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LA CARRERA A LA CASA BLANCA

Un candidato independiente pone en jaque en Utah la elección final de Trump o Clinton

Evan McMullin, un mormón de 40 años, desafía al magnate republicano en un estado donde el 60% de la población comparte su confesión religiosa. La victoria de este exagente de la CIA puede privar a los candidatos mayoritarios de seis electores decisivos para alcanzar los 270 necesarios para acceder a la presidencia

 

McMullin saluda a comensales y seguidores en una cena de campaña en Salt Lake City (Utah), el 1 de noviembre. - AFP / GEORGE FREY

EL PERIÓDICO / SALT LAKE CITY
05/11/2016

Serio, discreto y educado,Evan McMullin es todo lo contrario de Donald Trump. Este mormón de 40 años, exagente de la CIA en la sombra durante mucho tiempo, desafía al hipermediático candidato en Utah, un reconocido bastión republicano. Su posible victoria en este pequeño estado, que otorga seis compromisarios al ganador, puede convertirle en decisivo y complicar el acceso de Trump, y según cómo el de Clinton, a la Casa Blanca, para lo que se requieren 270 electores.

Su principal rival, en principio, es Trump. “Soy el único conservador verdadero en esta elección”, repite quien entró en campaña el pasado agosto como independiente, aunque solamente en ciertos estados como autoriza el sistema electoral de EEUU.

A pocos días de la elección, McMullin pisa los talones al magnate inmobiliario en Utah, donde la población, mormona en un 60%, vota a los republicanos desde hace décadas. La Iglesia mormona, que parte de la tradición cristiana añadiendo su propia teología, es socialmente muy conservadora.

Si McMullin gana, será la primera vez en más de 50 años que un independiente consigue la victoria en un estado en las presidenciales. Ante esta oportunidad de ocupar un lugar en la historia, el candidato mormón se ha pateado Utah, ha desayunado con voluntarios, se ha sometido a sesiones de preguntas y respuestas con hispanos y ha posado para fotos de recuerdo.

TRADICIONAL Y ELEGANTE

De silueta delgada en vestidos clásicos, labios finos, ojos azules y cabeza afeitada, se postula como el caballero blanco que puede salvar a América de “dos candidatos corruptos y arribistas”: la demócrata Hillary Clinton y, sobre todo, Donald Trump.

“No dejéis Utah de nuevo a Trump. Elegid el campo de los principios, de la legalidad, sea cual sea vuestra raza y religión”, declaró McMullin ante una audiencia de estudiantes en una universidad de Salt Lake City, capital de Utah y de los mormones.

Su mensaje dio en el blanco. Las acusaciones de agresión sexual a varias mujeres contra el magnate republicano impactaron en esta puritana comunidad. Entre los mormones, siempre perseguidos y comprometidos con la libertad religiosa, las propuestas de Trump contra los musulmanes cayeron igualmente muy mal. Esta comunidad es también más liberal en materia de inmigración que otros grupos cristianos, ya que muchos mormones marchan cada año en misión de evangelización a Latinoamérica, donde su Iglesia cuenta con millones de adeptos.

FAVORABLE A LA INMIGRACIÓN

“¿Quiere usted también construir un muro en la frontera mexicana?”, le preguntó en español una mujer angustiada en una escuela secundaria, a propósito de la promesa de Trump. “Estoy en contra de la expulsión de 11 millones de inmigrantes en situación irregular, para no romper familias ni perjudicar nuestra economía”, respondió él, tomando a Tump a contrapié y recibiendo una fuerte ovación.

Pese a su elegante apariencia, McMullen no es tan convencional: está soltero y sin hijos, en una edad en que muchos de sus correligionarios son abuelos, y su madre se casó en segundas nupcias con una mujer, cuando la homosexualidad difícilmente es aceptada en su Iglesia.