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DERECHOS HUMANOS

Arrestado un célebre disidente chino mientras era entrevistado en directo en televisión

El octogenario Sun Wenguang está desapacido desde que la policía interrumpió la emisión

ADRIAN FONCILLAS
03/08/2018

 

En la democracia sabes que quien llama a tu puerta a las seis de la mañana es el lechero, definía Churchill. También en China hay certezas. Si llaman a tu puerta mientras criticas al Gobierno en una televisión extranjera, sabes que es la policía. Le ocurrió anoche a Sun Wenguang, un terco disidente octogenario. La detención en directo revela, como aclaró el presentador, la situación de los derechos humanos en China.

Sun estaba siendo entrevistado por teléfono en el programa vespertino en mandarín de Voice of America, cadena sufragada con fondos públicos y atareada en meter el dedo en el ojo a todos los regímenes hostiles a Washington. Debatía sobre la "diplomacia de tirar el dinero", en alusión a las ayudas chinas a África, cuando cambió súbitamente de tercio. "Aquí están otra vez. Cuatro, cinco, seis de ellos. ¿Qué? ¿He dicho algo malo? Escuchad lo que he dicho. Aquí hay gente pobre, no tiremos el dinero en África. Los ocho que estáis aquí, escuchad: tirar el dinero no es bueno para nuestro país ni nuestra sociedad", sigue el entrevistado cada vez más alterado. “¿Qué estáis haciendo? ¿Qué estáis haciendo? Esto es ilegal, no podéis entrar en mi casa. ¡Estoy ejerciendo mi libertad de expresión!”. Se escuchan unos ruidos sordos, probablemente de un forcejeo, y después el silencio.

Se desconoce dónde está Sun. No contesta a las llamadas ni los mensajes en redes sociales de la cadena y las fuentes oficiales no lo han aclarado. Algunos aseguran que está en arresto domiciliario; otros, en un hospital militar.

Escrito muy crítico
Sun había publicado en internet un escrito muy crítico en las vísperas del reciente viaje presidencial a África. En el programa no discutía la diplomacia de acercamiento y amistad, pero planteaba la evidente pregunta de por qué China riega de inversiones y créditos baratos al continente negro cuando aún tiene deberes pendientes en su país.

"China tiene una gran población y muchos viven aún con necesidades. Necesitas pensar en tu propia capacidad económica antes de ayudar a los demás. Si careces de la capacidad para hacer las cosas que intentas, mejor no las hagas", explicó. El razonamiento puede ser fácilmente entendido como una crítica a la Nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto con el sello de Xi que levantará infraestructuras por medio mundo y engrasará el comercio chino. El asunto, pues, es serio.

Sun ha sido una piedra en el zapato del Partido Comunista de China durante más de medio siglo. Pocos disidentes muestran más tenacidad en su biografía. El profesor jubilado de Químicas en la Universidad de Shandong ya fue encarcelado durante la Revolución Cultural (1966-1976) por "discursos contrarrevolucionarios". En 1978 fue condenado a siete años por criticar a Mao Zedong y rehabilitado cuatro después.

Años atrás firmó la célebre “Carta 08” que exigía reformas democráticas junto al Nobel de la Paz Liu Xiaobo. Entre sus libros figura el elocuente 'Cien años de desastres: desde Mao a Jiang Zemin', publicado en 2004 en Hong Kong. El Gobierno le ha retirado el pasaporte, por lo que no puede visitar a su familia en el extranjero ni acudió a la ceremonia del Nobel de Liu. La universidad de Shandong le redujo recientemente la pensión.

Su reciente escrito difundido en internet no solo cuestionaba la política china en África. También al presidente y sus ansias de concentrar el poder en magnitudes maoístas. Muchos intelectuales y académicos razonablemente satisfechos con el régimen criticaron, con mayor o menor brío, la reciente eliminación de mandatos presidenciales que contemplaba la Constitución.

La subida al poder de Xi Jinping no solo aumentó el control a la sociedad civil. También ha jubilado un cierto tacto y discreción con los que antes se hacían estas cosas. La detención en directo de un anciano supone el desprecio absoluto por las formas y el qué dirán.