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COMICIOS PRESIDENCIALES

El gran ausente en las elecciones de Colombia

La renuncia del partido heredero de las FARC a participar en los comicios supone una derrota de los acuerdos de paz

MAURICIO BERNAL
27/05/2018

 

A principios de marzo, después de someterse a una operación a corazón abierto, el excomandante de las FARC Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, anunció que renunciaba a participar en las elecciones presidenciales de este domingo en Colombia. El candidato de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido creado por los integrantes de la desmovilizada guerrilla para participar en política sin renunciar a sus siglas históricas, hizo saber a través de un comunicado que se retiraba de la contienda por sus problemas de salud y por la “falta de garantías” para hacer campaña. La FARC mantendría sus candidaturas para los comicios legislativos que tendrían lugar ese mismo mes, que gracias a uno de los puntos pactados en La Habana le garantizaban, fuera cual fuera el resultado, cinco escaños en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes.

La ausencia en los comicios del movimiento político hijo de la guerrilla es todo un síntoma de los graves problemas que ha atravesado el acuerdo de paz desde que fue refrendado en noviembre del 2016. Por “falta de garantías” el nuevo partido se refería al boicot que habían sufrido sus candidatos en los mítines electorales, pero especialmente, según denunciaba el comunicado, al asesinato “de más de 50 exguerrilleros o familiares suyos y más de 250 líderes sociales”, que es probablemente, junto a la incapacidad de la fuerza pública de copar las zonas abandonadas por la guerrilla, el más sangrante desafío al que el Estado ha sido incapaz de hacer frente en esta nueva etapa. La circular también denunciaba las restricciones a la financiación estatal, a lo cual el presidente Juan Manuel Santos respondió: “Ahora las FARC se quejan de que no les ha llegado la plata. Ya les llegó, hay problemas, pero vamos avanzando”.

UN RECHAZO NATURAL

Aunque la presencia en las elecciones del candidato Gustavo Petro es una garantía para el voto de izquierda, la ausencia de la FARC es una derrota de los acuerdos de paz, y los motivos incluyen otros que el nuevo partido no mencionó en su comunicado. “El país experimenta un rechazo natural por las FARC debido a todos los crímenes que cometieron durante años”, dice Marisol Gómez, editora de Paz del diario ‘El Tiempo’. “El síntoma de este rechazo no solo es que fueran recibidos con insultos por donde quiera que iban a hacer campaña, sino que cuando propusieron una alianza de fuerzas progresistas para las elecciones nadie les abrió la puerta, ni la izquierda más radical, sabiendo que electoralmente no tenía ningún rédito”. Fue, añade Gómez, “un golpe de realidad para el partido”, del mismo calibre del resultado que cosecharon en las legislativas de marzo: cerca de 85.000 votos, menos del 1% del total. “Una campaña de apenas cuatro días no iba a ser suficiente para revertir el efecto de medio siglo de guerra”, escribió ‘El Espectador’.

“Someter a ‘Timochenko’ a una derrota humillante en las presidenciales no era una buena idea”, reflexiona el historiador Jorge Orlando Melo, que se muestra comprensivo con el intento de las FARC de tejer alianzas. “Sabían que participar en las elecciones con un grupo propio era muy arriesgado”. Pero hay algo más: a ese “rechazo natural” que inspira el grupo que durante más de 50 años mantuvo en jaque la convivencia en Colombia se suma la sensación de que a los mandos de la antigua guerrilla “les ha faltado manejo político con la sociedad colombiana”, según afirma Rodrigo Uprimny, investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad (Dejusticia). “La falta de gestos de humildad y arrepentimiento sinceros fue un golpe enorme a sus posibilidades como partido político”. Quizá sea cuestión de tiempo. La guerra es aún un cadáver tibio, y su huella tardará años en atenuarse.