entregar en mano su producto, ni tampoco el cartero.

Todo pasa por los guardas, que conviven con la pareja día y noche, al parecer por recomendación de sus hijos, como medida de seguridad. Ni siquiera cogen el teléfono directamente, sino que siempre hay alguien que atiende las llamadas. Ni los vecinos pueden hablar con ellos. El servicio de vigilancia confirmó que requieren "cita previa" o "autorización".

Según testimonios recogidos por este diario, la pareja tomó esta decisión tras la avalancha de llamadas que venían recibiendo las últimas semanas, por parte de "pirañas" que se acercaban a ellos. "Ahí ahora no se arrima nadie", comentaba ayer una barrendera. En Gévora ya hay quien llama a esta vía "la calle de los millones".

No es que Juan y Rosa vivan encerrados. Salen a menudo de casa, pero siempre van acompañados por sus guardaespaldas. Hasta para ir al supermercado del pueblo a hacer la compra, Rosa va con una vigilante, que siempre es una mujer. Y a pesar de que la suerte ya les ha sonreído multiplicada por muchos ceros, Juan mantiene su afición a las apuestas y sigue acercándose al quiosco a echar su Primitiva .

De momento, Juan y Rosa siguen en Gévora de alquiler, hasta que puedan trasladarse al chalet que han adquirido en Badajoz. También han comprado dos vehículos de alta gama. Uno lo conduce Juan y otro uno de sus hijos, que sigue yendo a su trabajo en una aseguradora en Badajoz, como hacía antes del Día de Reyes. Tanto él como su hermano (que vive en otra provincia) han recibido de sus padres parte del premio.