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CRISIS POLÍTICA EN BRASIL

Una grabación destapa los motivos ocultos del "impeachment" a Dilma Rousseff

El ministro de Planificación reconoció que usaría su cargo para bloquear las investigaciones sobre la corrupción en Petrobras. La suspensión del mandato del ministro no logró acalmar los ánimos contra Michel Temer que sale gravemente perjudicado

 

Michel Temer y Dilma Rousseff, en una imagen de agosto pasado. - EFE / FERNANDO BIZERRA JR.

EDU SOTOS / RÍO DE JANEIRO
24/05/2016

La credibilidad del nuevo Gobierno en Brasil duró 75 minutos. Exactamente el tiempo que le tomó a cada uno de los 208 millones de brasileños escuchar la grabación filtrada por 'Folha de Sao Paulo' en la que el ministro de Planificación, Romero Jucá, lo contaba todo.

Sin saber que estaba siendo grabado, la mano derecha del presidente interino Michel Temer explicaba al expresidente de la petrolera Transpetro, Sérgio Machado, como utilizaría su cargo en el nuevo Gobierno para bloquear las investigaciones sobre el escándalo en Petrobras.

“Tenemos que resolver esa mierda. Hay que cambiar el Gobierno para estancar la sangría”, resumía el por entonces senador del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) en la grabación que desde el mes de marzo descansa en manos de la Fiscalía General de la República.

Investigado por la Policía Federal, el senador sabía que únicamente la caída de la presidenta Dilma Rousseff podría detener las investigaciones en su contra: "Tiene que haber impeachment, no tenemos otra salida".


CONSPIRACIÓN EXPUESTA

La conspiración estaba expuesta: las frases de Jucá explicaban, una a una, las maniobras de su partido para llegar al poder y tapar discretamente el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil. Su supervivencia política estaba en juego ya que la mitad de su partido, casi todos sus aliados en el Congreso y él mismo estaban siendo investigados.

De hecho, apenas unas semanas después de la conversación laCorte Suprema del país acababa con el mandato del presidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, su compañero de filas en el PMDB e impulsor del impeachment contra Rousseff.

“Conversé con algunos jueces del Supremo. Dicen que solo habrá condiciones si ella sale (Rousseff). Mientras ella esté ahí la prensa, que quiere tirarla, no va a parar nunca ¿Entendiste? Hablé con los generales, comandantes militares. Todo está tranquilo, dicen que nos van a garantizar la tranquilidad", añadió Jucá que, por aquel entonces, se preparaba para recibir la presidencia nacional del PMDB de manos del vicepresidente Temer, hoy presidente interino de la República. Síntoma de que todo salió según lo acordado entre Jucá, Temer y Cunha, los "líderes de la conspiración" según Rousseff.

El pasado 12 de mayo, el presidente del Senado, Renan Calheiros, también del PMDB, confirmaba la suspensión del mandato de Rousseff por 180 días tras una votación con más de dos tercios de los senadores a favor del impeachment. Una votación a la que siguió unas horas después la foto del nuevo equipo ministerial del presidente interino Michel Temer.

Una foto en la que no hubo una sola mujer o afrodescendiente entre los 23 ministros elegidos por Temer para "salvar" el país de la corrupción a pesar de que siete de ellos estaban siendo formalmente investigados en la Operación Lava Jato.


GOLPE EN BRASIL

"La prensa brasileña debería reconsiderar su posición y comenzar a hablar de golpe en Brasil", apuntó en un artículo de 'The Intercept' el ganador del premio Pulitzer, Glenn Greenwald. Afincado desde hace años en Río de Janeiro, el periodista, que en 2013 denunció el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos junto a Edward Snowden, no tiene dudas al respecto. “El propósito principal del impeachment de Dilma no era acabar con la corrupción o castigar a los corruptos sino justamente lo contrario: proteger a los verdaderos corruptos dándoles poder con la salida de Dilma y, después, permitir que acabasen con las investigaciones de la Lava Jato”, sentenció.

En tan solo 10 días de Gobierno interino, la credibilidad de Temer parece agotada. Si el pasado sábado sucumbía a lasprotestas en 18 ciudades y anunciaba la vuelta del Ministerio de Cultura, el primer sacrificado por los recortes, este lunes laBolsa de Sao Paulo se hundía ante los indicios de corrupción en su gobierno.

Los gritos de "golpista" y "corrupto" de los parlamentarios delPartido de los Trabajadores (PT), el partido de Rousseff y elexpresidente Luiz Inácio Lula da Silva, le despidieron del Congreso Nacional. Sin hacer declaraciones a la prensa y aislado en el palacio de Planalto Temer emitió un comunicado que ratificaba lasuspensión del ministro hasta que la justicia brasileña se pronuncie.

Teniendo en cuenta que el empresario Machado se reunió con los principales políticos del PMDB, entre ellos el presidente del Senado, Renan Calheiros, el presidente interino debió pasar la noche rezando para que nuevas grabaciones no aparezcan en los próximos días.

En este punto, el "impeachment" sobre Rousseff por maquillar las maltrechas cuentas públicas del país carece de la legitimidad que, desde el principio, nadie le concedió en esta parte del mundo.