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EL CUMPLEAÑOS DEL NUEVO MITO

Márquez cumple 26 años abrazado al niño rebelde del 2008

El heptacampeón más joven de la historia del motociclismo afronta la nueva temporada convertido en el gran favorito de un Mundial apasionante. Nueve meses después de que Julià y Roser celebrasen, en Cervera, el gol de Koeman en Wembley, nació el niño que iba a revolucionar el motociclismo mundial

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
17/02/2019

 

Pues sí, en efecto, Valentino Rossi nació un 16 de febrero (1979)  y Marc Márquez, un 17 de febrero (1993). Eso sí, separados por 14 años. Un día después de que el mundo celebrase el 40 aniversario del ‘Doctor’, Márquez, el muchacho de Cervera (Lleida) que luce la corona que parecía eternamente diseñada para el campeonísimo italiano cumple los 26 años habiendo convertido aquel año (1993) en el segundo dorsal (93) más laureado de la parrilla de MotoGP.

Y lo hace recuperándose en su pueblo de la doble intervención quirúrgica que sufrió, el pasado 4 de diciembre, en su hombro izquierdo y pensando ya en los segundos y definitivos entrenamientos oficiales de Doha (Catar), que tendrán lugar la próxima semana.

Este muchacho, ya de 26 años, empezó como todos los niños jugando con las motos que le regalaba su padre. Pero, mientras la mayoría de chavalitos se entretenían con ellas, Marc solo quería ganar. A veces, como fuese. De ahí que ese gen y ese espíritu competitivo, mezclado con una sonrisa encantadora, contagiosa y auténtica, hayan terminado por cautivar a medio mundo mientras el otro medio lo considera un piloto demasiado atrevido en un mundo de riesgo.


Marc Márquez celebra, en el podio de Motegi (Japón), la conquista del quinto título de MotoGP. / ALEJANDRO CERESUELA

Una casa está clara: Márquez es el nuevo icono del motociclismo, el líder de la nueva era y, sobre todo, el creador de un nuevo estilo de pilotaje, mucho más agresivo, mucho más espectacular y, sobre todo, mucho más atractivo. Si los norteamericanos aterrizaron en Europa, de la mano de Kenny Roberts, convirtiendo la rodilla en un nuevo punto de apoyo, Márquez ha inventado otro más, el codo, y hasta un tercero, su culo. Es así como acaricia, roza, casi se acuesta sobre el asfalto y es así como logra las mejores y únicas salvadas, que convierten las carreras de MotoGP en uno de los mayores espectáculos del mundo.

EN BUSCA DE MÁS RÉCORDS

Las cifras, todas, son una auténtica pasada. Y todas, todas, son récords de precocidad. No hay marca que se le resista a Márquez, por eso es, no solo es el mejor ‘rookie’ de la historia de la categoría ‘reina’, sino el campeón, bicampeón, tricampeón, tetracampeón y pentacampeón más joven de la historia. Récord de ‘poles positions’ de toda la historia, con 80, atesora siete coronas mundiales, 70 victorias y 116 podios.

Puede que no ocurra, pero el ‘nen de Cervera’, que ya tiene las siete coronas de John Surtees y Phil Read, tiene todos los números y condiciones para llegar a los 15 títulos del italiano Giacomo Agostini, después de igualar y superar los 9 de Carlo Ubbiali, Mike Hailwood y el propio Valentino Rossi y los 12+1 del desaparecido Ángel Nieto. Y, en su camino, alcanzar las 76 victorias de Hailwood, los 90 triunfos de Nieto, los 115 de Rossi y hasta las 122 de Agostini.

UNO DE LOS NIÑOS DE WEMBLEY

Todo empezó y acabó en una discoteca. No es extraño tratándose de la divertida y contagiosa familia Márquez Alentà. Mamá Roser conoció, en 1987, a papá Julià en la sala de fiestas Big Ben, en Mollerussa, punto de encuentro de toda la comarca.

Claro que si queremos remontarnos en el tiempo y encontrar, un momento, un instante, una imagen, un suspiro, un salto en el sofá, una apoteosis de gloria y placer, sí, de placer, hay que remontarse a la noche mágica del 20 de mayo de 1992 cuando el holandés Ronald Koeman convirtió al Barça, a Cataluña, al ‘més que un club’ y al matrimonio Márquez Alentà en campeones de Europa.


Marc Márquez celebra una de sus victorias de niño. / EL PERIÓDICO

Cuenten y verán cómo, nueve meses después, nace Marc. Y a Roser, esta mujer arrebatadora, todo cariño, todo sonrisa ("pues sí, esta sonrisa es suya y solo suya", reconoce el bueno de Marc), la mejor cómplice que uno puede encontrarse en la vida, no le duelen prendas en reconocer que sí, que aquella euforia futbolística trajo esta gloria de las dos ruedas, a la velocidad que 'Tintin' Koeman chutó aquella fabulosa y precisa falta nació Marc Márquez Alentá.

"Allí estábamos Julià y yo, un año después de casarnos, sentados en el sofá de nuestra casa de Cervera, dando saltos de alegría por la victoria histórica del Barça y, la verdad, disfrutamos tanto de aquella final, tanto, que nos miramos y nos preguntamos pero qué hacemos aquí solos? Venga, Julià, que sea lo que Dios quiera! Y, ya ve, al poco apareció este pequeño diablo maravilloso". Tras el mayo de 1992 vino febrero de 1993, nueve meses que cambiaron el mundo de las motos.

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