+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario La Crónica de Badajoz:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 

ELECCIONES EN UN PAÍS CENTROAMERICANO

Daniel Ortega y su esposa, todopoderosos en Nicaragua

El dirigente sandinista tiene asegurado su cuarto mandato con Rosario Murillo de vicepresidenta

 

Cartel electoral de Ortega y su esposa Murillo. - EFE

MERCÈ CABANAS I SOLÀ / MÉXICO
05/11/2016

Núria pisó por primera vez Nicaragua hace 10 años, voluntaria de la FAO en un programa de aprovechamiento de recursos alimentarios, mientras sus colegas seguían el servicio de comida escolar que luchaba contra la malnutrición infantil. Vivieron la dependencia extrema del país de las oenegés occidentales y de los créditos internacionales. Muchas de estas ayudas, sobre todo las de países nórdicos, han dejado de llegar con Daniel Ortega, que regresó a la presidencia aquel mismo 2006. Había coordinado la Junta Sandinista desde el 1979 y gobernó entre 1985-1990. Fue reelegido en el 2011. Este 6 de noviembre aspira al cuarto mandato, ahora con su esposa de vicepresidenta, la todopoderosa Rosario Murillo.

“Él controla todos los poderes del Estado. Es indescriptible. Y no habrá observadores internacionales. Pero como Nicaragua firmó la Carta Democrática de la OEA, tiene que convocar elecciones”, explica en conversación con EL PERIÓDICO DE CATALUNYA desde su redacción en Managua, Jaime Chamorro Cardenal, director de 'La Prensa'. "El voto sagrado pero profanado", titula su editorial este diario casi centenario. Y añade : “Los ciudadanos tienen tal dignidad, poder votar, sólo donde hay democracia, no en las dictaduras como la que lastimosamente impera otra vez en Nicaragua”.

“No hay entusiasmo por votación” se lee en la portada. Pero habrá largas filas, según ha escrito el exvicepresidente de Ortega, Sergio Ramírez, porque se ha reducido a una urna electoral por recinto. Y aunque crezca la abstención la participación será de “no menos del 75% de los electores”.


POCA ACTIVIDAD EN CAMPAÑA

A Ortega no le agrada la gestión del día a día, las minucias, sino elucubrar planes futuros. Es Murillo quien todo lo controla. La pareja presidencial no ha tenido que hacer campaña, ni discursos. Algún anuncio en los autobuses, que se confunde con los habituales. No han acreditado a ningún medio nacional que no sea oficialista. “Aquí se vota, pero no se elige” insiste el editorial, y Chamorro añade “somos el único país donde no se cuentan bien los votos, incluso en Venezuela, quizás por confiados, lo hacen”.

El deterioro político y democrático crece. Candidatos privilegiados y el resto, comparsa, sin las principales fuerzas opositoras. La Corte Constitucional dejó fuera del proceso electoral en julio al líder del opositor Partido Liberal Independiente, Eduardo Montealegre, el mejor situado. Según Chamorro “como todo el mundo tiene cola” se enjuicia a quien más conviene al poder. El diálogo que ha abierto la OEA (Organización de Estados Americanos) con Ortega trata de impulsar comicios libres y transparentes.

El Gobierno sandinista, con sus programas sociales, su política económica y reparto directo de bienes a los pobres, tiene una alta popularidad. Con todo, sus afines denuncian una ruta “del golpe suave” con mayor injerencia de los Estados Unidos y el apoyo de la Fundación Arias, con sede en la vecina Costa Rica. En el Senado estadounidense está por ratificar la Ley Nica, que privaría al país de créditos de organismos internacionales como el FMI o el BID, si no cambian las condiciones políticas.

En octubre, Nicaragua fue el país invitado a la V feria Internacional del libro de la Universidad Autónoma de Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez, justo donde empieza el istmo. Una noche estuvo dedicada a la reconocida poeta Gioconda Belli, que se refiere a su tierra como “ese pequeño triángulo que se pierde en el mapa” –cuatro veces mayor que Catalunya y con seis millones de habitantes-. A través de la poesía se conoció la historia del país: la pobreza – un 46% de pobres y dos millones de emigrantes-, la desigualdad social –un 0,40 de coeficiente Gini-, las guerrillas y dictaduras – Daniel Ortega cambió el marco legal para poder ser reelegido-, y la corrupción – Nicaragua ocupa el 134 de 180 países en el Informe de Corrupción Global-.


MENOS VIOLENCIA

Socialmente contrasta con sus vecinos: hay mucha menos violencia que en El Salvador u Honduras, con una tasa de homicidios del 13 por 100.000. Se atribuye a la disciplina que engendró la guerra civil. Así empieza a despuntar un turismo interesado en sus atractivos naturales sin explotar.

Daniel Ortega y Rosario Murillo ganarán. La incertidumbre es por cuánto. Los expertos insisten que será por más del 75%, ya que necesitan tres cuartas partes de los 90 diputados para controlar todos los poderes. Edmundo Jarquín, excandidato del Movimiento Renovador Sandinista, que presenta estos días una obra coral sobre la naturaleza autoritaria del régimen de Ortega afirma que “el porcentaje de votos que obtenga la pareja dependerá de su vanidad”.

Muchos se preguntan cómo siendo tan popular, el comandante Daniel Ortega no convoca elecciones libres. La respuesta quizás está en que desaprueba el sistema de partidos, porque cree que dividen la nación. Pero cómo sólo ha dado entrevistas en Cuba y Rusia, nadie en Nicaragua se lo puede preguntar.