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Ledecky, un prodigio del agua

La joven estadounidense apunta a estrella del Río tras su primer oro con un deslumbrante récord del mundo en el 400 libre. La nadadora de 19 años acumula 11 récords del mundo y un talento excepcional

 

Ledecky posa con la bandera estadounidense tras su triunfo en los 400 libre. - Matt Slocum / AP

LUIS MENDIOLA
08/08/2016

Para entender el fenómeno de Katie Ledecky, todavía una ‘teenager’ de 19 años y 1,80 de estatura, llamada a convertirse en una de las estrellas de Río, hay que remitirse a sus compañeros del equipo estadounidense de natación, a quienes la ven en el trabajo diario, devorando metros y metros en la piscina, y conocen sus rutinas.

Ryan Lochte, once veces medallista olímpico, aseguró a ‘Sports Illustrated’ que Ledecky nada como un hombre. El deportista más grande de la historia de los Juegos, Michael Phelps, poseedor de 23 medallas olímpicas, asegura que en cierta forma Ledecky le recuerda mucho a él cuando empezaba, que tiene algo muy especial. Su compañera de equipo, Missy Franklin , con cuatro oros olímpicos en su palmarés, considera que Ledecky podría estar en una lista con los más grandes nadadoras de la historia.

Tanta atención y halagos por parte de estrellas consagradas no es gratuita y aunque Ledecky no es precisamente una desconocida, con 11 títulos mundiales y 11 récords mundiales repartidos entre el 400, el 800 o el 1500 libre, lo que el mundo espera que en Río de una salto a la estratosfera.

EN BUSCA DEL TRIPLETE


Su triunfo en los 400 libre, que acompañó con un asombroso récord del mundo (3.56.46 minutos), fue el primer paso de lo que se espera de esta joven nacida en Washington D.C., que medita estudiar Ciencias Políticas en Stanford. Pasó Ledecky por la piscina del Centro Acuático de Río como una trituradora, abriendo más de cinco segundos de diferencia sobre la segunda clasificada, la británica Jazzmin Carlin (4.01.23). “3.56 era el crono que me marqué después del Mundial de Barcelona (2013), así que se siento muy bien, feliz por haberlo alcanzado. Ya estuve a punto de hacerlo en las series y durante la carrera me he sentido muy bien”, explicó sobre su conquista.


El listón está muy alto para Ledecky en la competición, que llega a Río aún como la más joven integrante del equipo estadounidense y al tiempo como la más veterana. Es la máxima favorita para las prueba de 200, 400 y 800 estilos (en los Juegos no hay 1.500 femenino, en la que también es campeona mundial), un triplete único que nadie ha conseguido repetir desde que la estadounidense Debbie Meyer lo hiciera en los Juegos de México de 1968.

“Lleva ya muchos años como estrella revelación y la veo capaz de conseguir cosas increíbles, cosas que nadie haya visto antes”, afirma Franklin. “Cada vez que se lanza al agua, tienes la sensación de que pasará algo especial, de que producirá un récord del mundo. No para de mejorar y tengo a impression de que no para de buscar nuevos límites”, cuenta Phelps, que afirma que ha visto pocos tan “hambriento y con tantas ganas de mejorar”.

CAMPEONA CON 15 AÑOS


Desde que asombró al mundo con su triunfo con tan solo 15 años en la final de los 800 metros en Londres, la misma que llevó a Mireia Belmonte a la plata, ha recorrido el camino a una velocidad de vértigo para convertirse en la primera estrella del escenario, entre ellas las cuatro medallas de oro en Barcelona-2013 y los cinco del pasado verano en Kazán. “Han pasado muchas cosas desde aquella medalla. Me siento mucho más cómoda con la situación. Sé lo que se espera de mí y también todo lo que comporta”, cuenta.


La pregunta que se hace todo el mundo es que hace tan especial a la hija de un abogado millonario de Harvard, que no es especialmente atlética. “Es su capacidad mental lo que marca diferencia”, afirma su entrenador Mike Gemmell, “lo hace todo con una sonrisa, con entusiasmo, todos los días”, cuenta. “Es una nadadora excepcional, de las que salen una cada mucho tiempo, pero hay un trabajo detrás y en su caso, sesiones de preparación con los chicos, con cargas de trabajo en algunos momentos muy similar”, desvela Fred Vegnoux, el entrenador de Mireia Belmonte.


“No sé lo que me hace tan especial”, dijo entre risas la propia Ledecky, antes de iniciar su participación en la cita de Río. “Solo trabajo duro para darlo lo mejor de mí en cada momento. Creo que estoy muy bien dirigida y que siempre me he marcado objetivos muy altos. Jamás he pensado en otra cosas que no sea el oro”. El resto parece cuestión de genética y competitividad.