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RIESGO DE CONTAGIO

Trump reúne en un mitin a miles de seguidores sin mascarillas ni distancia

El Centro para el Control de Enfermedades del país ha recordado que este tipo de eventos suponen un peligro para la propagación del virus. En su discurso, el presidente estadounidense cargó contra la "campaña despiadada" para retirar monumentos racistas

 

Miles de asistentes atienden al mítin de Donald Trump en el Monte Rushmore, este viernes 3 de julio. - ALEX BRANDON (AP PHOTO)

EL PERIÓDICO
04/07/2020

Estados Unidos vive en estos días uno de los momentos más críticos de esta pandemia. Pero, a pesar de las alarmantes cifras que el virus deja sobre el territorio americano, las medidas de seguridad y distanciamiento social siguen relajándose. El último mítin de Donald Trump en el emblemático monte Rushmore es un ejemplo de ello. Este viernes el evento reunió a unas 7.500 personas bajo la premisa de que el uso de mascarilla es recomendado (pero opcional). Y que los dos metros de distancia de seguridad entre los asistentes no son necesarios.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades del país (CDC, por sus siglas en inglés) ha alertado de que este tipo de eventos entra en la categoría más peligrosa de la escala de propagación del covid-19 ya que supone una reunión pública, mutitudinaria, sin distanciamiento físico y con personas procedentes fuera del ámbito local entre los asistentes.

Mientras, las cifras que reflejan la expansión del virus están aumentando en al menos 36 estados, entre los que destacan California, Arizona, Texas o Florida. Este viernes, Estados Unidos, que es el país más afectado por la pandemia, ha informado de más de 39.000 nuevos casos. Hasta ahora, se han constatado más de 2,7 millones de contagios y más de 129.000 fallecidos.

CAMPAÑA ELECTORAL, CONTRA LAS ESTATUAS

El evento de este viernes suponía el pistoletazo de salida para las celebraciones del Día de la Independencia. Y su celebración, en el icónico Monte Rushmore marcado por los rostros de cuatro exmandatarios tallados sobre la montaña, ha dado pie a un acalorado debate sobre las estatuas y el racismo. En su discurso, Donald Trump ha cargado contra lo que ha denominado "campaña despiadada" para retirar ciertos monumentos y estatuas en el país norteamericano, que han sido calificados como "racistas" o "imperialistas" en el marco de las protestas registradas a raíz de la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la Policía.

"Cuando nos reunimos aquí esta noche, existe un peligro creciente que amenaza cada bendición por la que nuestros antepasados lucharon tan duro", ha criticado entre los abucheos de los asistentes, según ha informado la cadena de televisión CNN. En este sentido, ha afirmado que "aquellos que buscan borrar la herencia" de Estados Unidos tienen el objetivo de que los estadounidenses "olviden" su "orgullo y gran dignidad", para que "ya no podamos entendernos a nosotros mismos ni al destino de Estados Unidos".

PROTECCIÓN DE LOS MONUMENTOS

Así, ha criticado el "fascismo de extrema izquierda" de los medios de comunicación y los colegios, al tiempo que ha rechazado la "cultura", que ha valorado como "la definición misma del totalitarismo". "Derribarían las creencias, la cultura y la identidad que ha hecho de Estados Unidos la sociedad más vibrante y tolerante en la historia de la Tierra", ha defendido en un discurso centrado en su mayoría en recordar el pasado del país, proyectarlo bajo un halo de gloria y que ha puesto el foco en denunciar reiteradamente los intentos de examinar los fallos del pasado.

En este contexto, ha anunciado que firmará una orden ejecutiva para construir un monumento nacional destinado a "los gigantes de nuestro pasado". Ha precisado que será un parque al aire libre llamado 'Jardín Nacional de Héroes Americanos', aunque no ha proporcionado más detalles al respecto. Trump ya firmó hace una semana una orden ejecutiva para proteger los monumentos estadounidenses. La orden, publicada en la web de la Casa Blanca, garantiza que cualquier persona o grupo que destruya un monumento o estatua podría enfrentarse a una pena de hasta diez años de prisión por daño intencionado a una propiedad federal.