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CONSULTA CONTROVERTIDA

Hungría desafía a la UE con un referéndum contra los refugiados

El primer ministro Orbán pide a los húngaros que apoyen su 'no' a las cuotas fijadas por Bruselas para acoger a los que huyen de las guerras

 

Manifestación opositora, el viernes ante el Parlamento, en Budapest. - AFP / ATTILA KISBENEDEK

KIM AMOR
01/10/2016

Los refugiados pueden acabar pasando factura al primer ministro de Hungría, el conservador Viktor Orbán. El país centroeuropeo celebra este domingo un referéndum en el que se pide a los electores que se pronuncien sobre si aceptan o no la política de cuotas de la UE para acoger y proteger a las decenas de miles de personas que huyen de la guerra en Oriente Próximo, la gran mayoría musulmanas.

Orbán, que es quien ha convocado la consulta, pide que se vote 'no' a un sistema que califica de “imposición injusta” que atenta contra la “identidad cultural, étnica y religiosa de Europa”. Según las encuestas, el primer ministro, que dirige la derechista Federación de Jóvenes Demócratas (Fidesz), obtendrá el apoyo de más del 70% de los húngaros que acudan a las urnas. Sin embargo, la clave está en la abstención. Si es superior al 50%, el referéndum no será válido, lo que representaría un duro revés para el primer ministro.

En esta consulta Orbán cuenta con el apoyo de Jobbik, el partido de extrema derecha más poderoso de la UE y que, a pesar de que es la tercera fuerza en número de diputados, es de hecho la oposición más fuerte en Hungría. Los otrora influyentes socialistas, hoy en horas muy bajas, han pedido el boicot, mientras que las principales oenegés humanitarias húngaras han hecho un llamamiento al voto nulo, que en este caso no se contabiliza como participación.

PROTESTA FRENTE AL PARLAMENTO


Los electores se encontrarán en los centros de voto con una papeleta con la siguiente pregunta: “¿Quiere que la UE pueda determinar el asentamiento obligatorio de ciudadanos no húngaros en Hungría incluso sin la aprobación del Parlamento?”. El debate ha sido intenso estos días en los medios de comunicación, la mayoría controlados por el Gobierno, que además ha inundado literalmente las calles y los transportes públicos del país con una agresiva campaña a favor del 'no'.

Al margen de las discusiones en los medios y la propaganda, se respira poco ambiente electoral en las calles, al menos en Budapest, donde los ciudadanos parecen estar más preocupados por aprovechar los últimos días de buen tiempo que les quedan antes de que llegue el frío invierno a orillas del Danubio. Solo las oenegés han organizado diferentes actos de rechazo en estos días, el último el viernes frente al Országgyülés (Parlamento).

El referéndum de este domingo hay que leerlo básicamente en clave de política interna. Orbán ha convocado una consulta sobre unproblema que en realidad ya no existe en Hungría. En el país quedan pocos centenares de las 400.000 personas que pasaron el año pasado por su territorio de camino a Alemania y Austria y de las 177.000 que pidieron asilo. Con una población de cerca de 10 millones de habitantes, en Hungría apenas vive una comunidad de 4.000 refugiados con estatuto internacional y la inmigración es escasa, uno de los porcentajes más bajos de Europa, el 1,4%.

Hungría es un país mayoritariamente blanco y cristiano y su único contacto con esa multiculturalidad que Orbán considera tan perniciosa es con la marginada comunidad gitana. Los 1.294 refugiados que Bruselas propone reubicar en el país desde Grecia dífícilmente llenarían de nuevo la estación de trenes de Budapest, como ocurrió la primavera pasada.

CONTRA LA CAÍDA DE POPULARIDAD

¿Por qué entonces este referéndum? Justo antes de que estallara la crisis de los refugiados, Orban había perdido popularidaddebido principalmente a los múltiples casos de corrupción en el seno de su Gobierno, “mucho mayores que en la época comunista”, en palabras de Márton Gyöngyösi, número dos de Jobbik. El viraje a la derecha de Orbán, con un discurso nacionalista y xenófobo, le ha hecho recuperar popularidad y lo que es más revelador, la de Jobbik ha bajado.

“Orbán es un genio”, dice a este diario Gyöngyösi. “Es el político más brillante del siglo -añade con convicción-, y lo digo a pesar de que es nuestro principal rival”. Gyöngyösi explica como el primer ministro ha sabido aprovechar la crisis de los refugiados -él prefiere hablar de migrantes, como Orbán- para robarles parte de su programa político.

Que el discurso de Orbán ha calado hondo en Hungría lo demuestra un reciente sondeo del Pew Research llevado a cabo en primavera en 10 países de la UE y que señala que Hungría es el que tiene una visión más negativa de la inmigración (y España el que menos): tres de cada cuatro húngaros creen que los refugiados aumentan las posibilidades de un atentado terrorista, y cuatro de cada cinco, que los refugiados son una carga porque se llevan el trabajo y las ayudas sociales.

LÍDER INDISCUTIBLE
 

El primer ministro húngaro, además, se ha constituido en el líder indiscutible del grupo de Visegrado (V4), formado por Hungría, Polonia, la República Checa y Eslovaquia. Países del este europeo que sufrieron la dictadura comunista y que ahora, con un discurso populista de derechas, euroescéptico y nacionalista, sacan pecho ante la Comisión Europea, aprovechando la debilidad de la UE tras el fiasco del 'brexit'.

“Quien vote 'no', votará por la independencia de Hungría”, ha dicho en esta campaña Orbán. Lo que no dice el primer ministro es que Hungría, después de Polonia, es el país que recibe más fondos de Bruselas, un dinero que supone el 4% del PIB del país centroeuropeo.

LAS CLAVES


- Un país blindado Cientos de kilómetros de vallas fronterizas, penas de cinco años de cárcel por entrar irregularmente y devoluciones en caliente dibujan un país blindado, al que tras la crisis del 2015, cuando formaba parte de la denominada ruta de los Balcanes hacia Alemania, prácticamente ya no llega nadie.


- Pregunta cara al pulso con Bruselas «¿Quiere que la UE pueda determinar el asentamiento de ciudadanos no húngaros en Hungría sin el consentimiento del Parlamento?». Orbán se dispone a liderar el rechazo al sistema de cuotas pactado, que tampoco quieren otros países como Polonia, la República Checa y Eslovaquia.


- La participación, decisiva DLos sondeos dejan un escasísimo margen de dudas sobre la holgada ventaja del ‘no’ en la consulta. Otra cosa es si la participación va a alcanzar el 50%, requisito para que el referéndum sea válido. El voto nulo, preconizado por una activa campaña, no se contabiliza a esos efectos.


- Las consecuencias del resultado El referéndum no tiene efectos legales, ya que una consulta local no puede obligar a Bruselas a nada. Orbán no ha aclarado qué va a hacer, pero, además del recado a Bruselas, miembros del Gobierno especulan con una enmienda constitucional para endurecer aún más la legislación migratoria.