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EL AZOTE DE LA CRISIS

La hiperinflación y la escasez en Venezuela: estrés y obras de arte

Los precios se disparan a una velocidad que alteran todas las conductas previsibles

EL PERIÓDICO
19/05/2018

 

Los efectos del desastre económico y social son parte de la materia prima de muchos artistas venezolanos. Xiomara Jiménez acaba de inaugurar una  exposición en Caracas. En vez de lienzos, ella pinta las cajas que entregan los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) con productos de primera necesidad y que son vistas como la muestra más acabada del clientelismo político. “Nos han hecho tragar la pobreza”, explica.

El fotógrafo Juan Toro trabaja con residuos de la desventura: cascos de balas y gases lacrimógenos que quedaron en las calles después de una protesta, las llaves de las casas de las personas que decidieron abandonar el país. El diseñador gráfico José León Valenzuela pinta los billetes que perdieron casi todo su valor por la devaluación: empezó con dos bolívares y llegó hasta los de 500. Sobre la superficie aparecen Freddie Mercury, Los Beatles, Mafalda, los hérores de Marvel, Bart Simpson y Popeye, el ratón Mickey y Mick Jagger, entre otros. “Los vendo en el extranjero por 20 dólares”. Al cambio de esta semana, cada dólar representa en el mercado negro más de 700.000 bolívares.

Nuevo papel moneda 
Valenzuela da a conocer sus trabajos en las redes sociales con la etiqueta #VenezuelaDevaluada cuando faltan dos semanas para que entre en vigor el nuevo cono monetario que le restará tres ceros a la actual moneda. El 4 de junio circularán los  billetes de 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares. Pronto serán papeles obsoletos sobre los cuales Valenzuela dejará otra vez su marca. La inflación del 2018 llegará al 13.000%.

De acuerdo con el portal Contrapunto, para adquirir un kilo de café se necesitan por estas horas nueve millones de bolívares. Una caja de huevos, de esas que también pinta Jiménez, se vende a 1,5 millones de bolívares, casi el equivalente del salario mínimo. Su precio se ha incrementado desde enero un 213%. El de un kilo de pollo pasó en pocos días de 800.000 a 1,3 millones de bolívares. El último informe del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) da cuenta de que la canasta alimentaria familiar de abril del 2018 se ubicó en los 100 millones de bolívares. En el 2017 costaba un 11.443,9% menos.

Impacto demoledor en la vida cotidiana
"Esto que la mayoría de la gente percibe como el clímax de la crisis es apenas el inicio", asegura el analista opositor Luis Vicente León. La hiperinflación, que el madurismo atribuye exclusivamente a una conjura externa e interna que llama guerra económica, tiene secuelas tan dramáticas “que en tres meses recordaremos a este trimestre casi con cariño”.

El impacto sobre la vida cotidiana es demoledor. La escasez y la locura de los precios no solo consume horas y horas de colas y búsquedas frenéticas de todo aquello que falta. Para el psicólogo Pablo Canelones, el estrés crónico es la norma. Entre los síntomas generales se encuentran la intranquilidad, el insomnio, el desasosiego, la dificultad para concentrarse, la pérdida de apetito, la disfunción sexual y el aislamiento, trastornos de angustia, ataques de pánico, somatización y depresiones. Y, claro, la violencia material y simbólica que los artistas representan como documentos de un tiempo que se eterniza.