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INMIGRACIÓN

Merkel tiende la mano a un pacto migratorio con Italia

Alemania, Roma, París y Bruselas piden una reforma de la Convención de Dublín y establecer un sistema de cuotas de reparto de refugiados en la UE La cancillera y Conte coinciden en poder procesar las solicitudes de asilo a Europa desde Libia

CARLES PLANAS BOU
18/06/2018

 

Angela Merkel juega a contrarreloj. A penas unas horas después de que sus aliados bávaros hayan anunciado una tregua en su disputa por las restricciones migratorias, la cancillera alemana ha empezado sus contactos con otros países de la Unión Europea (UE) para trazar un plan común que ponga freno a la llegada de refugiados e inmigrantes al continente y que evite la caída del Gobierno en Berlín. “Somos muy conscientes del esfuerzo realizado por Italia en materia migratoria”, ha confesado, tendiendo la mano.

En su primer encuentro a solas con el primer ministro italiano, el tecnócrata Giuseppe Conte, la líder alemana ha abordado la compleja gestión de la crisis migratoria que afronta el club comunitario y ambos se han mostrado de acuerdo en que las solicitudes de asilo a Europa se procesen en Libia y el Norte de África a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, para evitarse así el costoso problema de las deportaciones. Recientemente el ‘premier’ italiano ya abordó la misma cuestión con el presidente francés, Emmanuel Macron.

En su reunión, de la que no han trascendido acuerdos concretos, también han apoyado reforzar la protección de la frontera exterior a través de la agencia Frontex (la Guardia Europea de Fronteras y Costas) así como incrementar el presupuesto europeo destinado a combatir la inmigración ilegal así como la ayuda al desarrollo en África, continente del que parte un mayor número de personas. París también está de acuerdo con ello.

Reforma de Dublín
En esa primera toma de contacto, Conte ha vuelto a pedir una modificación de la Convención de Dublín, el sistema de armonización de políticas de asilo de la UE que establece que los inmigrantes deben solicitar el asilo en el primer país al que hayan entrado. Eso sobrecarga a países fronterizos como Italia o Grecia.

Merkel, que en el 2015 ya denunció que Dublín “no funciona”, ha permitido hasta ahora la llegada en Alemania de solicitantes de asilo que han entrado por otros países y ha pedido reiteradamente un sistema de repartición de refugiados en cuotas. Conte ha agradecido la insistencia de la cancillera en esa vía, una reforma de “nueva solidaridad” que también ha aprobado la Eurocámara en Bruselas y que cuenta con el apoyo de Francia pero que se encuentra con el escepticismo de países como Hungría, Polonia o Austria.

Conte también ha alabado el papel de Alemania en su intento de estabilización de Libia, estado fallido desde el que una mayoría de inmigrantes ponen rumbo a Italia a través del Mediterráneo.

Contacto de urgencia
Aunque ya estaba programada en la agenda de la cancillera, el encuentro con Conte le sirve a Merkel para intensificar sus contactos bilaterales con un país esencial en materia migratoria como Italia. Unos contactos con carácter de urgencia después de que ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, le haya lanzado un ultimátum de dos semanas en la que amenaza a Merkel de cerrar las fronteras unilateralmente si no se llega antes a un acuerdo europeo. Consciente de esa necesidad en casa, el Gobierno italiano puede arrancar importantes concesiones de Berlín.

Convertido por su posición geográfica en uno de los principales países afectados por el flujo migratorio, Italia vive un momento de incertidumbre política. Conte es un académico sin afiliación política pero su misión de gobierno recae bajo las directrices de la coalición formada por los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Luigi Di Maio y por la ultraderechista Liga Norte de Matteo Salvini. La expulsión de hasta medio millón de migrantes y el cierre de sus puertos a la llegada de refugiados como los del 'Aquarius' son medidas estrella de su programa.