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Cientos de personas se unen para cavar las tumbas de las 80 víctimas de Kabul

El presidente del país promete venganza tras el ataque, que se atribuyó el Estado Islámico

 

Decenas de personas han acudido a un cementerio de Kabul a cavar tumbas para las víctimas del atentado. - JAWAD JALALI / EFE

Decenas de personas han acudido a un cementerio de Kabul a cavar tumbas para las víctimas del atentado. - JAWAD JALALI / EFE

EL PERIÓDICO / AGENCIAS
24/07/2016

Los afganos entierran este domingo a sus muertos. Las 80 personas que murieron este sábado al hacerse estallar un terrorista suicida del Estado Islámico en el centro de una manifestación de hazaras han recibido sepultura. Pero son tantos, que han hecho falta cientos de personas para cavar todas las tumbas necesarias.

La gran mayoría de víctimas son hazaras, miembros de un etnia chií tradicionalmente marginada por el resto de comunidades afganas. Eso ha hecho que hayan sido enterradas en un mismo cementerio, a donde ha acudido una multitud con picos y palas e incluso excavadoras para acometer la desgraciada tarea. El lugar de las inhumaciones ha sido un parque del oeste de la capital afgana dedicado al líder hazara Abdul Ali Mazari, donde esta comunidad suele celebrar reuniones y rezos, según el denominado Movimiento Esclarecedor, convocante de la manifestación contra la que se produjo el atentado.

A nivel oficial, el país guardó este domingo una jornada de luto en memoria de los muertos en el ataque contra una manifestación en Kabul, que el Gobierno afgano calificó de "mártires" para los que buscará "venganza", mientras estudia posibles fallos de seguridad.

BANDERAS A MEDIA HASTA


Las banderas afganas ondearon a media hasta en los edificios públicos de todo el país asiático, en recuerdo de los fallecidos en el atentado de ayer que además dejó 231 heridos según datos oficiales.

Canales de televisión y emisoras de radio emitieron programas especiales con la lectura de versos del Corán.

Dawa Khan Menapal, portavoz del presidente afgano, Ashraf Ghani, declaró a Efe que el duelo nacional fue declarado oficialmente en una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad Nacional horas después del sangriento ataque contra esta comunidad de la rama islámica chií, minoritaria en un país de mayoría suní.

EL PRESIDENTE PROMETE VENGANZA


La sociedad civil ya había comenzado entonces a honrar a las víctimas, la mayoría civiles, con vigilas nocturnas en Kabul entre velas, rezos y la lectura del Corán.

Las redes sociales se llenaban de mensaje de condena y muchos internautas incluían banderas afganas en sus perfiles en la red.

El presidente afgano ha ordenado que el escenario del brutal ataque, DehMazang o villa de Mazang en dari, pase a denominarse Shuhada Chawk, Plaza de los Mártires en esta lengua afgana.

Gani no se ha quedado en estos gestos y ha ido más allá prometiendo venganza.

En un comunicado tras el atentado, su oficina aseguraba que "ha ordenado a los órganos de seguridad vengar a las víctimas del ataque terrorista del Daesh", acrónimo del EI en árabe.

FALLOS DE SEGURIDAD


"Como ha quedado claro que el Daesh estaba detrás del incidente, nos vengaremos", sentenció, por su parte, su portavoz.

El Ejecutivo estudiará además posibles fallos de seguridad en el incidente, para lo que creará una comisión dirigida por la Fiscalía General de Afganistán en la que participarán funcionarios "y líderes nacionales", explicó Menapal.

"Aquellos que sean encontrados culpables o de cometer negligencia, serán tratados de acuerdo con el sistema legal", advirtió.

El anuncio de esta investigación llega después de que el Ministerio del Interior afgano defendiera en un comunicado que había empleado todos sus "servicios y capacidades" para garantizar la seguridad de la marcha, pero los atacantes aprovecharon "el mínimo lapso y una situación sensible" para atentar.

En este contexto, el Gobierno afgano ha decidido prohibir durante diez días cualquier protesta pública por razones de seguridad.

La prohibición afecta en todo el país asiático a "reuniones públicas y protestas", manifestó a Efe un portavoz del ministerio, Najib Danish, quien apuntó que pretende "asegurar la seguridad de los ciudadanos" en general y en particular durante los funerales de los fallecidos en el ataque, que se esperan en los próximos días.

 

NUEVAS PROTESTAS PREVISTAS


Los organizadores han anunciado que, a pesar de la prohibición, convocarán nuevas protestas.

El atentado se produjo durante una marcha sin connotaciones religiosas, que estaba convocada para protestar contra un plan energético del Gobierno que los hazaras denuncian que excluye a una provincia de esta minoría.

Los últimos datos oficiales son de 80 muertos y 231 heridos, aunque la misión de Naciones Unidas en Afganistán, UNAMA, eleva este último a 291.

El portavoz del Ministerio de Salud Pública afgano, Ismail Kawusi, manifestó a Efe que el dato oficial corresponde a los contabilizados en hospitales públicos y no incluye a posibles heridos tratados en centros privados.

El EI tienen presencia en el país asiático al menos desde el año pasado, pero en marzo pasado las autoridades habían anunciado su derrota, aunque sin que hayan cesado los combates contra esta formación ni los ataques de este grupo.

La comunidad hazara forma parte del 9% de chiíes en Afganistán y en los últimos dos años ha sido objeto de ataques sectarios y secuestros en grupo, reivindicados por los talibanes y también por los yihadistas.