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CONTROVERSIA EN LA ADMINISTRACIÓN NORTEAMERICANA

Trump ataca al fiscal de la trama rusa para desacreditar su investigación

El presidente de EEUU acusa al equipo de Robert Mueller de estar contaminado políticamente

EL PERIÓDICO
18/03/2018

 

No está claro si se siente envalentonado o más acorralado que nunca, pero Donald Trump acaba de abrir un nuevo frente en su estrategia para desacreditar las investigaciones que acechan a su presidencia. En otro domingo de incontinencia tuitera, el republicano ha disparado por primera vez contra el fiscal especial, Robert Mueller, el hombre que rastrea las posibles conexiones de su entorno con la trama rusa. “¿Por qué tiene el equipo de Mueller a 13 aguerridos demócratas, algunos de ellos grandes simpatizantes de la corrupta Hillary, y ningún republicano?”, ha escrito en las redes sociales. "¿Acaso alguien piensa que es justo?". La intención no es muy distinta a la que había buscado hasta ahora: presentarse como la víctima de una vasta persecución política.

 

Trump ha descrito insistentemente la investigación como una “caza de brujas”, pero ni sus maniobras para deshacerse de los funcionarios que la encabezaron inicialmente al frente del FBI ni sus andanadas para difamar a sus principales protagonistas han servido para frenar las pesquisas. Más bien al contrario. Todo indica que Mueller se está acercando cada vez más al presidente tras haber procesado a varios de los hombres de confianza de su campaña. 'The New York Times' publicó esta semana que el fiscal ha emitido una orden judicial para recabar documentación de la Trump Organization, la compañía que engloba los múltiples negocios del magnate reconvertido en presidente. Busca documentos relacionados con Rusia, pero también cualquier rastro de dinero foráneo que pudo haber servido para financiar su campaña.

Trump está nervioso. “La investigación de Mueller nunca debería haber comenzado porque no hubo colusión ni se cometió crimen alguno”, ha insistido esta mañana para decir que se basó en informaciones y “actividades fraudulentas” financiadas por los demócratas y su candidata Hillary Clinton.

Solo un día antes, su abogado pidió que se cerrara la investigación, argumentando que está corrompida políticamente. Lo hizo después de que el fiscal general despidiera al número dos del FBI, Andrew McCabe, por filtrar información a la prensa.

McCabe había sido otra de las dianas habituales de Trump por su protagonismo en la investigación y su cercanía a James Comey, el hombre que la puso en marcha antes de que Trump lo relevara al frente del FBI. Pero también le ha servido para sostener la tesis de que las pesquisas estarían contaminadas políticamente. La mujer de McCabe, que compitió como candidata demócrata en el 2016 por un escaño en el Senado de Virginia, recibió fondos de los donantes de Clinton.

La nueva cruzada del presidente contra Mueller, al que hasta ahora había dejado en gran medida fuera de sus ataques, ha abierto las sospechas de que podría estar preparando el terreno para despedirle y desmantelar la investigación. Una posibilidad que alarma hasta algunos republicanos. “Si intentara hacerlo, sería el principio del fin de su presidencia porque somos una nación de Derecho”, ha dicho el senador Lindsey Graham.