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EL PRESO MÁS ANTIGUO

Libre por un día el mayor asesino civil en la historia de Argentina

Carlos Eduardo Robledo Puch hace 44 años que está entre rejas por asesinar a 11 personas cuando tenía 20 años de edad

 

Carlos Eduardo Robledo Puch a los 20 años de edad, cuando cometió los crímenes. -

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES
11/05/2016

En su celda ha dejado libros, un tablero de ajedrez y un plato de almendras…solo por unas horas. Carlos Eduardo Robledo Puch, el joven que a principios de los años setenta se convirtió en el máximo asesino de la historia criminal de Argentina y que hace 44 años cumple cadena perpetua, ha abandonado la cárcel de Sierra Chica para ser sometido a distintos estudios médicos.

Cuatro décadas atrás, su nombre y su imagen provocaban espanto. El país estaba sumido en una ola de creciente violencia política. Pero la imagen lampiña y juvenil de Robledo Puch era otra cosa.Era un hijo ejemplar, hablaba tres idiomas, iba todos los domingos a misa y amaba tanto la música que llegó a pensar en cursar la carrera de piano.

Pero un día Robledo Puch mató a 11 personas a sangre fría para adquirir automóviles y motocicletas. Entonces se le puso el sobrenombre de “El Angel de la Muerte”, un apodo que pocos años más tarde se usó para describir al teniente Alfredo Astiz, uno de los símbolos de la represión de la dictadura militar (1976-83), involucrado en la desaparición de dos monjas francesas y una adolescente sueca.

EL PEOR PERÍODO POLÍTICO


Robledo Puch ha pasado entre rejas el peor período político de este país. Su salud se ha deteriorado. En los últimos años ha pedido en distintas oportunidades el beneficio del arresto domiciliario e, incluso, un indulto extraordinario.

“He cumplido inexorablemente con todos los plazos legales y cronológicos que la ley estipula desde que fui detenido aquel fatídico jueves 3 de febrero de 1972”, dice el texto manuscrito que le envió a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.Y añade: “la presente se ha convertido en una pena que se agotaría con la muerte, siendo que la pena de muerte no cuenta con precedentes en nuestro país; y no sería bueno que justo ahora se estableciera una porque, señora Vidal, se transformaría en una pena desproporcionada, cruel, inhumana y degradante”.

El preso más antiguo de la Argentina concluye en su carta: “ni los nazis condenados a prisión en el juicio de Nüremberg, ni Nelson Mandela en Sudáfrica sufrieron la cárcel a que fui sometido con apenas 20 años recién cumplidos”. El beneficio no se le ha concedido.

CHALECO ANTIBALAS


Puch ha salido de la cárcel con un chaleco antibalas y escoltado por una decena de efectivos policiales. Pero solo por una cuestión médica: la salud de "Ángel de la muerte” se ha deteriorado.

Mientras Robledo Puch recupera las portadas de los periódico y de los noticieros de televisión, el director de cine Luis Ortega prepara una película sobre su ascenso y caída criminal. “No van a ver a un monstruo”, ha prometido.