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AVE en Portugal

 

Con frecuencia escucho que los retrasos de las obras del tren del Sudoeste Ibérico en España son debidas a que los portugueses no quieren conectarse. Parece que ha calado que la culpa la tienen los portugueses y nada hay más lejos de la realidad. El abandono del tren en Extremadura es muy anterior a cualquier conexión con Portugal. Ya en 1984 se empezaron a abandonar líneas, entre otras la Vía de la Plata en su tramo de Plasencia a Salamanca, pero también otras como la conexión con Huelva o la de Valencia de Alcántara que siguen existiendo porque desde la Junta de Extremadura se financió su continuidad. Después vino el asunto del AVE en el 2003: Portugal nunca negó la conexión por Caya, sino que siempre defendió sus cuatro conexiones, cosa distinta es que algunos grupos de interés del Norte han querido priorizar la conexión Aveiro-Salamanca y desde el sur han tenido poca contestación.

En el 2011, en tiempos de Sócrates, los portugueses prácticamente adjudicaron todo el trayecto hasta Caya. Llegó la Troika en el 2012 y los intereses del Norte se impusieron parando todo e indemnizando a las constructoras con lo que Portugal tuvo que poner matemáticamente más dinero que si las hubiese terminado. Algunos casos de corrupción generaron una opinión anti AVE y solo se podía hablar de mercancías. Los tiempos han cambiado, y ya están manos a la obra. No reconocen que se esté construyendo un tren de pasajeros, y menos un AVE, pero eso es lo que está financiando la UE y deberían tener terminada la primera fase en el 2023. No es AVE pero puede ir a 250 km/h y tiene los sistemas de seguridad ERTMs3 más avanzados que los del AVE en España. Hace unos días sacaron a concurso todo lo que faltaba para que en el año 2024 pueda estar funcionando ese nuevo tren que nos conecte con Lisboa por las nuevas vías entre Évora y Caya. Todavía hay mucho camino por delante para que sea AVE, aunque la UE exige que lo sea antes de 2030. El Gobierno de Portugal reconfirma que el nuevo aeropuerto de Lisboa en Montijo va a ser una realidad pronto. Será probablemente el definitivo impulso al tren, pues una solución casi final podría ser que el punto inicial fuese el nuevo aeropuerto, y así de momento no necesitaría el puente para atravesar el Tajo. El AVE a Lisboa no es una utopía, y cada vez puede estar más cerca, pero hay que impulsarlo entre todos. 

*Economista.