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ESCÁNDALO EN EL PAÍS NÓRDICO

La familia política del presidente de Islandia implicada en los papeles de Panamá

La mujer del presidente Grímsson tuvo un 10% en una empresa fantasma en un paraíso fiscal de las Islas Vírgenes

 

El presidente islandés, Olafur Ragnar Grimsson, y su esposa Dorrit Moussaieff. - AFP / THORVALDUR ORN KRISTMUNDSSON

EFE
26/04/2016

La familia política del presidente de Islandia, Ólafur Ragnar Grímsson, ha estado vinculada con una sociedad registrada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas, según informan los medios del país nórdico.

La firma Mousaieff Jewellers Limited -propiedad de la familia de la primera dama islandesa, Dorrit Moussaieff- poseyó entre 1999 y 2005 el 10% en una empresa fantasma, que recibió pagos en concepto de intereses de aquella, según informaciones difundidas por los medios islandeses 'Kjarninn' y 'The Reykjavik Grapevine'.

La empresa desapareció en 2006, el año en que fue registrada en Hong Kong una nueva firma, Moussaieff Limited, de la que la madre de Dorrit es la única directora y accionista, de acuerdo con los papeles de Panamá, las informaciones periodísticas sobre el uso de sociedades en paraísos fiscales aparecidas recientemente.

Los papeles de Panamá provocaron a principios de este mes una crisis política en Islandia que acabó con la renuncia del primer ministro, el centrista Sigmundur David Gunnlaugsson, relacionado con una firma en un paraíso fiscal.



CAMBIO DE OPINIÓN

"Ni el presidente ni Dorrit saben nada de esa compañía ni han oído nada sobre ella. El padre de Dorrit está muerto y su madre, que tiene 86 años, no recuerda nada al respecto", afirmó en un comunicado el presidente islandés, que hace unos días había negado en una entrevista cualquier vinculación con paraísos fiscales.

Ólafur Ragnar Grímsson, de 72 años, anunció la semana pasada quese presentará a la reelección en junio tras dos décadas en el cargo, contradiciendo lo que había dicho en su discurso de Año Nuevo.

La crisis política del país y las muestras de apoyo recibidas fueron los argumentos esgrimidos por Grímsson para justificar su cambio de opinión.