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victoria progresista

No hay quien pare a las mujeres del 'escuadrón'

La diputada de origen palestino Rashida Tlaib se impone en las primarias de su partido en Detroit para preservar su escaño en el Congreso

 

La congresista por Detroit Rashida Tlaib. -

RICARDO MIR DE FRANCIA
05/08/2020

Competía contra una candidata negra en un distrito mayoritariamente afroamericano de Detroit, una de las circunscripciones más pobres del país. Tenía en contra al aparato demócrata de la ciudad; la oposición tácita de algunas organizaciones judías; y el sambenito de un presidente que ha tratado de presentarla como una suerte de quinta columna extranjera incrustada en el corazón del Partido Demócrata.

Nada de eso ha bastado, sin embargo, para arrebatarle el escaño a Rashida Tlaib, una de las cuatro diputadas progresistas que conforman el llamado ‘escuadrón’. Tlaib se impuso en las primarias del martes a Brenda Jones por más de 30 puntos de diferencia. “El escuadrón está para quedarse y no deja de crecer”, afirmó la diputada de origen palestino.

GRAN SENSACIÓN

El 'squad', como es conocido en inglés, ha sido una de las grandes sensaciones de los dos últimos años en Washington. Cuatro mujeres jóvenes de color y simpatías por la socialdemocracia, que han insuflado oxígeno en el partido con un estilo muy combativo y una manera de desenvolverse más cercana al activismo social que a la política tradicional.

Alexandria Ocasio-Cortez es la estrella del escuadrón, que completan Ayanna Pressley, Ilhan Omar y la propia Tlaib, estas dos últimas, las primeras diputadas musulmanas en el Congreso estadounidense. "Los votantes han expresado claramente que están esperando un cambio estructural y quieren a alguien que luche por ellos contra el estatus quo sin pedir perdón", dijo Tlaib, de 43 años, tras confirmarse su victoria. Ocasio-Cortez también se impuso a su rival de primarias en junio y Omar se espera que haga lo propio la semana que viene.

La controversia ha acompañado desde el principio la andadura política de esta hija de inmigrantes palestinos que celebró su llegada al Capitolio con una frase que no han olvidado sus rivales políticos. “Tenemos que hacerle un ‘impeachment’ al hijo de puta”, dijo refiriéndose al presidente Donald Trump un día antes de jurar su cargo en 2019. Nunca pidió perdón, como tampoco se retractó de su apoyo a la campaña de boicot y desinversiones contra Israel (BDS), que le ha prohibido la entrada en el país, o su respaldo a un estado binacional para judíos y árabes en Oriente Próximo.

MANCHARSE LAS MANOS

En esta campaña de primarias contra Jones, a la que ya batió hace dos años por 900 votos, fue acusada de exceso de protagonismo por parte de su rival y se topó con los recelos del 'establishment' negro de la ciudad, que prefería a una de las suyas en el cargo. Pero su tendencia a mancharse las manos tuvo recompensa. Tlaib transformó sus oficinas de campaña en centros de distribución de comida para los más pobres. Y en Washington ha impulsado leyes para evitar los cortes de agua durante la pandemia o para ayudar financieramente a enterrar a los fallecidos por covid-19.

Nancy Pelosi acabó respaldando su reelección, a pesar de que Tlaib, que hizo campaña por Bernie Sanders en las primarias del partido, se ha negado a hacer lo mismo con Joe Biden de cara a las presidenciales de noviembre. Biden será oficialmente investido como candidato dentro de dos semanas, pero ni él ni la cúpula de su partido acudirán a la Convención de Milwaukee, según anunciaron el miércoles por precaución ante la pandemia. Sus discursos se realizarán de forma telemática.