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otro ritmo

El Cristo de Calzadilla

 


En torno a las fechas en que se celebran las fiestas en honor del Smo. Cristo de la Agonía del cacereño pueblo de Calzadilla de Coria, en este aciago año de la pandemia que ha provocado la suspensión de todos los posibles festejos religiosos, culturales y recreativos, evocamos con nostalgia lo que supone esta emotiva conmemoración, que trasciende de lo puramente festivo , en el entrañable pueblo que me vio nacer y en el que en dos ocasiones, los años 1980 y 2008, tuve el honor de pronunciar el Pregón de sus fiestas patronales. Precisamente este año es Mayordoma la profesora Carmen Conejero Ruano, quien, tras mucho tiempo de paciente espera, ha visto frustrados todos sus entusiastas planes, si bien se mantendrán las celebraciones religiosas, con las consiguientes medidas sanitarias y reducción de aforo en su ermita.

La venerada imagen del Cristo de la Agonía, de Calzadilla, se remonta al siglo XVI atribuida al escultor Lucas Mitata, por encargo de los Duques de Alba, que ostentan el Marquesado de Coria, con palacio junto a la Catedral, en cuyo Coro tienen reservados dos magníficos sitiales. La leyenda tradicional recoge el milagroso hecho de que la impresionante talla del crucificado que iba camino de Coria, se mantuviera afianzada en el lugar en que hoy permanece, como se recoge en las estrofas del popular romance: «Doce carros se juntaron / para llevar al Señor / todos doce se rompieron / El de aquí no se movió». En efecto, allí mismo se construyó un hermoso templo, erigido en la segunda mitad del siglo XVI, con planta de cruz griega, cuya preciosa arquitectura se atribuye a Pedro de Ibarra, que rematara las obras de la Catedral de Coria. También es de destacar la leyenda del gigantesco lagarto , al que dio muerte el pastor que se encomendó al Cristo al ser atacado por él, transformándose su cayado en escopeta, lo que dio pie a que al gentilicio de los naturales de Calzadilla se le agregara el apelativo de lagartos. Pese a la contrariedad de la pandemia, se mantendrá, sin duda , la atracción que en Calzadilla y en numerosos pueblos aledaños ejerce la impresionante talla del Cristo de la Agonía, que goza de gran devoción y que irá recibiendo espaciadamente a cuantos acudan en estas fechas, respondiendo a la llamada que se refleja en la última estrofa del romance: «Hombres, niños y mujeres / del pueblo de Calzadilla / decid todos a la vez: Viva el Cristo de Agonía».