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EL CHINERO

Por unas cuantas vidas

Hay quien cuestiona si semejante despliegue de personal y de recursos está justificado para unos pocos positivos

 

Una vecina de Valdepasillas se somete al test de antígenos. - S. GARCÍA

Salvar una sola vida justifica todo el esfuerzo, por ingente que parezca. No se pueden escatimar energías mientras haya una posibilidad, por mínima que sea, de evitar una sola muerte. Una vida no tiene precio ni medida. Esta razón podría ser suficiente para justificar el enorme despliegue que ha supuesto el cribado poblacional con test rápidos que se ha llevado a cabo durante más de una semana (hay que sumar días de preparativos y de organización) en las nueve zonas de salud de Badajoz. La reacción de la ciudadanía no ha podido ser más meritoria, pues no ha dudado en guardar eternas colas para asegurarse una cita y ajustarse al horario ofertado. La dedicación y el esfuerzo de los equipos de los centros de salud tampoco ha podido ser más digna de elogio, su capacidad de organizarse en tan poco tiempo y de dedicar tantas horas a tan ardua labor.

Hay quien cuestiona si semejante despliegue de personal y de recursos estaba justificado para, entre miles de pacientes, encontrar unos pocos resultados positivos. Unos cuantos que se han quitado de las calles y se han guarecido en sus domicilios evitando así seguir contagiando a más gente. Los positivos son un porcentaje insignificante de los ciudadanos que se han ofrecido voluntariamente a participar en el cribado masivo que ha organizado el Servicio Extremeño de Salud (SES) en la ciudad para intentar frenar los contagios. Cuando ya estaba en marcha en El Progreso, la primera zona de salud donde se hicieron, con una alta participación ciudadana, hubo voces que se alzaron y abrieron el debate en las redes alertando de que la prueba rápida solo es efectiva cuando se tienen síntomas. La respuesta del SES fue que en una situación de transmisión comunitaria descontrolada, como la de Badajoz, los test rápidos de antígenos son muy útiles para detectar positivos asintomáticos. Los resultados dan que pensar. Pero una vez más la autoridad sanitaria da sus razones y señala que está siendo así porque en los centros de salud ya se han estado realizando muchísimas pruebas, previas a este cribado, entre pacientes con síntomas.

Remigio Cordero, que es jefe de sección de Medicina Interna y portavoz de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública en Extremadura, ha mostrado su desacuerdo con el procedimiento desarrollado. Explica que en Badajoz ha habido un error (sesgo) en la elección de los participantes en el estudio científico, que se ha realizado por autoselección, porque se ha ofertado a la población en general y los propios vecinos han decidido acudir o no voluntariamente. En su opinión, este estudio no tiene ninguna validez científica y solo sirve para dar una falsa sensación de tranquilidad, ocupar a los profesionales de los centros en una actividad inútil cuando tenían que estar vacunando e incluso, si existe algún positivo, favorecer el contagio en las colas, aunque esto último, también lo reconoce, es muy poco probable. Según Cordero, el método de detección eficaz es el rastreo de contactos y el cribado aleatorio, como se hace en los estudios de prevalencia.

Otros sanitarios han criticado que el cribado poblacional es una manera de justificarse de la clase política, ante la situación de alta tasa de contagios, por no haber decidido medidas más drásticas en su momento. Antes de Navidad no quisieron perimetrar Badajoz por salvar la actividad económica. Cuando ya el monstruo estaba encima chorreando veneno, no les quedó otra que atajar la movilidad de un hachazo. Se permitió salir en Nochevieja hasta la una de la madrugada y no se cerraron los negocios no esenciales hasta después de Reyes. Demasiados días. Ya debíamos haber aprendido que no somos responsables sin prohibiciones. Por mucho que nos avisaron de que habrá más navidades, nos empeñamos en celebrar esta. Demasiado tarde. En las mesas extremeñas de la próxima Navidad habrá más de 1.400 sillas vacías.